Por Eduardo
Ortega.
Tras seis
horas de álgido debate, cuatro mociones rechazadas y amenazas del PAN de que
impugnará su nombramiento, Rosario Piedra Ibarra, en medio de un zafarrancho
entre morenistas y panistas con reminiscencias al 2006, rindió protesta como
nueva ombudsperson de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Mientras
el panista Gustavo Madero era derribado por las morenistas Martha Guerrero y
Citlalli Hernández, el chiapaneco Eduardo Ramírez Aguilar levantó el brazo
derecho a Piedra Ibarra y apuró a la presidenta de la mesa directiva, Mónica
Fernández Balboa, para que consumara el acto: “¡presidenta tome la protesta!”, gritó.
La sesión
había arrancado con el ofrecimiento del líder de la bancada mayoritaria de
Morena, Ricardo Monreal, de repetir la tercera votación para elegir a la nueva
ombudsperson, tras los señalamientos de “fraude” de los panistas porque en la
votación del jueves de la semana pasada se depositaron 116 votos a la urna,
pero sólo se contabilizaron 114, por lo que no se logró la mayoría calificada;
no obstante, con votos de Morena, sus aliados –PT, MC, PES y Verde– y algunos
priistas, el pleno rechazó esa moción, propuesta por el también presidente de
la Junta de Coordinación Política.
“En la
mañana él (Monreal) pensaba que él tenía los votos, pero en el transcurso
del día se dio cuenta que no los tenía, porque nunca los tuvo, se los robaron.
Así que lo de cerdos, cochinos, marranos les queda perfectamente”, sorrajó la
panista Xóchitl Gálvez.
Caldeados
los ánimos, la nueva ombudsman nacional –con la fotografía en el pecho de su
hermano Jesús, desaparecido y acusado de pertenecer a la Liga Comunista 23 de
Septiembre– juró hacer guardar la Constitución ante un caótico pleno donde
colgaban dos enormes mantas:
“Aquí
Morena roba votos. No al fraude en CNDH”, se leía a la derecha. “No al
golpismo. No a la violencia en el Senado. Y no a la ultraderecha”, se leía a la
izquierda. “PAN miente”, se leía en otra.
El líder de
los panistas Mauricio Kuri subió a tribuna, entre empellones, a defender a
su compañero Madero, quien forcejeaba con el morenista Salomón Jara; en tanto,
abajo, la panista Gina Cruz Blackledge se peleaba a codazos con la morenista
Griselda Valencia de la Mora.
Consumado el
acto de toma de protesta, en su escaño, el senador Monreal, flanqueado por sus
compañeros German Martínez y Cristóbal Arias, sonreía y celebraba el
encontronazo en tribuna.
“Ustedes lo
saben, yo lo sé, los senadores que estamos aquí lo sabemos, hubo trampa y no
tuvieron las dos terceras partes, pero lo más importante es que el ciudadano lo
sabe y eso se los van a cobrar”, había vaticinado el líder de los panistas
Mauricio Kuri.
No
obstante, para Piedra Ibarra –quien apenas ayer pidió licencia al partido
Morena– haber asumido en medio de una trifulca, no le resta legitimidad: “estoy
muy tranquila con mi conciencia. Se ganaron todas las votaciones, por favor,
entonces yo no veo por qué el cuestionamiento. (...) Se votó muchas veces y se
ganaron”, declaró a su salida de la sede senatorial.
“(Rosario
Piedra) es la única que garantiza conocer la verdad histórica de los crímenes
cometidos en este país, de los 43 de Ayotzinapa, del ABC, de Colosio, de
Atenco, de Tlataya, porque tenemos el derecho a la verdad, muera la
ultraderecha golpista del PAN”, soltó en el pleno la morenista Lucía Trasviña.
La larga
jornada arrancó con los senadores panistas quienes clausuraron de forma
simbólica la sede de la Cámara alta y, posteriormente, con los padres de los
niños con cáncer afectados por la eliminación del Seguro Popular, quienes
mantuvieron buena parte del día bloqueados todos los accesos a las
instalaciones del Senado.
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