Por Melissa
Del Pozo.
El cambio
de administración federal dejó al descubierto a los altos mandos policiacos y
funcionarios de distintos niveles que contribuyeron a manipular pruebas,
fabricar culpables y encubrir delitos relacionados con el caso Ayotzinapa. El
pasado 22 de julio la CNDH presentó denuncias contra el exdirector de la
Agencia de Investigación Criminal, Tomás Zerón, por realizar ilegalmente la
diligencia en el río San Juan que le sirvió al entonces procurador Jesús
Murillo para confeccionar su ya desacreditada “verdad histórica”. Sin embargo,
la FGR todavía está integrando sus propias carpetas y ninguna de las dos
instituciones ha fincado responsabilidad alguna al propio exprocurador.
Han pasado
cinco años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Uno de ellos
es el hijo de Ezequiel Mora, un hombre bajito, fornido, de tez morena curtida
por el sol del campo y a quien el dolor en los pies le ha impedido asistir
recientemente a las reuniones con la Comisión de la Verdad que integró el
gobierno federal.
Desde su
casa en Tecoanapa, en el sur de Guerrero, donde nació y creció su hijo
Alexander, Ezequiel insiste en que Tomás Zerón, quien fue director de la
Agencia de Investigación Criminal (AIC), sembró “los huesitos de alguien para
apagar el fuego que le estábamos haciendo (…) Nadie está tan enojado con Zerón
como lo estoy yo. Él y Murillo Karam son los responsables de que mi hijo no
esté aquí conmigo. Ellos me lo quitaron y encima inventaron su verdad”.
En
diciembre de 2014, el entonces procurador general de la República Jesús Murillo
Karam, luego de intensas protestas por la exigencia de aparición con vida de
los normalistas, dio a conocer que los jóvenes habían sido secuestrados,
asesinados y luego calcinados en el basurero de Cocula, el municipio contiguo a
Iguala, donde se perpetraron ataques de la policía la noche del 26 de
septiembre.
A lo que
llamó la “verdad histórica”, Murillo Karam agregó que los integrantes de la
organización criminal Guerreros Unidos colocaron los restos en bolsas y luego
los tiraron al río San Juan.
Un año
después, en septiembre de 2015, luego de que el presidente Enrique Peña Nieto
removiera a Murillo Karam y lo sustituyera por Arely Gómez, la Procuraduría
General de la República (PGR) dio a conocer que los restos que se habían
localizado en el río correspondían al hijo de Ezequiel, Alexander, pero que el
grado de descomposición era tan alto que sería imposible entregárselos a la
familia.
Los restos
de las bolsas encontradas en el río habían sido enviados a un laboratorio en
Innsbruck, Austria, donde un grupo de especialistas lograron la identificación.
(Fragmento
del reportaje especial publicado en Proceso 2238, ya en circulación)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.