Salvador
Camarena.
Max lleva
seis meses como subsecretario de Relaciones Exteriores de este gobierno. Y cree
que el mundo ya habla de él.
Max nunca
había sido diplomático. No estudió relaciones internacionales. No trabajó nunca
en un organismo multilateral. No sabemos si habla portugués, francés o inglés.
Pero ya siente que los imperios (literal, los imperios) aprecian su trabajo.
Max antes
tenía una cuenta de Twitter. No muy morena que digamos. Esa cuenta era de
cuando era del PRD, o al menos trabajaba en un gobierno (es un decir)
perredista. Pero ahora ya ni en su curriculum pone que fue alfil del PRD de la
mano de (chan-chan-chan-chaaaann) el también neomoreno Víctor Romo.
Max, en esa
otra cuenta del otro Max, era fan de Macri y retuiteaba críticas a Cristina
Kirchner, como esta del 22 de noviembre de 2015, día en que ganó el actual
presidente argentino: “Fin d la era trágica de Kirchner! Felicidades, Macri!!!
A reconstruir un país devastado x el populismo y demagogia!”.
Quién sabe
qué pensará el Max de hoy –que tiene que llevarse con kirchneristas como el
exministro argentino Axel Kicillof, a quien según la prensa vio el 7 de mayo–
del Max de hace escasos cuatro años.
Aquel Max
también retuiteaba que era un gusto los mensajes de Mancera, pero de eso
–supongo– tampoco se quiere acordar el actual Max, que trabaja para Marcelo
Ebrard.
Al Max de
entonces le indignó, como a muchos, que le dieran la Belisario Domínguez al
empresario Alberto Baillères. (A mí tampoco me latió esa decisión del Senado,
la neta, por si estaban con el pendiente). Pero a Max le enchiló de tal manera
que tuiteó estos tres mensajes el 12 de noviembre de 2015:
“Ojalá que
Alberto Baillères les haya regalado algunos puntos a los chiquititos senador@s
del @senadomexicano para que se den un gusto”.
“Qué
vergüenza me da el @senadomexicano son chiquititos”.
“Entre
Alberto Baillères y #ElChapo prefiero a #Elchapo mil veces”.
Por si no ha
quedado claro, aquel Max como que no traía muy buena puntería de largo plazo.
Por ejemplo, si hubieran querido, Miguel Osorio Chong o Xóchitl Gálvez, le
habrían hecho cansada su ratificación como subsecretario de Relaciones al Max
de hoy, pues el Max anterior en su cuenta de Twitter se la pasaba criticando al
priista (“Sr Presidente @EPN, le sugiero aceptar la renuncia que @osoriochong
le presentó en enero, #estadofallido”, 05/06/15) y a la panista (“señora
@XochitlGalvez se lo dije hace dos meses y se lo repito hoy: quienes le dijeron
que tenía oportunidad en @delegacionMH la engañaron” 06/06/15).
¡Ah!, pero
de eso, seguro que el Max de hoy ya no se quiere acordar. Porque Maximiliano
Reyes Zúñiga hoy vive un clímax. A él, subsecretario para América Latina y el
Caribe, no lo desvela el incómodo lugar que ocupa México en la crisis de
Venezuela (el anterior Max retuiteaba al opositor Leopoldo López, bien por
aquel Max), y mucho menos el reto de lidiar con la migración proveniente de
Centroamérica.
Nada, nada,
chiquito le quedan los retos multilaterales. Y si no me creen, lean al Max de
hoy, quien este jueves en su cuenta de Facebook escribió:
“Y así, un
día amaneces, y lees que el mundo habla de ti, que los desarrollados te miran
con interés, que los imperios históricos ven con aprecio lo que haces y pues,
sí, inexperteando uno se pone contento y lo pone aquí en Facebook porque la
alegría debe compartirse y también porque esto nos compromete más a hacer algo
para que todo esté mejor, que esta generación deje un legado positivo a la
humanidad, construido diariamente, artesanalmente, encomiablemente”.
Qué bueno
que alguien se sienta así en México. Ahí sí, qué envidia no ser como este Max.
A ver si en este viernes –que como decía Germán Dehesa “hoy toca”– a uno le
pasan una pastillita para quitarse inhibiciones y publicar en el feis similares
mensajes de autocomplacencia y autoestima.
Un chocho
para una felicidad que no quepa en el mundo mundial, y para olvidar los
mensajes del ayer, plis, Max.
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