Por Juan
Carlos Cruz Vargas.
El Banco de
México (Banxico) redujo la tasa de interés interbancaria, por quinta ocasión
consecutiva, al situarla a un nivel del 7%, desde el 7.25 por ciento.
En su
anuncio sobre la decisión de política monetaria, el banco central informó
que la decisión fue tomada por la unanimidad de todos los integrantes de la
Junta de Gobierno.
Entre los
elementos considerados para dicha decisión destacaron los niveles alcanzados
por la inflación general, sus perspectivas en el horizonte en el que opera la
política monetaria, la mayor amplitud de las condiciones de holgura de la
economía y el comportamiento reciente de las curvas de rendimiento externas e
internas.
El Banxico señaló
que, si bien en este entorno las condiciones financieras globales han seguido
relajándose, el balance de riesgos para la actividad económica mundial continúa
sesgado a la baja ante la presencia de diversos factores de incertidumbre,
incluyendo los efectos del reciente brote de coronavirus.
En este
contexto, acotó, en las últimas semanas el tipo de cambio se apreció y las
tasas de interés de valores gubernamentales en todos sus plazos se redujeron.
“No
obstante, persisten riesgos externos e internos que pudieran afectar el
desempeño de los mercados financieros nacionales. La actividad económica en
México se ha mantenido estancada por varios trimestres y con debilidad
generalizada en los componentes de la demanda agregada”, advirtió.
El comunicado
señaló que la inflación general anual aumentó de 2.97% a 3.24% entre
noviembre de 2019 y enero de 2020, influida principalmente por el incremento
del componente no subyacente de 0.98% a 1.81%, mientras que la inflación
subyacente pasó de 3.65% a 3.73 por ciento.
“Esta
última resintió los incrementos de precios sujetos al IEPS y continúa mostrando
resistencia a disminuir”, explicó.
Así la
situación, la institución encabezada por Alejandro Díaz de León, aseguró que
las expectativas de inflación general de corto, mediano y largo plazos se han
mantenido relativamente estables, si bien en niveles superiores a 3%, y las
correspondientes a la inflación subyacente para los mismos plazos aumentaron.
En cuanto a
los riesgos para la trayectoria prevista de la inflación, al alza prevalecen: la
resistencia a disminuir de la inflación subyacente; aumentos salariales que
afecten al mercado laboral y los precios; un posible ajuste cambiario por
factores externos o internos; incrementos mayores a lo previsto en los precios
agropecuarios, y un deterioro en las finanzas públicas.
Eso sí, el
Banxico dejó claro que, para fortalecer el marco macroeconómico y la capacidad
de crecimiento del país, además de una política monetaria prudente, es
necesario consolidar sosteniblemente las finanzas públicas.
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