De verdad que en el PRD no
entienden que van en caída libre y cada rato viven una absurda situación que
los desprestigia. En estos días le tocó el turno a Alejandra Barrales, a quien
le pidieron la renuncia como presidenta; lo peor de todo es que las corrientes
ni siquiera muestran sus posiciones realmente.
Y si se hace un análisis de lo
sucedido, podemos ver que en el conflicto, la rabieta es de un solo
precandidato: Javier Salinas, quien estuvo acompañado de la dirigencia de Nueva
Izquierda del Estado de México.
Tan es así que el anuncio
sorprendió hasta a la secretaria general, Beatriz Mojica, quien luego de
escuchar la demanda, mostró nerviosismo y terminó haciendo la huida antes de
que su precandidato terminara de hablar.
El dirigente oficial de la
corriente de Los Chuchos, Erick Villanueva, es ambiguo en sus declaraciones y
no ha hecho suya la petición, y los Galileos rechazaron en un comunicado
nocturno haber pedido la renuncia de Barrales.
Hoy reprochan lo que en el pasado
reciente era una práctica: hacer encuestas como método de selección del
candidato. Y mientras se pelean bajan en las preferencias electorales.
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