Enrique
Galván Ochoa.
Aunque
hay cuatro nuevos consejeros en el Instituto Nacional Electoral (INE), el poder
lo mantienen Lorenzo Córdova, Ciro Murayama y el secretario ejecutivo Edmundo
Jacobo Molina. La Comisión Temporal de Presupuesto, que preside Ciro, se
dispone a aprobar el lunes próximo el presupuesto para 2021. Literalmente es un
atraco contra el pueblo mexicano, que vive hoy uno de los momentos más penosos
de su historia, víctima de una doble crisis: la sanitaria y la económica. El
gasto que se propone ejercer es de 20 mil 465 millones de pesos. A modo de
comparación, el gobierno federal piensa gastar menos de 25 mil millones de
pesos para vacunar a toda la población, mediante el acuerdo con Argentina y la
asociación de la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca, en la que
participa la Fundación Carlos Slim. El argumento que sirve de base al
presupuesto del INE es que el próximo año se renovarán la Cámara de Diputados,
30 congresos locales, los ayuntamientos de 30 entidades federativas y 15
gubernaturas. En total, 21 mil 368 cargos de elección popular. Hubo propuestas
en el sentido de hacer economías, presentadas por los consejeros Norma de la
Cruz y José Roberto Ruiz, que no fueron atendidas. Córdova, Ciro, Jacobo y sus
secuaces no quieren entrar a los grandes temas, como desaparecer el seguro de
separación individualizada del cual disfruta la burocracia dorada del
instituto, y que cuesta 270 millones de pesos al año, ni tampoco a los gastos
que podrían calcularse como egresos plurianuales. Quieren que todo entre el año
próximo para facilitar el manoteo. Dejé para el último renglón lo peor: los 20
mil millones del presupuesto no son todo. Agreguen los subsidios a los partidos
políticos por 7 mil 226 millones de pesos. En total, las elecciones del próximo
año costarán 27 mil 691 millones de pesos. Más de mil millones de dólares. ¿Hasta cuándo?
Tú también,
Calderón.
La
denuncia de Emilio Lozoya ante la Fiscalía General de la República revela
beneficios que supuestamente fueron dados a Odebrecht en el sexenio de Felipe
Calderón. En su denuncia señala: Quiero dejar muy en claro que Odebrecht sí
tuvo una participación relevante en el gobierno de Enrique Peña Nieto. Pero
también tuvo una gran participación en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.
Lozoya menciona que durante el gobierno de Calderón se celebró un contrato
multimillonario con la empresa Braskem, a la cual se refiere como accionista de
Odebrecht. El punto de la relación es la planta Etileno XXI. Lozoya agregó:
Muchos panistas dentro del sexenio de Calderón recibieron fuertes sumas de
dinero y con ello Braskem se posicionó tanto, que incluso recuerdo que hicieron
una parte de una sesión de su consejo de administración en Los Pinos, con la
presencia de Felipe Calderón Hinojosa.
Autofagia.
Los
personajes denunciados por Lozoya –de Luis Videgaray a Ricardo Anaya,
incluyendo a José Antonio Meade– rechazaron todo. Son unas blancas palomas. Lo
que estamos presenciando es un fenómeno de autofagia de la clase política
mexicana, en su vertiente prianista, que gobernó casi un siglo: se está
devorando a sí misma. Se rompió el pacto de silencio. Sus miserias están siendo
expuestas públicamente por ellos mismos. No ha sido necesario que nadie los
empuje a su final.
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