Por Arturo
Rodríguez García.
Germán Martínez Cázares, director
hasta hoy del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), renunció a su cargo
convirtiéndose así en el primer miembro del gabinete, en este caso, ampliado,
en abandonar el nuevo gobierno acusando “injerencia perniciosa” de la
secretaria de Hacienda.
Martínez
Cázares, confronta planteamientos centrales de la llamada Cuarta Transformación
y, por si fuera poco, deja en evidencia que en el último año de gobierno de
Enrique Peña Nieto hubo programas como el ahora llamado IMSS-Bienestar que
tuvieron más presupuesto que en el actual gobierno, al que imputa comportarse
en Hacienda de manera conservadora y neoliberal.
A menos de
seis meses de haber asumido la posición, tras dejar su escaño en el Senado de
la República, el exdirigente nacional del PAN, cercano en su tiempo a Felipe
Calderón y alineado a López Obrador en 2018, concluyó de manera abrupta su
gestión, presentando su renuncia al consejo técnico del IMSS en una
manifestación que señala directamente a la secretaría de Hacienda.
“Quiero decirlo lo más claro que puedo y debo:
algunos funcionarios de la secretaría de Hacienda tienen una injerencia
perniciosa en el IMSS y ponen en riesgo la vocación igualitaria, de justicia y
concretamente, de prestación de servicios de salud que tiene el Seguro Social”,
expone luego de repasar la función de la institución, así como su dimensión
presupuestal.
En su
mensaje de renuncia, Martínez Cázares se
permite solicitar que se incluya en el acta del consejo técnico una serie de
“precisiones”, entra las que expresa su coincidencia en que el IMSS se
transforme expresándose en términos más crípticos:
“Claro que el IMSS se debe
transformar, como lo ordena el Presidente. En el IMSS no se desobedece al
Presidente. Sólo creo que el eje de su reforma debe ser las personas que se
atienden en el IMSS y no los funcionarios que trabajen en el IMSS”.
Martínez
Cázares afirma a continuación que se
requiere de una reforma legal y no de una pequeña reforma reglamentaria,
destacando los vocablos “Legal” y “Reglamentaria” en mayúsculas, para luego
declarar:
“La cuarta transformación no son
cambios burocráticos, sino revolución cultural”.
Según el hoy
exfuncionario, la reforma que el IMSS
necesita es para adecuarse al servicio universal de salud que se pretende
alcanzar, así como a los cambios en las disposiciones en materia del trabajo.
Además, enuncia su consideración sobre cambios en el esquema administrativo
tras la eliminación de los delegados en las entidades que, nombrados por el
consejo técnico, fueron anulados por Hacienda y para los cuales no hay
reemplazo, lo que parece colocarse como una de las motivaciones de su renuncia.
“Buscan nombrar en todo el país, una
suerte de delegados administrativos estatales, fuera del consejo técnico, para
que ellos, en los hechos, administren desde lo local al IMSS”.
Pero las
acusaciones del expanista son amplias:
Muchos trabajadores siguen sin
certeza laboral, otros sin contrato, aumentan vacantes, el rezago de infraestructura
“es brutal” con 0% de avance en pago de obras y proveedores en 2019; rezago en
contratos y convenios de servicios, además de los que están por vencerse “sin
horizontes de legalidad”; compra de equipamiento parada; aumentan reclamaciones
y litigios y el abasto de medicamentos, aun estado garantizado es precario, dice.
Inclusive, coloca ante una paradoja al presidente
López Obrador que casi a diario alude a los conservadores y liberales,
reivindicándose liberal:
“Cualquiera que se asome al debate
sobre salud en Europa o vea lo que hizo el gobierno federal anterior,
verificará que los funcionarios conservadores, neoliberales, controlan el gasto
en servicios de salud pública, mientras que los gobiernos progresistas inspirados
por la justicia, buscan ampliar cobertura y calidad inyectando más
presupuesto”.
Básicamente,
lo que dice es que Hacienda pretende
ampliar el control del gasto con “consecuencias fatales”:
“Pasillos de espera llenos de
personas adoloridas y mal trato o retraso en la atención a pacientes, y un
segundo efecto indirecto todavía peor, el fortalecimiento de los servicios de
salud privados. Que ocasionará mayor gasto de bolsillo de las familias cuando
sus seres queridos tengan un padecimiento”.
Va más allá:
“Ahorrar y
controlar en exceso el gasto en salud es inhumano. Ese control llega a
escatimar los recursos para los mexicanos más pobres”.
Luego,
ahonda en el IMSS Bienestar, instrucción de López Obrador para atender a
personas sin seguridad social que, acusa, en términos reales, tiene menos
recursos que el último año del gobierno anterior, porque le deben más de mil
millones de pesos del llamado componente de salud que le correspondía del
desaparecido programa Prospera.
“Además, acuso que los funcionarios de Hacienda no
quieren dialogar con el IMSS, quieren imponer”, declaró para pormenorizar:
-El 14 de diciembre solicitó
criterios específicos de control presupuestario y jamás les respondieron.
-El 29 de marzo solicitó autorización
de contrataciones de personal y tampoco le respondieron.
-Sus propuestas, líneas de acción,
estrategias e indicadores se entregaron el 7 de febrero para incluirlos en el
Plan Nacional de Desarrollo, pero los funcionarios de Hacienda los omitieron.
-Tenía
agendada una cita el 2 de mayo para puntualizar la situación del IMSS, pero le
cancelaron sin explicación ni reprogramación.
Y así, con sugerencias de impedir la
erradicación de la corrupción, una ambigua observación a “inflar cuotas” y
otras conductas del sector hacendario, Martínez Cázares remata en
autoafirmaciones:
“No cuido mi futuro personal, ni lo
subordino a acomodos en los sillones del gobierno. No defiendo a farmacéuticas,
ni a proveedores o constructores. El motivo de este diferendo con algunos
funcionarios de Hacienda no es la compra de medicamentos, es fortalecer y
respetar al IMSS”, dijo, en medio de varias polémicas por lo que el presidente
López Obrador ha llamado “huachicoleo de medicamentos”.
Continúa:
“Siempre ha
tratado de guiar mi vida con convicciones. No soy lambiscón, ni barbero de
nadie.
“Creo y
defiendo al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, porque no es
gerente de los que se creen dueños de México. No es florero de nadie como él mismo
lo dice. Yo seguiré su ejemplo: tampoco yo seré florero en el IMSS de
decisiones tomadas fuera del IMSS.
“Gobernar el Seguro Social, encarar
sus difíciles retos, domar ambiciones y negocios, cobrar cuotas, ganar juicios,
hacer trabajar a sus empleados y erradicar la maldita corrupción que lo aflige,
requiere de un director general fuerte, respaldado por todos, sin dudas ni
vacilaciones”.
Y concluyó:
“El
presidente necesita nuestro apoyo, no nuestras disputas. Estoy consciente de
los límites y de mis límites, puedo equivocarme, pero soy decente y tengo
vergüenza pública y con serenidad de ánimo, presento, en este momento, mi
renuncia al cargo de director general”.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.