En materia energética el sexenio de Enrique Peña Nieto será
recordado no sólo por la apertura a empresas transnacionales como la
estadounidense Shell o la inglesa BP, sino
también por el crecimiento exponencial de la perforación de ductos para el robo
de combustible: en cinco años de gobierno, ese fenómeno delictivo ha repuntado
790%, de acuerdo con datos de Petróleos Mexicanos (Pemex).
La empresa productiva ha
contabilizado un total de 28,736 tomas clandestinas en todo el país, entre 2013
y 2017, un promedio de 1 perforación cada 90 minutos.
En el mismo periodo del
sexenio del panista Felipe Calderón, de 2007 a 2011, Pemex registró 3,230 tomas
clandestinas, un promedio de 1 perforación cada 13 horas y media.
Y aunque en mayo pasado el gobierno federal anunció el inicio
de un plan integral contra el robo de combustible en todo el país, las cifras que Pemex hace públicas mes con
mes muestran que las acciones gubernamentales para contener el delito no han
tenido un impacto positivo.
De hecho, 2017 terminó
con la cifra récord de 10, 363 perforaciones ilegales en todo el país.
Guanajuato quedó como el estado con el mayor número de tomas
clandestinas (1852), seguido de Puebla (1443), Tamaulipas (1100), Hidalgo
(1064) y Veracruz (1012); estas cinco entidades concentraron el 62% de los
casos.
El robo y las fugas de
combustible representaron pérdidas de 25 mil millones de pesos en promedio, en
los primeros cuatro años de la actual administración, según una estimación que
realizó este portal basada en información oficial.
De acuerdo con el Informe de Sustentabilidad 2016, publicado
hace unas semanas por la empresa estatal, se han puesto en marcha varios
sistemas de vigilancia, lo mismo humanos que tecnológicos, por tierra y aéreos.
Se han establecido puestos de mando y centros coordinadores
de operaciones avanzados, y un monitoreo permanente de los sistemas de
transporte por ductos, para detectar en tiempo real las variaciones de flujo,
presión y temperatura en un punto determinado.
Pero las acciones de la
empresa productiva no han contenido el problema. Los ductos siguen siendo
perforados para extraerles el combustible que transportan, aunque los datos
oficiales muestran un cambio en la tendencia delictiva, pues los mayores
crecimientos se dieron en entidades del centro del país.
El mayor crecimiento entre 2013 y 2017 se registró en
entidades como Guanajuato (1015%), Michoacán (1060%), Hidalgo (850%) y Puebla
(584%).
Aunque los casos que
más resaltan en esa medición son el de la Ciudad de México, pues el registró
pasó de 1 toma clandestina en 2013 a 91 el año pasado, lo que significa un
crecimiento del 9000%.
Y el de Morelos, que de
un registro cero en 2013 pasó a 378 perforaciones para 2017.
En cambio, decreció en estados como Durango (-68%), Coahuila
(-48%) y Zacatecas, que pasó de 16 tomas clandestinas al inicio del sexenio a
cero en 2017.
En número neto de tomas
clandestinas el mayor crecimiento se dio en Guanajuato, al pasar de 166 a 1852;
Puebla que pasa de 211 a 1443, e Hidalgo que de 112 perforaciones ilegales pasó
a 1064.
Una lucha sin inteligencia o en contubernio.
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