Por Juan
Carlos Cruz Vargas.
El Banco de
México (Banxico) pidió al gobierno de
Andrés Manuel López Obrador la adopción de medidas que propicien un ambiente de
confianza y certidumbre para la inversión, una mayor productividad y que se
consoliden sosteniblemente las finanzas públicas.
Al dar a
conocer el Anuncio de Política Monetaria, en la que por tercera ocasión consecutiva la Junta de Gobierno decide mantener
sin cambios la Tasa de Interés, ubicada en 8.25%, el banco central mandó otro
mensaje al tabasqueño:
“Es particularmente relevante que se cumplan
las metas fiscales del Paquete Económico para 2019. Asimismo, es indispensable
fortalecer el estado de derecho, abatir la corrupción y combatir la
inseguridad”.
Y es que las
cosas no van de lo mejor. De acuerdo con
el comunicado del Banxico, la información oportuna sugiere que en el primer
trimestre de 2019 se acentuó la debilidad que la economía mexicana había
exhibido desde el trimestre previo, asociada tanto a factores externos como
internos, algunos de ellos de carácter transitorio.
Por si fuera
poco, el instituto central encabezado
por Alejandro Díaz de León advirtió que, hacia adelante, persisten riesgos que
pudieran tener un impacto significativo sobre el desempeño de los activos
financieros en México. En particular la incertidumbre en el entorno externo
podría ocasionar ajustes de portafolio y, en la parte interna, los
inversionistas permanecen atentos a las perspectivas crediticias de Pemex y de
la economía en general.
“El entorno actual sigue presentando
importantes riesgos de mediano y largo plazos que pudieran afectar las
condiciones macroeconómicas del país, su capacidad de crecimiento y el proceso
de formación de precios en la economía”, adelantó el Banco de México.
Por el lado de la inflación, el
comunicado reconoció que, entre marzo y abril, la inflación general aumentó de
4.00% a 4.41%.
“Ello obedeció a que la variación de
los precios de las mercancías alimenticias continuó incrementándose, mientras
que la correspondiente al componente de servicios repuntó en dicho periodo. Los
servicios se vieron influidos, en parte, por el efecto calendario que afecta
las variaciones anuales de sus precios, resultado de que este año el periodo
vacacional de Semana Santa tuvo lugar en abril, mientras que en 2018 ocurrió en
marzo. No obstante, aun eliminando dicho efecto, se observa un incremento en su
variación anual”,
explicó el Banxico.
Entre los riesgos para el Índice
Nacional de Precios al Consumidor (INPC) existe la posibilidad de mayores
presiones en los precios de los energéticos o en los productos agropecuarios, o
si se presenta un escalamiento de medidas proteccionistas y compensatorias a
nivel global, o en caso de que se deterioren las finanzas públicas.
Adicionalmente,
el banco central señaló que, dada la
magnitud de los aumentos en el salario mínimo, además de su posible impacto
directo, se enfrenta el riesgo de que estos propicien revisiones salariales
elevadas en diversos sectores.
“De hecho, en algunos de ellos estas
han rebasado las ganancias en productividad, lo que podría generar presiones de
costos, con afectaciones en el empleo formal y contribuyendo a que la inflación
subyacente se mantenga elevada”, acotó.
El Banco de
México recomendó que para aumentar de
manera sostenida el poder adquisitivo de los salarios es necesario considerar
el papel de otras políticas públicas, en particular, fomentar la competencia en
aquellos sectores de bienes y servicios con una participación elevada en la
canasta de consumo de los segmentos de la población de menores ingresos.
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