Atzayaelh
Torres.
No obstante,
con los problemas que azotan a Pemex por la caída en el precio del crudo,
así como el crecimiento de la deuda, que le han generado ‘derrames’ financieros
importantes, debe enfrentar problemas operativos importantes que han derivado
en varios accidentes relacionados con otro tipo de ‘derrames’, pero en este
caso, de hidrocarburos.
Un
derrame es cosa muy seria y uno de los riesgos que más cuestan a Pemex, y en
general a las petroleras en todo el mundo, sobre todo por la gran huella que
dejan en el medioambiente.
Tan solo durante
julio, Pemex reportó dos derrames de este tipo en el municipio de Papantla,
Veracruz.
Ante esta
situación, un grupo de legisladores subió un punto de acuerdo para solicitar
a la “Gerencia de Operaciones” de Pemex, a cargo de Alfredo Uribe Rosas, un
informe pormenorizado ante estas eventualidades.
En el
documento fechado el 3 de agosto, del cual tengo copia, los senadores
solicitan a la petrolera que se les informe sobre las acciones realizadas por
Pemex para mitigar estos accidentes, puesto que acusan que Papantla es uno de
los municipios “más afectados en cuanto a fugas, debido a las líneas (ductos)
que atraviesan por distintas comunidades ya que están muy bloqueadas y
obsoletas”.
La
situación, afirman en el exhorto, ha impactado a la comunidad ganadera de la
zona, pues se afectaron arroyos donde los animales toman agua, además que se
han contaminado mantos freáticos que se utilizan para consumo humano.
El
problema es mayúsculo si se considera que de acuerdo con Rafael Vela Martínez,
investigador de la Universidad Veracruzana, citado por los legisladores en el
documento, Pemex no da mantenimiento a los ductos simplemente porque no conoce
ni siquiera en dónde están ubicados.
No obstante,
dicen los senadores, Alfredo Uribe, responsable de esas actividades “está
ocupado en ‘licitaciones’ o en asuntos ‘importantes’ para esa oficina” que
dirige.
La
situación es delicada y apremia. Ya en entregas pasadas comentaba que por la
negligencia de la oficina de Uribe, quien no tiene experiencia en campos
terrestres, acontecieron dos explosiones durante actividades de mantenimiento
en gasoductos de la misma entidad, que se sumarían, junto con los dos derrames
de julio, a otros cuatro acontecimientos similares en el año: dos en enero y
dos más en junio (todos enlistados y detallados en el documento).
“Los
últimos accidentes han sido causados por pésimas decisiones operativas, pues el
gerente de operaciones de Pemex, Alfredo Uribe Rosas, está distraído atendiendo
su oficina”, acusan los legisladores.
Esperemos
que la administración de la petrolera no se espere a eventos fatales para echar
mano en este asunto de interés nacional, ¿o sí?
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