Salvador Camarena.
La Auditoría Superior
de la Federación (ASF) publicó este martes resultados de tres auditorías
especiales realizadas a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y a Sedatu
por recursos ejercidos en tiempos de Rosario Robles.
El diario Reforma reveló
en su portada de ayer algunos detalles sobre las presuntas irregularidades, que
ascienden a mil 311 millones de pesos. Robles, hoy titular de la Secretaría de
Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, desestimó vía Twitter la información.
Tomo sólo una de esas auditorías de la ASF (la
16-E-13001-12-12002), y de ella reproduzco
parte de lo que la Auditoría expone sobre cómo se habrían simulado contratos
con Radio y Televisión de Hidalgo (RTH) para realizar pagos por 601 millones de
pesos a 25 empresas y dos personas físicas a las que la Sedesol quería
depositar.
Cabe recordar que el artículo uno de la Ley de Adquisiciones,
Arrendamiento y Servicios del Sector Público permite a las dependencias
realizar convenios con entidades de gobierno de cualquier nivel sin licitación
de por medio, con la salvedad de que esos organismos deben demostrar ser
capaces de realizar el servicio por el que están siendo contratados y, en
ningún caso, subcontratar más de 49 por ciento del mismo (REMEMBER 'LA ESTAFA
MAESTRA').
Al revisar cómo se ejercieron los convenios que amparaban
esos 601 millones de pesos, la ASF encontró lo siguiente:
–Que personal de RTH
reconoce que ellos contrataron a los 27 proveedores que la Dirección General de
Recursos Materiales y Servicios Generales adscrita a la Sedesol les instruyó.
–Que, al momento de la
firma de los contratos, Sedesol ordenó a RTH que recibiera “dos cajas que
contenían los entregables ya elaborados, que supuestamente debía generar RTH, a
través de las personas morales y físicas contratadas. Aclara el subdirector de
Contenidos de RTH que las dos cajas que le fueron entregadas son las mismas que
proporcionaron al personal comisionado de la ASF en la ejecución de la
auditoría, y que el contenido de las mismas no fue validado por él y, en
consecuencia, desconoce su contenido”.
–“De lo anterior se
desprende que la Secretaría ya contaba con los trabajos a que aludían los
convenios; por tanto, no requería de la contratación de RTH, a la cual le pagó
sin haber realizado actividad alguna un total de 601 millones 658.8 mil pesos,
con lo que se acredita que la contratación se basó en una simulación para la
prestación de los servicios”.
–“El subdirector de
Contenidos en ese entonces de RTH manifestó que, al momento de acudir a la
Ciudad de México, le proporcionaron las órdenes de trabajo y le solicitaron que
llevara el sello que se utilizaba de recibido, mismo que a la fecha en que se
levantó el acta administrativa circunstanciada de auditoría no le había sido
devuelto, y que tampoco recibió las órdenes de trabajo, por lo que desconoce su
contenido. También menciona que la letra que aparece en las
órdenes de trabajo donde se señala la fecha y la hora de recibido por parte de
la Subdirección de Contenidos de RTH no es suya, y que desconoce a quién
pertenece”.
Las preguntas para Rosario Robles:
¿defiende como
legítimo, legal y propio de una buena práctica los hallazgos de la ASF aquí
citados correspondientes a los convenios entre Sedesol y Radio y Televisión de
Hidalgo?
¿Defiende que su
dependencia haya utilizado a una entidad pública de un estado, a la que
legalmente correspondía realizar los trabajos y elegir a eventuales
proveedores, para dispersar 601 millones de pesos, y donde en el mismo acto de
la firma de los contratos se presentan los entregables del supuesto servicio a
realizar?
Si sí, vivimos en países distintos.
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