Georgina
Morett.
Desde las campañas no hemos dejado de
escuchar que la ciudadanía ha mandado un mensaje de hartazgo a los políticos y
que está, sobre todo, en contra de la inseguridad y la corrupción, que se
enlazan en la terrible impunidad que se vive en nuestro país.
Políticos de todos los partidos
aseguran que entienden el mensaje ciudadano y se comprometen a cumplir con él; sin embargo, es difícil saber qué mensaje entendieron, ya que hasta el momento sólo
se ven definiciones contradictorias en esta nueva conformación política del
país.
El mejor ejemplo de ello es el PVEM,
que ha logrado alianzas estratégicas en las distintas elecciones federales y
casi siempre está cerca del partido que gana en la contienda presidencial.
Así sucedió
en el año 2000, con Vicente Fox, y en 2012, con Enrique Peña Nieto, pero en
esta ocasión les falló la apuesta: se aliaron al PRI, que quedó en tercer
lugar, pero hábiles para la maniobra, antes del día de la elección ya tenían
los amarres suficientes con el ganador y, para ello, Manuel Velasco Coello,
gobernador-senador-gobernador, se convirtió en puente no sólo del partido Verde
con Andrés Manuel López Obrador, sino también del gobierno federal con el ahora
Presidente electo.
Y por ello se convierte en el ejemplo más claro de la
impunidad, la falta de claridad y las peores prácticas de los políticos, que,
por cierto, nos hacen dudar hasta de la necesidad de leyes en nuestro país, ya
que las autoridades definen de acuerdo con cada caso y cada persona.
Así llegamos a que en un mismo día se
votara en dos ocasiones una solicitud de licencia de un senador, sí, la de
Manuel Velasco, quien acomodó las leyes a su favor en Chiapas para poder tener
dos cargos de elección al mismo tiempo.
Según se ha comentado, los excesos de
los exgobernadores como Javier Duarte, Roberto Borge y César Duarte son parte
del hartazgo que llevó al PRI al tercer lugar en la elección presidencial, pero
eso no importa, estos excesos de los gobernantes siguen, como el hecho de que
Miguel Ángel Mancera y Manuel Velasco hayan, según aseguran algunos, violado el
artículo 55 de la Constitución con el permiso de las autoridades.
Ambos excelsos mandatarios brincan de
un cargo a otro con el apoyo de esos partidos políticos que entendieron el
mensaje ciudadano.
Pero esta impunidad o, como mínimo,
falta de claridad legal, no sólo tiene que ver con las definiciones del
Legislativo, que vota en sentido contrario en un mismo día una sola licencia,
sino también con las autoridades electorales, que sin más ni más aceptaron, por
ejemplo, las firmas ilegales de la candidatura de Jaime Rodríguez, El Bronco.
O bien, la revocación que hizo el
Tribunal Electoral a la multa que le impuso el INE a Morena por actividades
irregulares del fideicomiso “Por los Demás”, creado para apoyar a los
damnificados de los sismos de septiembre de 2017, que fue calificado como
“inquietante” por Jacqueline Peschard, experta en cuestiones electorales.
Ya sea a favor del partido
gobernante, de los amigos o hasta de los opositores, la falta de claridad legal
y la impunidad nos han llevado a la terrible cifra de 25 homicidios por cada
100 mil habitantes, en 2017.
Si no vamos a respetar las leyes,
dejemos los planes de austeridad para el Legislativo y aceptemos que la
justicia sea una definición personal aplicada de acuerdo con cada caso. Sólo
hay que esperar que la ciudadanía mantenga su hartazgo ante estas prácticas, a
ver si sirve de algo.
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