Enrique
Galván Ochoa.
Seis
meses después de que comenzó el Covid-19 las cifras son asombrosas. Los 15
mayores bancos estadunidenses han reservado 76 mil millones de dólares para
cubrir cuentas incobrables, y 32 bancos europeos otros 56 mil millones, según
muestran datos recopilados por Citigroup. El total combinado de 132 mil
millones en previsiones de pérdidas por préstamos es el más alto desde los 186
mil millones alcanzados en el segundo semestre de 2009, cuando la crisis
derribó a Bear Stearns y Lehman Brothers. Utilizando una muestra más amplia,
los consultores de Accenture advierten que las pérdidas podrían aumentar a 880
mil millones de dólares a finales de 2022. Las nuevas normas contables han
llevado a los bancos a aumentar las provisiones, particularmente en Estados
Unidos, donde ahora prevén pérdidas basadas en las últimas perspectivas
económicas. En México, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, a cargo de
Juan Pablo Graf, debe una información vital: ¿han creado reservas adicionales
los bancos para enfrentar la situación? ¿De cuánto? El reciente desastre de
Banco Famsa ha causado alarma. Por otro lado, llegó la hora a los clientes de
pagar los créditos diferidos a tres y cuatro meses, cuando empezaba la crisis,
y su situación es más precaria que antes del confinamiento. Los bancos dijeron
que habría planes de restructura. ¿En que quedó eso?
Gandallismo
empresarial.
Cuando
escuchamos historias como la que sigue es inevitable admitir que el código
moral del Consejo Coordinador Empresarial vale menos que un cacahuate. Vean
ustedes. El pleno de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece)
impuso sanciones por 626 millones de pesos a 11 empresas y 14 personas físicas
que participaron en licitaciones convocadas por el Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los
Trabajadores del Estado (Issste). ¿Saben qué productos venden? Estudios de
laboratorio y banco de sangre. La Cofece aseguró que las empresas establecieron
un pacto de no agresión para repartirse las licitaciones entre 2008 y 2015.
Generaron un daño a las finanzas de ambos institutos por mil 200 millones de
pesos ocasionados por sobreprecios de hasta 58.8 por ciento en algunas pruebas
de laboratorio. Las empresas sancionadas son Selecciones Médicas (Seme),
Selecciones Médicas del Centro (Semece), Centrum Promotora Internacional
(Centrum), Impromed, Hemoser, Instrumentos y Equipos Falcón (Falcón), Dicipa, y
varias divisiones de Grupo Vitalmex, así como 14 personas que acudieron en
representación de las empresas.
Máscaras vs
virus.
Las grandes
figuras de la época de oro de la lucha libre, El Santo y Blue Demon, nunca
pensaron que hubieran perdido sus máscaras contra un enemigo invisible y
devastador: un virus llamado Covid-19. La lucha libre mexicana aún no ha podido
reiniciar funciones y pocos creen que vuelva –al menos con público– en lo que
resta del año, situación que ha golpeado las finanzas de los gladiadores, según
integrantes de las asociaciones que los arropan. Pensamos que esto iba a durar
tres o cuatro semanas y ya llevamos casi cuatro meses, se lamentó Octagón, uno
de los luchadores más representativos, vestido con su tradicional quimono negro
y máscara con motivos asiáticos.
Las empresas
que dominan el negocio en México –el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) y
Lucha Libre AAA Worldwide– dijeron que han mantenido los pagos a sus
profesionales a pesar de no recibir ingresos.
Ombudsman
Social
Asunto:
diferimientos
Se acabó el
tiempo que dieron los bancos para pagar y no entendí bien su esquema; cada mes
pagaba 4 mil pesos y en abril, mayo, junio y julio no me llegó estado de cuenta
y congelaron la tarjeta. Cuál fue mi sorpresa que al revisarlo para volver a
pagar me llegó de 20 mil pesos. Juntaron los cuatro meses más intereses de cada
uno y difícilmente podré pagar, y si añado que en mi trabajo me rebajaron casi
la mitad de mi salario, por apoyo a la empresa, pues menos podré.
Antonio
Martínez /Cdmx (verificado por teléfono)
R: En eso
consistió el apoyo de algunos bancos a sus clientes. Ahora viene la persecución
por los despachos jurídicos.
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