Martín
Moreno.
Ya sabemos, a estas alturas, la clase
de político que es Miguel Ángel Mancera: un híbrido sin ideología propia,
improvisado, de escasas luces, traidor hacia quien le debe el cargo – Marcelo
Ebrard-; vulgar ambicioso de poder que es manipulado por los hermanitos Serna y
por Héctor Serrano, y que se gasta el presupuesto capitalino en busca de una
candidatura presidencial de humo. Mancera, a grandes rasgos, ha sido una
desgracia para la CdMx.
Pero lo que ignorábamos sobre Mancera
es su profunda ruindad como persona. Su insensibilidad ante el dolor de los
capitalinos que perdieron sus inmuebles – en gran parte por la corrupción y la
complicidad que impera entre el Gobierno que encabeza y el pulpo constructor
-inmobiliario al autorizarse edificaciones débiles-, así como sus ofensivas
propuestas para “ayudar al dolor” de los ciudadanos afectados.
Más allá de su torpe declaración en
entrevista con Ricardo Rocha y Sergio Sarmiento, de que vivir el terremoto del
19 de septiembre había sido “como una película de Hollywood”, Mancera, en unos
cuántos días, cometió 3 canalladas que ni pueden pasarse por alto ni, mucho
menos, debemos perdonar, seamos o no damnificados.
Aquí, esas 3
canalladas de Mancera:
La primera
fue permitir y avalar la caída del Sistema de Información Geográfica de la
Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (SEDUVI), hecho que informó la
propia dependencia el pasado viernes. ¡Qué conveniente y oportuna esta caída
del sistema! ¿Porqué? Significa, nada
menos, que los datos, nombres, identificaciones, permisos, fechas, metodologías
y compañías responsables de los edificios e inmuebles que se derrumbaron o
resultaron dañados por el sismo no se conocerán públicamente ni muchos serán
castigados, en un abierto acto de impunidad y protección a los constructores que,
amafiados con el Gobierno de la CdMx, son responsables de la muerte de cientos
de personas. Se les protege. Se les cubre.
“Presumimos que la caída del Sistema
de la SEDUVI no es otra cosa que una forma de obtener tiempo para tapar todos
los hoyos de la corrupción que existe donde se han privilegiado el compadrazgo
y tal vez los negocios oscuros”, acusó el presidente del Colegio Mexicano de
Ingenieros Civiles, Florencio Hernández del Ángel, quien reveló que
“curiosamente toda la información de la secretaría se cayó o la tiraron a
propósito, y que hoy podría poner a la vista una probable colusión de las
autoridades en la responsabilidad por la caída de uno o varios edificios”.
En política no existen coincidencias,
y que esta información clave para deslindar responsabilidades desaparezca
porque “se nos cayó el sistema” es algo ruin y perverso.
Hasta hoy,
Mancera no ha movido un dedo para exigir una investigación a fondo ni, mucho
menos, ordenar que se recupere esa información clave. Su silencio es la mejor prueba de su complicidad. Es la impunidad
dentro de la tragedia.
La segunda
canallada de Mancera:
“He hablado
con la Asociación Mexicana de Bancos para acceder a créditos y garantizar a las
personas los procesos de reconstrucción…”
“La #CDMX
suma esfuerzos con el @Infonavit para apoyar a trabajadores afectados por los
sismos, podrán acceder a créditos y apoyos…” (Tuits de la cuenta personal de
Miguel Ángel Mancera).
Es decir: ¡el bondadoso Mancera
pretende que los ciudadanos a quienes se les cayeron sus departamentos y casas
por el sismo vuelvan a pagar por ellos! Vaya tipo: es tan generoso que ya hasta
intercedió ante la usura bancaria para que vuelvan a agarrar del cuello a los
damnificados, les presten dinero con tasas de interés desorbitadas y los
vuelvan a esclavizar durante 15 o 20 años más.
Va un
ejemplo: quienes recién terminaron de
pagar su departamento después de muchos sacrificios económicos, y lo perdieron
con el temblor, deben estar de fiesta porque Mancera ya les consiguió créditos
para que vuelvan a pagar su propiedad perdida. Sí, otra vez. A repetir la
pesadilla. Como la roca de Sísifo. ¡Conmueve tanta misericordia hacia los
damnificados!
A esta
acción, es inevitable la pregunta:
entonces, ¿a qué se destinarán los cientos de millones de pesos derivados de lo
que dejará de darse a los partidos políticos y que se destinará a la
reconstrucción, o a dónde irán los recursos del Fonden y los apoyos financieros
en dólares y euros de particulares y asociaciones (Google, Facebook, Cristiano
Ronaldo, etc)? Sumados, se acercan a los 3 mil 800 millones de pesos que dice
Peña Nieto que costará la reconstrucción.
Pero la infinita nobleza de Mancera
pone de rodillas a los damnificados y los entrega a los brazos del agio
bancario, o del Infonavit, para que vuelvan a saldar lo que ya hicieron en
algún momento de su vida. Es una canallada suprema.
La tercera, es
que, como si se tratara de la salvación de México, Mancera se ufanó al presentar la Plataforma Reconstrucción CdMx, donde
se podrá donar dinero. Y como es el ejemplo vivo del altruismo, el Jefe de
Gobierno donó la fabulosa cantidad de…¡mil pesotes para los damnificados! A
punto de la lágrima por su inmensa generosidad, agradecemos a Mancera que se
haya desprendido del 1 por ciento de su salario, que casi llega a los 100 mil
pesos mensuales. Es una burla. Es un agravio. Es una farsa. Vaya tipo el tal
Mancera.
La información para detectar a los
responsables de las malas y mortales construcciones en la CdMx, tanto de parte
de constructoras como de autoridades, debe rescatarse de SEDUVI y castigar a
los culpables. Su irresponsabilidad costó cientos de vidas. Nada menos.
Los dineros destinados para la
reconstrucción deben priorizar el devolver, sin costo alguno, sus inmuebles a los
damnificados, y no utilizarse para camellones o palmeras, o peor: para campañas
políticas en 2018.
Que los afectados no
paguen un quinto por sus casas derrumbadas.
El micro
donativo de Mancera, de mi parte, puede hacerlo rollito y ya sabe qué hacer con
él.
Y cuando en
2018 el tal Mancera nos pida un voto de confianza, recordemos sus canalladas
tras el temblor.
Eso sí está
en nuestras manos.
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