Martín
Moreno.
No asusta ni
preocupa que Morena reciba a Gabriela Cuevas – política profesional-, Germán
Martínez – ex panista lúcido-, o a Porfirio Muñoz Ledo – en el ocaso de su
vasta carrera legislativa-. Cada uno tiene luces y sombras, sin duda, pero
todos los derechos y libertades de pertenecer al partido que quieran y luchar
por las posiciones que crean convenientes.
Pero lo que
sí agravia, indigna y ofende, es la postulación de Napoleón Gómez Urrutia –
conocido popularmente como “Napito”- quien, más allá de simpatías y
animadversiones, cometió un delito innegable, irrefutable y manifiesto: se
apoderó de 33 millones de dólares del Sindicato Nacional de Trabajadores
Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSRM), huyó
millonario a Vancouver, ha vivido de esos recursos de manera impune, y se ha
burlado de la justicia mexicana y de los mineros. Ese es el hecho. El dato
duro.
Y no, señor
López Obrador: “Napito” no ha sido “perseguido (¿?) y estigmatizado”, como
usted dice. El columnista tampoco pertenece a la propaganda “oficial y
oficiosa” que señala AMLO como responsable del quebranto financiero provocado
por “Napito”. Gómez Urrutia sustrajo dinero que pertenecía, de manera legítima,
a los trabajadores mineros de México, escapó del país, se mofó de ellos, y
ahora quieren hacerlo… ¡senador de la República!
No, Andres
Manuel. ¡” Napito” no! porque es, sin duda, parte de esa “mafia en el poder”
que usted tanto ha criticado de manera más que justificada. De la mafia
sindical, en concreto.
Por ello, el enojo obrero comienza a
desbordarse: los dirigentes del Sindicato Nacional Democrático Minero,
encabezado por Ismael Leija Escalante, organismo que aglutina a 14 mil
trabajadores, buscarán reunirse con AMLO para informarle sobre los actos de
corrupción cometidos por Gómez Urrutia desde que tomó el poder del Sindicato
Minero en 2002. “No se puede conciliar
nada con quien ha robado durante años a los auténticos trabajadores”, asegura.
La realidad, es que “Napito” se llevó
33 millones de dólares del sindicato minero al extranjero.
Aquí, en
esta columna, las pruebas. (Derivadas de investigación periodística, no
emanadas de “propaganda oficial ni oficiosa”. No me prestaría a ello):
Extractos de
mi libro Abuso del poder en México, capítulo “‘Napito'”. (Random
House/Aguilar), a fin de documentar, de manera compacta para el lector, el
abuso financiero de Gómez Urrutia y la ruta que siguió el dinero que sustrajo:
El escándalo
estalló.
¿Cómo podía un líder sindical hacerse
de 33 millones de dólares y robárselos, literalmente, para huir con esa fortuna
al extranjero?
La raíz del
dinero se dio cuando Napoleón padre, en
negociaciones con Grupo México –propietario de la empresa Minera de Cananea (y
de Pasta de Conchos), cuya cabeza es Germán Larrea-, obtuvo un logro enorme
para los 30 mil trabajadores del SNTMMSRM: que el patrón aportara 55 millones
de dólares que serían depositados en un fideicomiso para indemnizar a los
mineros afectados por el proceso de privatización de la empresa. (Fideicomiso
F/9645/2).
Oficialmente,
de esos 55 millones de dólares, “Napito”
distribuyó 22 millones a los trabajadores de Cananea. Los 33 millones de
dólares restantes –alrededor de 350 millones de pesos al tipo de cambio de
2006-, los repartió en cuentas privadas a su nombre y de parientes.
Los mineros
afectados presentaron la denuncia. En 2006, la Subprocuraduría de Delitos
Federales de la PGR consignó la Averiguación Previa UEIFF/FINM02/64/2000,
contra el líder sindical, delegados fiduciarios y funcionarios de Scotiabank.
Tribunales federales giraron orden de aprehensión en contra de Gómez Urrutia.
Siguen vigentes.
Con 33 millones de dólares en el
bolsillo, “Napito” contrató despachos de abogados para defenderse desde el
extranjero. Se presentaron amparos en su favor. La siempre cuestionada justicia
del Distrito Federal – a través de la Tercera Sala en Materia Penal del
Tribunal Superior de Justicia del DF-, dictó una sentencia mediante la que
eximía a Gómez Urrutia de haber utilizado inadecuadamente el fondo financiero
de trabajadores mineros.
A pesar de
este fallo, a nivel federal se mantuvo
el proceso en contra de Gómez Urrutia por manejo inadecuado del fideicomiso por
55 millones de dólares.
¿CÓMO SE
MOVIO EL DINERO?
En cualquier
país del mundo –incluido México-, no es fácil desaparecer 33 millones de
dólares y, mucho menos, moverlos financieramente, triangularlos y dejarlos a
buen resguardo bancario. Pero el hábil Napoleón Gómez Urrutia, “Napito”, lo
hizo. Y de qué manera.
Por supuesto que esta maniobra no la
pudo haber realizado solo. Necesito prestanombres y hábiles ingenieros
financieros que fraccionaran y llevaran, de un lado a otro, esa fortuna, para
beneficio del líder heredero.
Son varias
las pirámides financieras a las que recurrió “Napito” para colocar, en
resguardo seguro y a su conveniencia, 33 millones de dólares, sacarlos del país
y repartirlos en cuentas a las que tiene acceso directo, cuando así lo
disponga. Literalmente: todo con el poder de su firma.
Para entender mejor la manera como
Gómez Urrutia, familiares y socios del dinero, movieron los 33 millones de
dólares, el reportero tuvo acceso a una investigación interna que, por razones
de seguridad, omitimos quién la realizó, pero que detalla cómo “Napito” manejó
la situación.
Sigamos
parte de la ruta del dinero desviado, reportada de manera confidencial y
textual para la elaboración de este capítulo (solamente se le aplicaron
correcciones gramaticales para mayor entendimiento del lector):
Se tiene
conocimiento que 17 instituciones bancarias y de inversión de México, Estados
Unidos, Suiza y Turquía, utilizó el ex líder minero Napoleón Gómez Urrutia,
“Napito” , para beneficiarse de gran parte de 55 millones de dólares que
estaban en el fideicomiso establecido en Scotiabank Inverlat, para ser
distribuidos entre los trabajadores de Minera de Cananea y que presuntamente fueron desviados a cuentas de su esposa (Oralia
Casso Valdés) y sus hijos (Alejandro y Ernesto Gómez Casso), y de personas
allegadas a él, como el entonces tesorero del sindicato, Héctor Félix Estrella
y de otras personas cercanas a él, como: Gregorio Pérez Romo, Gerardo Califa
Matta, Guillermo Sepúlveda y María del Carmen Páez Martínez de la Garza.
Eva Estela
Sabanero Sosa ingresó a Bancomer el 11 de agosto de 1983. Ocupó diversos cargos
hasta llegar al puesto de director de sucursal. En 1999 fue gerente de la
sucursal de Etiopía, en Xola 1302, donde personal del sindicato minero
realizaba operaciones. Después se fue a Jalapa y en julio de 2002 regresó a la
misma sucursal y retomó la relación bancaria normal con directivos sindicales
que realizaban operaciones entre cuatro y seis millones de pesos mensuales. En
esas fechas ya era líder Gómez Urrutia.
A mediados
de 2004, Héctor Félix Estrella le informó a Eva Estela Sabanero Sosa,
funcionaria de la sucursal Etiopía de Bancomer, ubicada en avenida Xola 1302,
Col. Del Valle, dijo que iba a recibir una fuerte cantidad de dinero “de un
fideicomiso de los trabajadores”; le pidió asesoría para inversiones a plazo
fijo, en dólares o sociedades de inversión.
El dinero no llegaba, se cambia de
sucursal y el tesorero sindical la localiza en enero de 2005 y le informa que
ya tiene los 55 millones de dólares. Le pidió abrir una nueva cuenta, en
dólares, diferente a las que ya tenían, en la sucursal donde ahora trabajaba.
Lo hace el 22 de febrero.
Sabanero Sosa recibió la
transferencia de 55 millones de dólares del banco Scotiabank -Inverlat a
principios de marzo, a Bancomer. Durante un mes la cuenta permaneció intacta, y
en abril el propio Félix Estrella le informó que Gómez Urrutia había decidido
“enviar una cantidad importante al extranjero” y que lo asesoraba Alberto
Velasco González. Las (órdenes las) recibió por escrito de Gregorio Pérez:
transferir 15 millones de dólares a un banco de Texas, en Estados Unidos para
invertirlo “en papel gubernamental o soberano de Brasil”. La operación no se pudo realizar por
no contar con las autorizaciones necesarias y porque las instrucciones estaban
mal.
Velasco
González, molesto, le dijo que “estaba perdiendo unos millones” porque no se
completó la transferencia al extranjero. Finalmente se hizo, y presumiblemente
el asesor de inversiones de Napo al parecer hizo otra operación importante.
La Comisión Nacional Bancaria y de
Valores, a su vez, embarga las cuentas del sindicato y de Gómez Urrutia y
comunica a los interesados los estados de cuenta de enero de 2004 a enero de
2006. En el expediente legal se establece que el 24 de enero de 2005,
Scotiabank – Inverlat recibe en depósito 55 millones de dólares; el día 27 se
retira un millón de dólares, y el 4 de marzo 54 millones 84 mil 470.90 dólares.
Los dos retiros se canalizan a BBVA Bancomer.
Las propias
autoridades entregarían al juez detalles de las operaciones de Gómez Urrutia
tanto en la Ciudad de México como en Nueva York, Houston, McAllen, Laredo, San
Francisco, Estambul o Suiza. Entre otras destacan las siguientes:
— Dos
transferencias por 185 mil dólares cada una a Gerardo Califa Matta al J. P.
Morgan de Houston y al International Bank of Commerce de San Antonio; seis
transferencias a su hijo Alejandro por 438 mil 653.49 pesos depositados en una
tarjeta de American Express; dos transferencias a Bernardo Ortiz Garza por 66
mil dólares en el Laredo National Bank; un millón 900 mil dólares a María del
Carmen Páez Martínez de la Garza Evia en el Laredo National Bank; 22 millones
500 mil dólares transferidos al Scotiabank – Inverlat.
De la cuenta bancaria de Bancomer por
54 millones 687 mil 343.36 dólares, se realizaron nueve retiros por 44 millones
767 mil 765.23 dólares y se transfirieron al City Bank New York, a Bearn
Stearns Securities Corporation de Nueva York, a BBVA Bancomer, Scotiabank
Inverlat, HSBC y Laredo National Bank, entre otras. Otras operaciones ordenadas
por “Napito” y su tesorero fueron:
— El primero de junio de 2005, la
Consultoría Internacional Casa de Cambio transfirió a Kevin Wells tres mil 500
dólares en el Wells Fargo Bank en San Francisco; el 17 del mismo mes envió 28
mil dólares a Selahattin Turcan en su cuenta en el Isbktris Turquiye is Bancase
as Estambul; se transfirieron 33 mil francos suizos a la Federation
Internacional Mealworks a un banco en Suiza; Ernesto Gómez Casso recibió 40 mil
dólares de la misma consultoría y su hermano Alejandro 137 mil 236.26 dólares.
En el
expediente, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores informa que también está
embargada la cuenta de Libretón número 1198952906 a nombre de Gómez Urrutia, y
aunque no desglosa las operaciones con la misma, sí señala que está sujeta a
investigación. El secretario de Trabajo, Javier Lozano, invitó a los
integrantes del sindicato minero a convocar a una asamblea extraordinaria y
elegir a su líder para terminar con el divisionismo interno. Gómez Urrutia está
en Vancouver, Canadá y los dirigentes seccionales afines planean convocar a una
asamblea el 2 de mayo. Pero no todos están de acuerdo, Elías Morales, líder
reconocido del sindicato, pretende imponer otra fecha. Mientras, los 55 millones de dólares no aparecen del todo, aunque una
parte (22 millones de dólares) se pagó a trabajadores.
Gregorio
Pérez Romo, quien pasó de realizar labores de limpieza en el Sindicato Minero,
a ser después mensajero y después se convirtió en chofer y persona de confianza
de los principales miembros del sindicato, por órdenes de Gómez Urrutia y de
Félix Estrella, efectuó varias transacciones financieras y pagos de la tarjeta
de crédito de Alejandro Gómez Casso.
Pérez Romo
entró a trabajar en el sindicato minero en 1986 en las oficinas de Doctor
Vértiz 668, colonia Narvarte, para realizar labores de limpieza. En 1993 se
convierte en mensajero y ayudante de oficina; en el 2000, al mismo tiempo que
llega la nueva dirigencia del sindicato, encabezado por Napoleón Gómez Urrutia,
su posición toma importancia y se convierte en operador financiero de sus
jefes, nada más y nada menos que del propio Gómez Urrutia y de Félix Estrella,
el tesorero. Estima en total operó en su propia cuenta bancaria 12 millones de
pesos.
Pérez Romo aceptó haber recibido
varios cheques certificados a su nombre para realizar por lo menos 17
operaciones bancarias por instrucciones de Gómez Urrutia y Félix Estrella
provenientes de la cuenta 453375811 a nombre del Sindicato Nacional de
Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana por un
total de 6 millones 164 mil pesos, entre marzo y noviembre de 2005. Se le
ordenó pagar las tarjetas de crédito American Express de Alejandro y Ernesto
Gómez Casso y depositar fondos a favor de Consultoría Internacional Casa de
Cambio; los sobrantes en efectivo los entregaba a Lizbeth Lira, persona
allegada al contador del Sindicato o al propio Félix Estrella. Entre las
operaciones están las siguientes:
8 de febrero de 2005, cheque por 416
mil 140.46 pesos; depósito a favor de Consultoría Internacional Casa de Cambio
por 280 mil 140.46 pesos y el resto lo entregó a Félix Estrella.
28 de febrero, cheque por 220 mil
88.93 pesos que endosó a favor de Benigno Gómez López (también mensajero) para
pagar la tarjeta de crédito American Express de Alejandro Gómez Casso con 17
mil 929 dólares; el resto lo entregó a Lizbeth Lira.
8 de marzo, cheque por 253 mil 50
pesos de los cuales se depositaron 221 mil 600 pesos a favor de Consultoría
Internacional; el resto se lo dio a Lizbeth.
9 de marzo, cheque por 631 mil 311.43
pesos para pagar 519 mil 311.43 pesos de la tarjeta de crédito de Alejandro
Gómez; el resto se lo entregó a Lizbeth.
30 de marzo, cheque por 232 mil
214.72 pesos para depositar 167 mil 214.72 pesos a favor de Consultoría
Internacional y de Alejandro Gómez; el resto lo entregó a Lizbeth.
14 de abril, cheque por 304 mil 990
pesos para depositar 234 mil 990 pesos a la cuenta de Consultoría Internacional
y el resto a Lizbeth.
12 de mayo, cheque por un millón 433
mil 658 pesos para depositar un millón 310 mil 980 pesos a Consultoría
Internacional; el resto lo entregó a Lizbeth.
22 de junio, cheque por 400 mil
395.23 pesos para depositar 314 mil 367.57 pesos a favor de Consultoría
Internacional y el resto lo entregó a Lizbeth.
Otro personaje no identificado,
Héctor Pérez Estrella, recibió 5 millones 655 mil 379.70 pesos de la misma
cuenta el 29 de junio, pero se desconoce en qué fueron utilizados. Los
sindicalistas afectados denunciaron a Gregorio Pérez Romo por el delito de
fraude específico en grado de coparticipación.
Hasta aquí
lo publicado en el libro.
Así se
distribuía parte del dinero que se clavó “Napito”.
No, Andrés Manuel. “Napito” – como ha quedado demostrado-, no es un mártir
del poder en México. Es un pillo. Y lo quieres hacer… ¡Senador!
Por eso, un
clamor ha crecido en las últimas horas, en Morena y fuera de Morena, atizado
por la indignación del empecinamiento de llevar a Gómez Urrutia al Senado:
¡” Napito” NO!
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