Salvador
Camarena.
Mikel
Arriola, candidato del PRI y hombre de sacrificio de Meade en la Ciudad de
México, se reunió el miércoles con Mario Romo, director de un grupo conservador
denominado Red Familia.
Esa
organización dio a conocer el encuentro con una foto y un comunicado en Twitter
donde se lee: “Conversa #RedFamilia con @MikelArriolaP, nos sentimos
representados. #LaFamiliaEsLaSolución”.
Como es
sabido, el fin de semana Arriola se declaró en contra de legalizar el uso de la
mariguana y de la adopción de las parejas gay.
Pobre Mikel,
cómo ha sufrido en los últimos años. Uno que creía que Arriola era ese
articulado funcionario que desde la Cofepris daba entrevistas a favor de
encontrar la manera de ayudar a quienes necesitaban urgentemente mariguana
medicinal; uno que pensaba que era ese jefe del IMSS que intentaba prevenir
mediante una política pública de educación y métodos anticonceptivos la
epidemia de embarazos adolescentes en México, y va uno a enterarse que en
realidad todo eso lo hizo contra su conciencia, contra sus creencias. Qué
hombre más disciplinado este pelotari, qué alivio que la campaña le ha
permitido salir del clóset.
Un liberado Mikel hoy nos presenta a
sus amigos. A Mario Romo, por ejemplo. ¿Que cómo piensa Mikel? Pues como piensa
Mario.
Va un ejemplo. En abril de 2015, Romo
publicó en Facebook un video donde dice:
“Hace apenas algunos meses dimos una
gran batalla juntos: evitar que se nos impusiera a nosotros (sic), pero sobre
todo a nuestros hijos, los mal llamados ‘derechos sexuales y reproductivos’
(…). Pero ahora parecería que la Presidencia de la República no nos quiere
escuchar (…). Te quiero platicar que en la presentación de la Estrategia
Nacional de Prevención del Embarazo Adolescente que hace pocas semanas presentó
(re sic) el presidente de la República se sigue insistiendo en estos derechos
sexuales y reproductivos. Para que te des una idea, la palabra anticonceptivo,
en sus 128 páginas, se menciona 100 veces. Por otro lado, el término
Anticonceptivo Reversible de Acción Prolongada, que son ARAPs, que no son otra
cosa que parches hormonales anticonceptivos y ponerles dispositivos en los
úteros de nuestras pequeñas hijas, se menciona 56 veces. ¿Sabes cuántas veces
se menciona el término derechos sexuales y reproductivos? 38. La palabra amor solamente
se menciona una vez y la palabra abstinencia dos veces, y solamente para decir
que no funciona. ¿Estás tú de acuerdo con esto? Dile al presidente de la
República que te tiene que escuchar, que me tiene que escuchar y que una vez
más les decimos no a los derechos sexuales y reproductivos y sí al respeto de
los padres de familia en la educación, en la sexualidad de nuestros hijos”.
Pobre Mikel.
Hoy sabemos que él pensaba así y que en 2016 fue obligado, maldita maldición,
por su jefe Enrique Peña Nieto a ser parte del grupo de trabajo de la
Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes. Le
hubieras hecho caso a Romo, Mikel, le
hubieras dicho a Peña Nieto: yo seré el director del IMSS, presidente, pero me
tiene que escuchar, quite eso de los anticonceptivos, volvamos al siglo XIX.
Ah, y de paso también prohíba los retrovirales para el VIH.
Pues qué se creerá ese Peña que
cuando en enero de 2015 presentó esa estrategia enfatizó que ésta “considera a
los jóvenes como sujetos de su propio desarrollo, les reconoce plenamente su
derecho humano a participar, no sólo como personas vulnerables, sino como
actores centrales de la transformación social”.
No señor, los jóvenes hacen lo que
sus papases mandan, qué actores ni qué los anticonceptivos y la educación
sexual.
¡Chin!,
Mikel, en esto sí me representa Peña. Puedes corregir, eh. No sé, piénsalo.
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