Javier Risco.
Ha pasado un
mes. La euforia solidaria se respira, pero poco a poco va perdiendo su aroma.
Las autoridades, lentas, como siempre, responden desordenadamente a un caos que
sigue siendo trágico. Estamos lejos de la normalidad, de la reconstrucción,
pero sobre todo de la tranquilidad. Oaxaca, Chiapas, algunas zonas marginadas
de Morelos y Puebla siguen en ruinas, los damnificados no tienen casa, pero
tienen tarjetas con dinero que sirve como un tanque de oxígeno con caducidad.
El gobierno
se ha centrado en construir paredes, techos y suelos, pero ha olvidado a los
que los habitan, ¿cómo va la reconstrucción emocional? Algunas campañas
sugieren ayuda psicológica, especialistas para tratar gente con estrés
postraumático. Mexicanos que perdieron su ingreso, que han roto su rutina, que
han visto derrumbados planes a futuro; sin embargo, están ahí, presentes.
Existen los olvidados, los que no entran en planes de reconstrucción, los que
no han merecido especial atención en los discursos presidenciales o en las
campañas de ayuda, hablo de los niños y los discapacitados.
Juan Martín
Pérez, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México
(Redim), aseguró que la reconstrucción no sólo debe enfocarse en la
infraestructura escolar, es necesario volver a la normalidad en la rutina
matutina, pero también dentro de casa. Es vital un protocolo de normalización
de las emociones infantiles, si como adultos seguimos padeciendo insomnio,
alertas sísmicas inexistentes y mareos un mes después, se debe trasladar esta
preocupación a los más vulnerables, niños que esta semana están en exámenes y
que treinta días después siguen buscando explicaciones tras una sacudida
inesperada.
A través del
hashtag #NiñezPrimero se impulsa una importante campaña para cuidar la
seguridad emocional ante la emergencia por los sismos, pero no alcanza el
esfuerzo de esta organización. Según datos de Redim, existen más de 12 millones
de niños afectados.
Por otro
lado, están las personas con algún tipo de discapacidad, actualmente en redes
sociales hay un movimiento llamado #ReconstrucciónIncluyente, como se explica a
través de una petición en change.org: “Una Reconstrucción Incluyente toma en
cuenta las necesidades de movilidad, circulación, alcance, manipulación y
comunicación de las personas con todo tipo de discapacidad, así como de adultos
mayores. Cada nueva obra o reparación estructural debe garantizar accesibilidad
y diseño universal, esto significa que bienes inmuebles (públicos y privados) y
muebles (mobiliario, equipo) no tengan barreras físicas, arquitectónicas y de
comunicación”.
Es una
exigencia necesaria, reconstruir con conciencia, sin discriminación. Una firma
que levanta la voz y que presiona al gobierno, levantar lugares para todos.
Dos grupos
olvidados por el gobierno, organizaciones que hacen todo el trabajo y que
requieren ese empujón para hacer otro México.
No
olvidemos. Ronda una propuesta en redes sociales: hoy a las 13:14 (hora del
sismo) se invita a salir a los puntos de reunión de los simulacros, ahí guardar
tres minutos de silencio con el puño cerrado en alto. La iniciativa dice: “Tres
minutos para recordar a los que ya no están físicamente con nosotros. Para
reconocer a los cientos de miles de mexicanos que hicieron algo por otros
mexicanos cuando más lo necesitaban. Para agradecer a los extranjeros que
vinieron de lejos para ayudarnos. Para no olvidar, llorar, agradecer, abrazar y
pensar en todo lo que hemos vivido. Juntos, sin discursos, sin protagonismos.
Porque, aunque nos veamos igual ya no somos los mismos. Si te gusta esta idea
compártela para que sea una realidad. 19 de octubre 13:14. Homenaje por el
19-S”.
Ojalá muchos
nos unamos, será el primer recordatorio, sabremos que hemos cambiado y no los
hemos olvidado. El rescate de esta ciudad también se da en la memoria.
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