Javier Risco.
Alejémonos
de las declaraciones oficiales, ya hemos escuchado lo suficiente las
contradicciones de Alfonso Durazo, las inconsistencias del presidente Andrés
Manuel López Obrador y a los altos mandos de las fuerzas militares repetir
cronologías que no tienen ningún sentido.
El lunes, en
una carretera del norte del país, un grupo de criminales asesinó a seis niños y
tres mujeres, hirió a otros seis, y después de leer las crónicas de los menores
sobrevivientes es lo más parecido a un infierno, nada nuevo en realidad para
este país. Desde hace al menos una década hay territorios donde desaparecen
migrantes, entierran mujeres y disuelven cuerpos. El horror nos ha superado, la
mirada más sorprendida es la de los extranjeros que habían visto esto sólo en
las películas sangrientas con clasificación para adultos.
Dicho esto,
detengámonos en el hecho, repito, seis niños asesinados y otros seis heridos;
tampoco esto es algo extraordinario, tristemente. Juan Martín Pérez García,
director de la Red por los Derechos de la Infancia (REDIM), en el programa La
Nota Dura de El Financiero Bloomberg, nos da un dato demoledor: un total de 796
niños y adolescentes fueron asesinados de enero a septiembre de 2019. “Cada día
asesinan a tres, cuatro en total impunidad. Sólo de enero a septiembre de este
2019, 796 niños, niñas y adolescentes asesinados, de los cuales, 653 son
varones y 143 mujeres”. Ya no son una casualidad, ya no son daños colaterales,
REDIM ha documentado que los niños se han convertido en blancos específicos del
crimen organizado, van sobre ellos, a veces para mostrar poder en el territorio
o para sembrar miedo entre bandas rivales. Los más inocentes ya no son víctimas
de fuego cruzado, vivimos en un país en el que la vida de los niños vale lo que
un ajuste de cuentas, una venganza llevada a la crueldad más vil.
Los cinco
estados más peligrosos para los niños: Guanajuato, con 98 niños asesinados en
lo que va de 2019; Estado de México, con 87; Chihuahua, con 60; Baja
California, con 50; y Jalisco, con 48. Ahí el top 5 de estados con niñas, niños
y adolescentes víctimas de homicidio doloso en una medición entre enero y
septiembre del año en curso. Es cierto que responde a una inercia violenta que
arrastramos de años atrás, pero no deja de ser una tragedia que no parece frenarse
o al menos estar en la agenda del gobierno.
Pérez García
va más allá respecto a la línea de investigación del gobierno sobre una posible
“confusión” por parte del crimen organizado, él no cree en esta hipótesis: “te
puedo asegurar que todo es una mentira de las que ya hemos escuchado, no hay
lógica de confusión, son mujeres y niños, claramente se ve […] Los testimonios
de los niños sobrevivientes refieren que una de las mujeres salió con las manos
levantadas y literalmente entregó su vida. Fueron atacados, fueron cazados”,
agregó el director de REDIM.
Lleva meses
la consigna en redes sociales de #ConLosNiñosNo, ojalá la abrace el gobierno
federal como un llamado urgente que se debe asumir como una tragedia
humanitaria. Cuando leemos que cuatro niños son asesinados al día en nuestro
país, las polémicas de bots, de grillas políticas y de ocurrencias
presidenciales parecen parte de un show mediático que se niega a ver la herida
profunda de una generación que están matando.
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