Enrique
Quintana.
De acuerdo
con los pronósticos de los expertos del sector privado, la economía mexicana
tendrá un brinco en el tercer trimestre en el que ya estamos y el PIB crecerá a
una tasa de 7 por ciento respecto al nivel del segundo trimestre.
No es
sorpresa, ya hay diversas variables en las que se percibe una mejoría clara en
julio respecto a junio, como ocurrió con junio respecto a mayo.
En el cuarto
trimestre del año, de acuerdo con el mismo sondeo publicado ayer por el Banco
de México, la economía volverá a crecer en 6 por ciento respecto a la cifra del
tercer trimestre.
Estas alzas,
sin embargo, no van a ser suficientes para impedir que en promedio, la caída de
la economía en 2020 sea de 9.9 por ciento, según 38 firmas de análisis o
instituciones financieras.
Aunque en
diversas ocasiones hemos cuestionado las afirmaciones hechas por el presidente
López Obrador, en cuanto a la dinámica de la crisis, debe aceptarse que tiene
razón cuando señala que en el segundo trimestre del año la economía llegó al
piso.
Las tasas
que observaremos en el tercero y cuarto trimestres mostrarán un repunte visible
respecto a los periodos previos. Claro, siempre y cuando no se presente una
aceleración de los contagios de Covid-19 y nuevamente haya necesidad de
establecer un confinamiento.
También debe
subrayarse que en los comparativos anuales sí habrá importantes caídas aún en
el tercero y cuarto trimestres, que estarían en el orden de 12 y 7 por ciento,
respectivamente.
No sobra
decir que este comportamiento lo vamos a ver durante el resto de este 2020:
caídas en las comparaciones anuales y alzas, incluso espectaculares, en los
comparativos trimestrales.
Lo más
preocupante del sondeo que ayer presentó Banxico no son los datos de 2020, ya
esperados, sino los de 2021, pues coinciden en señalar que pese al crecimiento,
la economía no recuperará lo perdido.
En el cuarto
trimestre de 2021 estaremos todavía 3.7 por ciento por debajo del mismo periodo
de 2018, habrá sido un trienio sin crecimiento.
En realidad,
prácticamente nadie sabe con exactitud cuál vaya a ser el daño de largo plazo
que exista luego de la fuerte caída del segundo trimestre. Pero tampoco sabemos
bien a bien cuál será el efecto positivo que tendrá el incremento en la
productividad que se está gestando en estos meses.
Debe señalarse
también que los anteriores son datos que se refieren a las magnitudes
macroeconómicas.
Si se
observan sectores específicos, habrá diferencias grandes.
Por ejemplo,
la venta de bienes básicos ni ha caído como el conjunto de la economía, ni
tampoco repuntará en las magnitudes que hemos comentado.
En
contraste, las exportaciones de manufacturas cayeron de manera mucho más
intensa y repuntarán del mismo modo, como ya lo hicieron en junio, cuando
crecieron 83.6 por ciento respecto a mayo.
En el plano
regional será muy diferente el comportamiento de estados que dependen altamente
del turismo, como Quintana Roo y Baja California Sur, los cuales seguirán con
una tendencia a la baja por un periodo prolongado, que entidades con robusta
manufacturera, como algunos estados del Bajío y del norte de la República, las
cuales repuntarán de manera acelerada.
Economías
que dependen fuertemente del consumo doméstico, como la Ciudad de México,
tendrán un crecimiento más moderado que el conjunto de la República en los
siguientes meses, pero no tuvieron una caída tan intensa como sí se ha
presentado en estados con más concentración de la industria y turismo.
Tendremos
recuperación. De hecho ya la tenemos. Pero, aunque a tasas altas, será frágil,
desigual y con un futuro incierto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.