Por Verónica
Espinosa.
La Procuraduría de Medio Ambiente del
estado inició un proceso de verificación a raíz de la denuncia hecha por
habitantes de la comunidad de San Martín de un derrame de desechos de la Unidad
Minera de Grupo México, en el municipio de Sombrerete.
Sin embargo, la dependencia reportó que no encontró
sustancias vertidas en el río que, por el momento se encuentra casi seco,
informó el titular de esta instancia, Salvador Constantino Ruiz.
La Unidad San Martín de Grupo México
se encuentra en preparativos para su reapertura, misma que fue anunciada a
finales del año pasado, tras más de una década de permanecer cerrada por un
conflicto laboral.
Actualmente en el sitio se realizan
labores de rehabilitación, pues se pretende reabrirla en un mes.
Aunque el Procurador del medio
ambiente del estado recordó en entrevista telefónica a Apro que la posible contaminación del arroyo es un tema de competencia federal
por tratarse de aguas nacionales, dijo que acudió el jueves 9 a San Martín y a
la Unidad minera para iniciar una verificación y tomó algunas muestras de agua
y suelo, pero no encontró un derrame.
Luego, el funcionario admitió que había estado
unas tres semanas atrás para otra inspección, debido a varias quejas por
contaminación con la presa de jales de la minera.
“Ya habíamos ido en días pasados y
tomamos algunas muestras para laboratorio, pero no nos dieron algún indicio”.
La queja de los pobladores fue que la
presa de jales no tenía ningún mantenimiento.
“Les dimos indicaciones para el
manejo de la presa” a los representantes de la minera.
Más adelante
en la entrevista, Constantino Ruiz
matizó este punto y afirmó que las pruebas recabadas hace tres semanas se están
“analizando de manera más profunda” sobre todo en lo que respecta al agua de la
zona porque “los procesos de verificación deben de ser certeros”.
En esta
nueva visita con motivo de la denuncia por el derrame, los encargados de la Unidad Minera negaron el hecho y señalaron al
funcionario que el martes 7 tuvieron problemas al conectar unas válvulas, pero
que sólo se había formado un escurrimiento de agua sedimentada que no había
salido de las instalaciones de la empresa.
“Como la Unidad minera está arriba,
pues el agua buscó su cauce, pero es lo que nos manifiestan”, dijo el titular de la Procuraduría
de Medio Ambiente.
Se requirieron a los responsables de
la unidad minera los permisos ambientales y los requerimientos del ámbito
estatal, además de las nuevas muestras que se tomaron del subsuelo.
Una vez que se cuente con los
resultados la Procuraduría estatal determinará si impone alguna medida
preventiva.
Constantino dijo estar enterado de que la delegación de
la Procuraduría Federal del Medio Ambiente ya tiene conocimiento del tema.
– ¿Usted constató que el derrame
efectivamente no llegó a la comunidad? – se cuestionó al funcionario.
“No lo puedo asegurar porque no
estaba presente. Hoy vi que el arroyo no tiene mucho volumen por donde ellos
(los denunciantes) determinan que llegó el derrame, pero este asunto compete a
Profepa –respondió el procurador-; ellos pueden establecer otra conclusión”.
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