Salvador
Camarena.
Inédito. Ese
término que les encanta en la secretaría de la Función Pública del actual
gobierno (es un decir, lo de gobierno).
Vayan al
sitio de Internet de esa dependencia y verán cómo es que presumen que lo que
hizo o realizó en equis o ye fecha la titular de esa dependencia, Irma Eréndira
Sandoval, es algo “inédito”. Como, por ejemplo, ir a una mañanera a hablar de
delicados asuntos en la Conade, esa institución que dirige (es otro decir) Ana
Gabriela Guevara.
Inédito
habría sido que nos enteráramos por la mismísima SFP de esas presuntas
irregularidades en la Conade y no gracias al trabajo de la reportera Beatriz
Pereyra, que en Proceso ha dedicado cuatro reportajes a graves denuncias sobre
la gestión de la exdeportista sonorense.
La
periodista no sólo siguió la pista de ocho quejas ante el órgano de control
interno, sino que incluso el lunes de la semana pasada fue a la mañanera a
pedir al presidente López Obrador hablar del tema. Así que inédita, inédita, lo
que se dice inédita, pues de eso no tuvo nada la comparecencia de Sandoval en
Palacio el miércoles pasado. Si no la han movido los periodicazos de Pereyra,
quién sabe si la funcionaria hubiera informado junto al Presidente de la
República de tan graves asuntos. ¿En este caso sí habrá consecuencias o veremos
a la SFP utilizar nada inéditos recursos, como los usados para exculpar al
primer concubino de la nación? Qué nervios tan inéditos.
Inédita ha
sido, eso sí, la forma de conducirse de la doctora Sandoval en las redes
sociales, en donde queda claro que se siente mejor en los lenguajes propios de
la lucha partidista que en la prudencia de aquellos que se saben servidores
públicos en toda la extensión de la palabra, es decir, más allá de la afinidad
ideológica que les permitió, amén de la preparación, acceder al puesto que se
paga con el dinero de los ciudadanos sin distingos de filias o fobias.
Es conocido
que a la secretaria de la Función Pública le da tiempo no sólo para mantener a
raya a los tantísimos corruptos que había en este país antes de la llegada del
sol, digo, de Morena, sino que en cualquier chico rato la doctora Sandoval se
da tiempo para echarse unos quiebres en el tuiter, donde parece disfrutar al
encender los ánimos.
Ejemplo de
lo anterior fue lo ocurrido el fin de semana, cuando al reclamar a Lydia Cacho
su apoyo al paro nacional de mujeres el 9 de marzo, apuntó lo siguiente: “Por
cierto, el Licenciado @lopezobrador_ no es ‘mi presidente’ sino el de todas las
mexicanas y, aunque les duela, es el Presidente más feminista de la historia
contemporánea...”.
Por
encuestas como la de El Financiero uno sabe que quince meses después de su toma
de poder formal, AMLO sigue siendo un presidente popular, que sus números de
aprobación superan el 70 por ciento. Así que hay poca duda de que a Andrés
Manuel lo consideran presidente, e incluso lo aprueban, muchos más de los que
lo votaron en 2018. ¡Viva mi presi!
Sin embargo,
ojalá no sea inédito que la secretaria Sandoval lea completa esa misma encuesta
del 4 de febrero pasado, donde la gente que aprueba a nuestro líder máximo
también reprueba la lucha anticorrupción del tabasqueño: tan sólo de diciembre
a enero, el grupo de los que creen que el mandatario nuestro de nosotros,
aunque les duela, barre mal o muy mal las escaleras, aumentó 11 puntos porcentuales.
Un descalabro, este sí, inédito en lo que va del sexenio. Ouch.
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