Por Linaloe
R. Flores.
En la fiesta por los diez años de matrimonio
entre Paulina Alcocer, filántropa, y Manuel Medina Mora, entonces presidente de
Citigroup (fallecido), el banquete fue exquisito. Se sirvió sopa fría de
jitomate con jícama y pepino, corazones crujientes de alcachofa y arúgula en
esencia de trufa. El menú siguió con camarones al tamarindo, ejote francés con
almendra y timbal de helado de frambuesa. Todo, a cargo de Les Croissants
Servicio de Banquetes, de la chef Zaida González. (Reforma, “Destellos de una
noche inolvidable”, Carlos Leyva, 28 de enero de 2016).
Dueña de
Banquetes Les Croissants y Gastronómica Zaida , la chef Zaida González se
distingue como la artífice de los menús más exclusivos de México en las
celebraciones especiales. La revista Nupcias Magazine la incluye entre las
mejores y más caras para las bodas. La misma página de Les Croissants informa:
“Uno de nuestros mayores logros fue haber podido cruzar fronteras para servir
en El Vaticano, Argelia y Beirut. De igual manera quisimos llevar nuestros
servicios hasta tierras asiáticas, en Japón”.
En México,
otro ejemplo para la historia fue el banquete que sirvió en noviembre de 2005,
cuando el entonces presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,
Mariano Azuela, organizó en un recinto oficial una reunión familiar en la que
incluso se habría celebrado una ceremonia religiosa. (La Jornada, Astillero, Julio
Hernández López, “Religión y Familia”).
Además de
los platillos gourmet, su oferta incluye la elección de vajilla y mantelería.
UN ENSUEÑO
DE BANQUETES
Tomás
Zerón de Lucio, ex
director de la Agencia de Inteligencia Criminal (AIC) de la otrora Procuraduría
General de la República (PGR), no necesitó un evento especial para contratar
a la chef. Cuando conducía la investigación sobre el paradero de los 43
normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero, en la que se fundó la
llamada “verdad histórica”, las viandas de Gastronómica Zaida le fueron
servidas en su oficina o “en sitio”. Los miembros de sus equipos cercanos se
alimentaron con esta proveedora.
Por 14
millones 990 mil 440 pesos, Gastronómica Zayda fue contratada para que, de
mayo a diciembre de 2016, sirviera desayuno, comida y cena en la mesa dispuesta
en la AIC para Tomás Zerón de Lucio. El mismo contrato incluyó comida para su
personal de apoyo, así como los empleados de la Policía Federal Ministerial.
La AIC, bajo
el mando de Zerón de Lucio, también desembolsó en el mismo periodo, 3 millones
761 mil 788 pesos para que Gastronómica Zayda le sirviera al personal del
Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la
Delincuencia mientras trabajaba “en sitio”.
TOMÁS-ZERÓN-PGR
Otros dos
millones 996 mil 268 pesos le fueron pagados por la AIC a esa casa gastronómica
para el suministro de café, menús ejecutivos y box lunch a los empleados de la
Policía Federal Ministerial en el mismo periodo.
Lo anterior,
de acuerdo con los contratos por Adjudicación Directa que fueron otorgados
mientras que Tomás Zerón de Lucio dirigió la AIC, de septiembre de 2013 a
septiembre de 2016. Poco antes de presentarle su renuncia al entonces
Presidente Enrique Peña Nieto, el ex funcionario puso bajo reserva durante
cinco años parte del contenido de sus contrataciones. De modo que algunos
datos, como nombres de representantes legales o funcionarios que los acordaron,
aparecen testados.
DE
INVESTIGADOR A FUGITIVO.
El poder
del que gozó Tomás Zerón de Lucio se reflejaba hasta en la posición de su
oficina en la parte más alta de la sede de la PGR (hoy FGR), al mismo nivel que
el despacho de la entonces Procuradora, Arely Gómez González. Tenía como
salario bruto 200 mil pesos al mes; su vida entera, así como su eventual
renuncia estaban protegidas con seguros millonarios.
Zerón de
Lucio mostraba el mismo estilo de ser de otros miembros del Gabinete que formó
Enrique Peña Nieto. Pertenecía al círculo de confianza al lado de Humberto
Castillejos Cervantes quien se desempeñaba como exconsejero jurídico del
Ejecutivo y quien compró en esos tiempos, al perro más caro del mundo como
mascota. El responsable de la AIC poseía coches de lujo, joyas, relojes y
casas, según sus propias declaraciones patrimoniales ante la Secretaría de la
Función Pública y el propio despliegue que hacía él mismo de estos bienes.
El 26 de
septiembre de 2014, en México ocurrió la tristísima noche de Iguala, cuando 43
estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos”,
fueron atacados a balazos y luego, desaparecieron de la faz de México. El
origen de esos balazos aún es desconocido. Los estudiantes iban en camiones
rumbo a la Ciudad de México para conmemorar la matanza de Tlatelolco.
GASTOS-DE-TOMÁS-ZERÓN.
Zerón de
Lucio aportó elementos a lo que la Procuraduría General de la República (PGR),
a cargo de Jesús Murillo Karam, presentó como “verdad histórica”, sobre la
desaparición de los normalistas rurales. La narrativa se basó en que sus
cuerpos habrían sido incinerados al grado de las cenizas, en un basurero del
municipio de Cocula. Ahí fue encontrada una bolsa con restos humanos de la que
se extrajo un pedazo de hueso que ayudó a identificar a uno de ellos, Alexander
Mora Venancio.
Pero esa
“verdad” se diluyó como agua cuando fue cuestionada por el Grupo
Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), enviado por la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, después de una batalla de los padres de los
desaparecidos. Uno de los argumentos presentados fue un video en el que aparece
Tomás Zerón de Lucio. Se le ve sigiloso en el río San Juan, el 28 de octubre de
2014, justo un día antes del hallazgo de la bolsa. Se le ve mientras “siembra”
pruebas.
Pese a
todo, pese a la elocuencia de las imágenes, Zerón de Lucio no renunció ni fue
destituido. Al contrario, se convirtió en uno de los funcionarios más estables
del Gabinete de Peña Nieto. En 2016, fue nombrado en la Comisión Nacional de
Seguridad y siguió con su mismo estilo político y de ser.
Pero los
luminosos días del otrora investigador se acabaron. En un vuelco de roles,
este 2020 (año de la pandemia COVID19) tiene una orden de arresto de un Juez
federal en Guerrero a petición de la Fiscalía General de la República por
manipulación de evidencia sobre los 43 estudiantes desaparecidos.
Declarada la
pandemia en México del coronavirus en abril, los focos se le retiraron a Tomás
Zerón de Lucio. El periodista César Martínez publicó en Reforma que habría
huido hacia Canadá. Nada se sabía de él hasta que el pasado 16 de junio, el
Juzgado Octavo de Distrito en materia de Amparo Penal y Juicios Federales con
sede en el Estado de México reveló que su abogado promovió un juicio de amparo.
El
litigante se valió de un poder notarial presentado en certificado digital.
Pero, debido a que en el documento aparecen dos domicilios, la demanda no fue
admitida. El Juez dio cinco días para que se precise a dónde se le pueden
enviar notificaciones.
Comer bien,
mientras trabajaba, era importante para Zerón de Lucio. De hecho, en la lista
de contratos por Adjudicación Directa de la AIC, la contratación de los
alimentos gourmet aparece en segundo sitio, sólo superada por la adquisición
del licenciamiento del dispositivo del software Pegasus, que habría servido
para espiar de manera ilegal a periodistas, activistas y defensores de derechos
humanos y por el cual, también debe responder ante un juez.
Para pagar
la buena comida, Zerón de Lucio usó la partida 22101, autorizada por la
Secretaría de Hacienda, denominada “Productos alimenticios para el Ejército,
Fuerza Aérea y Armada mexicanas, y para los efectivos que participen en
programas de seguridad pública”.
Gastronómica
Zaida recibió un pago en promedio de 604 mil 124 pesos al mes por desayunos,
comidas y cenas para un hombre clave en la tragedia de los 43 de Ayotzinapa que aún sacude las conciencias en México.
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