El padre Alejandro
Solalinde aseguró que existen testimonios que afirman que en Coatzacoalcos,
Tierra Blanca, Acayucan, Orizaba y Córdoba existen muchas más fosas
clandestinas y que podrían ser más grandes que las localizadas en el municipio
de Alvarado.
“Eso que se ha
encontrado es nada. Falta lo más grande que es Coatzacoalcos, Acayucan, Tierra
Blanca, Orizaba, Córdoba. Hay cuevas. (…) Son dos cuevas. Las cuevas son de las
últimas que todavía conservaban los cuerpos, porque a partir de ahí vino la
técnica de Los Zetas de desaparecerlos en barriles de 200 litros”, dijo.
Afirmó que Veracruz
es el principal sitio en México de reclutamiento de sicarios y en el que se
desarrolla la trata de niñas y mujeres. La mayor parte de los desaparecidos son
migrantes.
“Hay enterramiento
por donde quiera. (…) Las últimas desapariciones las vimos en Medias Aguas,
Veracruz cuando estuvimos denunciando los secuestros y no nos creyeron”.
El religioso denunció
también que sacerdotes y hasta obispos tenían información sobre los secuestros
y desapariciones ocurridas en Veracruz desde hace dos sexenios y se quedaron
callados recibiendo favores de los dos gobiernos estatales anteriores emanados
del PRI.
“Cuando estuvo Fidel
Herrera Beltrán eran sus celebrantes familiares de sus sacramentos y recibieron
favores de él y guardaron silencio. Les dije de las fosas y no hicieron nada”.
Solalinde Guerra mencionó
que hay testimonios que sostienen que la actuación de Los Zetas y en algunos
casos del Cártel del Golfo, siempre se dio con la complicidad de las
instituciones de Veracruz.
En esos testimonios
se menciona a Fidel Herrera como el Zeta 1 y el principal beneficiario de los
secuestros, a un comandante de la Policía Federal conocido como Jimmy, además
de señalar como involucrados a muchos servidores públicos, entre ellos al
ministerio público de Coatzacoalcos, Luis Reyes Barraza.
“Todo Veracruz es un fosario, es un estado fosado. (…) Aún
no se ha visto lo demás”.
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