Alejo Sánchez Cano.
La designación de Josefina Vázquez Mota como candidata del
PAN, para lograr la alternancia en el Estado de México, no fue sólo una pésima
decisión, que a la postre les costará la derrota, sino que al propio Ricardo
Anaya le atraerá fuertes reclamos que, sin duda, harán mella en sus
aspiraciones presidenciales.
Así como cacareó las victorias que alcanzaron el año pasado
en siete estados, ahora el fracaso en la entidad mexiquense será motivo para
que sus correligionarios le exijan cuentas, al tiempo de pedirle que dé paso a
otros suspirantes que anhelan abanderar la causa blanquiazul.
De acuerdo con las más recientes encuestas, Josefina está en
un tercer lugar después de Alfredo Del Mazo y Delfina Gómez; este dato no sería
tan relevante si no fuera por la frustración que existe entre los cuadros
panistas locales, que no están motivados para hacer la tarea de campo que es
necesaria para alcanzar la victoria.
Rápido, muy rápido, terminó el encanto de la candidatura de
Josefina Vázquez Mota para gubernatura del Estado de México. Hasta hace unas
semanas, las dirigencias nacional y estatal del PAN presumían las cartas
credenciales de la excandidata presidencial y señalaban que las encuestas la
ponían como el personaje ideal para hacer frente al compromiso electoral del 4
de junio próximo.
El fin de semana
pasado la panista tomó protesta como aspirante de unidad y, con ello, se
consumó el “dedazo”, impuesto por Ricardo Anaya, dirigente nacional de los
blanquiazules, quien hizo a un lado las naturales aspiraciones de liderazgos
locales a partir de estudios de opinión, que arrojaban un saldo favorable para
Vázquez Mota como la militante azul mejor posicionada y con posibilidades de
alcanzar el triunfo.
Bastaron unos días de
exhibición en público para que el electorado mexiquense, los que se identifican
con el ideario blanquiazul, se dieran cuenta que las virtudes con la que
hicieron aparecer a la aspirante no eran tales.
El discurso de
Josefina suena a viejo, el mismo que hasta la somnolencia llevó al interior del
país en su intento de llegar a la silla presidencial. Hasta ahora la
panista ha expuesto problemas generales que en general vive el país, pero de
los problemas del Estado de México ha dicho muy poco y eso, sin duda, se debe a
que ni ella ha recorrido tierras mexiquenses ni los habitantes de dicha entidad
han hablado con ella. Entendemos que por el marco legal que norman las campañas
se prohíbe hacer ofertas electorales, sin embargo, en las entrevistas que ha
dado se nota totalmente desencanchada.
No sólo hay
descontento de la militancia panista por la forma caprichosa con que se impuso
su candidatura, sino que eso generó división entre liderazgos locales, de
trayectoria reconocida, y que no obstante su lealtad al PAN, no ocultan su
enojo.
A diferencia de lo que ocurre en varias regiones del país,
el Estado de México es el principal bastión del PRI y de Enrique Peña Nieto.
Por su parte, Morena le ha arrebatado al PRD los municipios
del oriente, que se conocían como el corredor amarillo, y avanza en la zona
metropolitana de Toluca.
Este escenario catastrófico para el PAN será la tumba
política de Vázquez Mota, que ya iba de salida, y de su protector, Ricardo
Anaya, quien no se verá cristalizadas sus ansias de novillero. Sólo faltan tres
meses para confirmar este pronóstico.
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