Salvador Camarena.
En diciembre de 2012,
el gobierno de Guanajuato, del panista Miguel Márquez, adjudicó de manera
directa un contrato, pagadero en seis años, por dos mil 727 millones de pesos
para labores de vigilancia.
Apenas se supo de esa adjudicación, en el Congreso estatal
hubo reclamos por no haber sido tomados en cuenta por el Ejecutivo a la hora de
comprometer de esa forma el presupuesto guanajuatense.
En 2014, una
auditoría del Órgano de Fiscalización del Estado concluía que la asignación
había sido irregular, no sólo porque se brincó al Legislativo, sino que
“tampoco se comprobó que la empresa favorecida, Seguritech, presentó la mejor
propuesta”. (http://bit.ly/2mWpduK)
Cuatro años después la polémica sigue. Con Guanajuato sumido
en una crisis de inseguridad, las autoridades de procuración de justicia de ese
estado informaron el miércoles a legisladores locales que el contrato de
Seguritech vence en 2018, y que si se
pretendiera retener la tecnología instalada en ese sistema de vigilancia,
compuesto entre otras cosas de unas dos mil cámaras y unos 20 mil botones de
pánico, la siguiente administración tendría que erogar otros 50 millones de
pesos. (http://bit.ly/2ntA830) Sí, después
de haber pagado dos mil 727 millones de pesos, los guanajuatenses no serán
dueños de nada.
Esta es sólo una de
las últimas noticias concernientes a una empresa, Seguritech, que en los años
recientes ha recibido múltiples contratos y no tanta atención mediática como
correspondería para una corporación que tiene contratos en todo el país, muchos
de ellos por recursos multimillonarios.
El domingo pasado la revista Proceso develó una de las
probables explicaciones sobre por qué Seguritech tendría tantos y tan buenos
contratos.
Cabe mencionar que Seguritech S.A. de C.V. es propiedad de
Ariel Zeev Picker Schatz. Una de las filiales de Seguritech es Comunicación
Segura S.A. de C.V.
En el reportaje
firmado por Jenaro Villamil (http://bit.ly/2ntGaAP), Proceso dio cuenta de
contratos, exitosos y frustrados, de Conagua para Seguritech. O, para decirlo
más propiamente, de David Korenfeld, el hombre fuerte de Enrique Peña Nieto en
cuestiones de agua durante su sexenio como gobernador y en la actual
administración, para Picker Schatz.
Villamil detalla cómo
desde 2010, cuando Korenfeld estaba en la Comisión de Aguas del Estado de
México (CAEM), y sin que Seguritech tuviera experiencia en radares
meteorológicos, les dio un contrato para “suministro, instalación y puesta en
operación del radar meteorológico tipo Doppler” de, ni más ni menos, la
dirección de operaciones y atención de emergencias del organismo de aguas
mexiquense. La operación se frustraría porque otra empresa, con tres décadas de
experiencia, se inconformó.
Casi como consolación, Korenfeld
le dio tres años después, en la emergencia por las tormentas Manuel e Ingrid,
un contrato directo a Seguritech para un radar meteorológico en Guerrero. La
querencia en la Conagua por Seguritech sobreviviría incluso a la salida, en
abril de 2015, de Korenfeld de Conagua, echado de ese organismo por el uso
abusivo de los helicópteros.
En ese año,
irregularidades en la licitación a favor de Comunicación Segura S.A. de C.V
provocarían que se frustrara un préstamo del Banco Mundial para instalar 299
estaciones meteorológicas, que formaban parte de la modernización del Servicio
Meteorológico Nacional. Fuentes conocedoras del tema señalan que otro
contrato de 2016, este para mantenimiento de radares, corrió la misma suerte: se iba a otorgar a Seguritech y por las
impugnaciones se canceló. Villamil aporta
la pista Korenfeld para entender contratos a Seguritech. Es una pista
interesante, pero, ¿será la única pista para explicar el éxito que ha llevado a
esta empresa a dominar los sistemas de vigilancia en no menos de 20 entidades?
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