Por Martín
Moreno.
De entrada,
decir que las casas encuestadoras que le daban el triunfo en la carrera
presidencial en 2018 y que el propio López Obrador cacareaba y aprobaba públicamente
como muestra de que iba muy arriba de Anaya y Meade – en realidad, siempre fue
así-, son las mismas que, hoy por hoy, registran una fuerte caída en la
aprobación ciudadana a AMLO en las últimas semanas.
Echemos un
vistazo a sus antecedentes electorales:
Consulta
Mitofsky, de Roy Campos, le daba a AMLO, en junio de 2018, el triunfo con el 48
por ciento de la votación total. Andrés Manuel ganó con el 53 por ciento. La
diferencia fue de sólo 5 puntos.
GEA-ISA
otorgaba la victoria a AMLO gracias a una votación del 44 por ciento, en el
mismo mes del año pasado. En este caso, la diferencia final fue mayor: 9 puntos
en promedio.
Durante su
campaña presidencial, López Obrador hacía referencia positiva sobre las
encuestas de medios y de casas encuestadoras que lo colocaban adelante del
panista y del priista. Mientras lo mantuvieran en la punta de la carrera, las
daba por buenas. Incluidas, por supuesto, las de Mitofsky y GEA-ISA, que lo
daban como virtual ganador.
Inclusive,
la del diario Reforma de finales de mayo de 2018, que ubicaba a AMLO con 52 por
ciento de intención del voto (Reforma, desde 2012, ha ofrecido las encuestas
más certeras en el terreno electoral), fue mencionada por el propio López
Obrador, quien, afable, festinaba en su cuenta en TW: “La encuesta de hoy del
Reforma nos obliga a redoblar esfuerzos. No aflojar el paso…”.
Vaya
paradoja: mientras Reforma lo posicionaba en sus encuestas, AMLO reconocía su
información. Sin embargo, en cuanto el diario, bajo investigaciones
periodísticas, lo comenzó a cuestionar como Presidente, López Obrador desató
una feroz ofensiva en contra del periódico, acusándolo hasta de cómplice de un
presunto fraude electoral en 2006 (¿?). Típico de cualquier político: mientras
no lo critiques, te aplaude. El día que lo haces, te crucifica. Y AMLO – le
guste o no a sus fanáticos -, es eso: un político diseñado en sus orígenes por
el PRI autoritario.
Ahora,
GEA-ISA y Consulta MItofsky (hay que decirlo también: fallaron en 2012 cuando
la primera pronosticaba que Peña Nieto le ganaría a AMLO por 20 puntos de
diferencia, mientras la segunda la fijaba en 14 puntos, ganando EPN,
finalmente, por 7.5 puntos) revelan los números que muestran una tendencia a la
baja en el apoyo popular a López Obrador. Sí, las mismas encuestadoras que
advertían de su triunfo presidencial en 2018 y eran reconocidas por el hoy
Presidente, desde ya le avisan que su Gobierno está perdiendo respaldo.
Así, la luna
de miel de AMLO con los ciudadanos – parecen indicar las encuestas-, comienza a
declinar.
¿Qué dice la
encuesta de Consulta Mitofsky?
Que la
aprobación a López Obrador cayó al 60 por ciento a finales de abril, cuando a
mediados del mismo mes, registraba casi el 68 por ciento de respaldo ciudadano.
“Hay una tendencia clara a la baja de López Obrador en las últimas semanas”,
aseguró Roy Campos. Y más:
“Para mí,
los dos factores (de la caída en la popularidad del Presidente), son: la
evidencia diaria de inseguridad que los medios de comunicación nos están
informando, no sólo Minatitlán (asesinato de 13 personas, entre ellos un menor
de edad, en un convivio social), sino asuntos como el de la UNAM (el asesinato
de una joven en el CCH Oriente), asuntos como los de Jalisco, fosas, todo lo
que tiene que ver con inseguridad. El otro factor es una permanente
polarización que está haciendo López Obrador, que por un lado está conservando
a su base fuerte, pero también está poco a poco expulsando a algunos a la hora
de estar polarizando”.
GEA-ISA
ubica a AMLO con un 64 por ciento de aprobación ciudadana. No es una cifra
menor. Ejemplo: Vicente Fox gozaba en febrero del 2001 de una aceptación del 70
por ciento, tras haber derrotado al PRI. Podría decirse que es un número
aceptable para López Obrador.
Empero, hay
que tomar en cuenta los siguientes puntos que le son adversos al tabasqueño:
1) El 60 por
ciento no lo cree capaz de gobernar.
2) El 63 por
ciento considera que no será capaz de resolver los problemas del país.
3) Solo 20
por ciento de los encuestados confía que los problemas van a resolverse.
Otra
encuesta también le debería resultar preocupante a AMLO:
Ciro Gómez
Leyva presentó en su programa de radio la realizada por MXElige, que reporta
que la aprobación de AMLO pasó, de febrero al arranque de mayo, del 73 por
ciento al 55 por ciento. Una baja de casi 20 puntos. 41 por ciento votaría para
que Andrés Manuel dejara la Presidencia y un 53 por ciento para que se
mantuviera en ella.
Así andan
las encuestas. Será muy interesante conocer la próxima del diario Reforma,
aplaudida por AMLO en tiempos de campaña, y que ha sido la más certera desde
2012.
De acuerdo a
las encuestas citadas, el nivel de aprobación al Gobierno de AMLO, fluctúa en
un 60 por ciento promedio. Parece una cifra muy alta.
No obstante,
hay que considerar que al arranque de su Gobierno – enero y febrero pasados-,
esos niveles de aceptación rondaban entre 75 y 80 por ciento. Hay una baja
inobjetable.
Los muertos
le pesan a AMLO: de enero a abril, fueron 5,101 ejecuciones. 1,329 el mes
pasado. 44 ejecutados cada día de abril. (Fuente: Ejecutómetro de Reforma.
7/Mayo/2019).
La economía
le pesa a AMLO: tanto el FMI como el Banxico y Hacienda, coinciden en que la
economía mexicana crecerá tan solo en 1.6 por ciento en promedio durante 2019.
Y eso, si hay algo de crecimiento.
Y apenas nos
enfilamos al medio año de Gobierno, ante una 4ta Transformación cada vez más
cuestionada, inviable y puesta en entredicho.
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