Alejandro
Calvillo.
¿Qué tiene
que ver el horrible Bolton, político ultraderechsita estadounidense, la empresa
Nestlé y los senadores mexicanos?
John Bolton,
unos de los políticos más reconocidos de la ultraderecha estadounidense,
exasesor nacional de seguridad de Trump en la Casa Blanca, está por publicar
sus memorias sobre esos años al lado del Presidente en el libro “The Room Where
It Happened”. El libro se ha convertido en un escándalo al revelar varios
asuntos internos, Trump ha tratado de bloquear su publicación y demandar a
Bolton por revelar secretos de Estado. Sin embargo, el texto ya ha circulado
electrónicamente, no hay manera de pararlo, veamos si procede la denuncia
contra Bolton..
El libro de
Bolton debe ser tomado con cautela por la cantidad de mentiras que ha expresado
este político a lo largo de su carrera. Bolton destaca por un sinnúmero de
posturas y acciones: fue un fuerte promotor de la guerra en Vietnam, aunque se
negó a participar en ella porque, como declaró: “yo no tengo el deseo de morir
en el sudeste asiático en un campo de arroz”; se destacó por ser uno de los
principales actores en destruir las reformas que se dieron después del
Watergate en materia de financiamiento de las campañas políticas, para permitir
la influencia directa de las grandes corporaciones en las elecciones
estadounidenses; fue muy activo en desatar la guerra en Irak bajo las mentiras
de la amenaza bélica para los Estados Unidos; durante la administración de
Bush, como Subsecretario de estado para el control de armas, acusó a Cuba de
contar con un programa ofensivo de armas biológicas, y así una tras otra la
larga lista de acciones de un personaje que ha contribuido a acrecentar las
tensiones globales, atacado la multilateralidad, debilitando a las Naciones
Unidas.
Es
interesante ver hasta dónde Bolton ha ido. The Intercept cita algunos ejemplos
sobre el historial de escándalo de Bolton, y uno de ellos se refiere justamente
a Nestlé: “Bolton ocupó muchos puestos diferentes en la administración Reagan
en la década de 1980. Una obsesión de la administración fue matar el Código
Internacional sobre la Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna para
regular la comercialización de fórmulas para bebés en países sin agua limpia
afectando gravemente la lactancia materna. Una subordinada escribió que cuando
se negó a ayudar con este proyecto, Bolton “gritó que Nestlé era una empresa
importante y que me estaba dando una orden directa del presidente Reagan”.
Luego trató de despedir a la subordinada, y cuando no pudo, la hizo mudarse a
una oficina del sótano”. Sin duda, Bolton estaba dando un servicio a la mayor
corporación de productos ultraprocesados en el mundo.
La
organización internacional Baby Food Action Network describe lo que ocurrió:
Finney , la subordinada, escribió que Bolton se le acercó porque era miembro de
la delegación de Estados Unidos en el consejo de gobierno del Programa de
Desarrollo de la ONU. “Dijo que entendía que había establecido buenas
relaciones de trabajo con delegados de otros países”, escribió. “Quería que
convenciera a esos delegados de debilitar el código de la ONU que restringe el
mercadeo y la promoción de la fórmula infantil en los países en desarrollo”.
Finney dijo
que ella se negó, citando estudios que muestran que el uso de fórmula estaba
matando bebés en el mundo en desarrollo porque había que diluirse en aguas que
en las comunidades vulnerables era común que no fueran adecuadas, con la
calidad para alimentar a un recién nacido. Hecho que Nestlé conocía
perfectamente.
Bolton,
explicó Finney, “gritó que Nestlé (un fabricante de fórmulas) era una empresa
importante y que me estaba dando una orden directa del presidente Reagan”.
Cuando se negó, Boltón le grito que estaba despedida.
Informada
por sus colegas de que Bolton no tenía la autoridad para despedirla, ella se
quedó en su trabajo pero fue transferida a una oficina del sótano en el
Departamento de Estado, como castigo, describió Finney. Todo por querer que se
respetara un código internacional que la comunidad internacional se había visto
obligada a establecer para detener las prácticas de Nestlé que, en efecto,
habían provocado muertes y la caída de la lactancia materna con efectos también
en la economía de las familias pobres en varios continentes. Se estaba creando
una necesidad que no existía y si los sucedáneos podían tener razón de ser era
para casos excepcionales. Esa necesidad, como se ha demostrado, debilita el
sistema inmunológico de los bebes, aumento su riesgo de muchas enfermedades y
es un precursor del sobrepeso y la obesidad.
Nestlé
siempre ha tenido buenos aliados para defender sus ganancias a costa de la
salud pública, como lo pretende hacer en México contra el etiquetado frontal de
advertencia, ahora con estrategias en el poder legislativo. Es importante
señalar que en el pasado, hasta la administración anterior, Nestlé contaba con
la complicidad de la Cofepris, la Secretaría de Salud y la Secretaría de
Economía, complicidad que se terminó en esta administración. Nestlé no suele
dar la cara, utiliza asociaciones empresariales, cabilderos y medios de
comunicación para defender sus intereses. En el caso de México éstas son
ConMéxico, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y Concamin, principalmente.
Existe un
antecedente muy ilustrador: el Observatorio Europeo de Corporaciones estimó
que en 2010 las grandes corporaciones de alimentos y bebidas ultraprocesadas,
encabezadas por Nestlé, invirtieron mil millones de euros para evitar el establecimiento
de un etiquetado de advertencia en alimentos y bebidas en Europa. El
Observatorio lo describió así: “detrás de escena, una de las campañas de
cabildeo más caras jamás organizadas en la Unión Europea, a un costo de mil
millones de euros”. Varios testimonios de eurodiputados señalaron lo mismo: era
el mayor cabildeo que habían vivido: todo con el fin de que los consumidores no
pudieron saber, de manera sencilla, si un producto era alto en azúcares,
grasas, sodio, calorías. La televisión francesa realizó un documental que,
entre otras cosas, da cuenta de ello, accesible en español en youtube, que
debería ser obligatorio en las escuelas: “Sobredósis de Azúcar”
https://cutt.ly/PuZKirs
El
interés de Nestlé por debilitar el Código Internacional de Comercialización de
Sucedáneos de la Leche Materna, por el cual llegó a acuerdos con John Bolton, o
por bloquear el etiquetado de advertencia en la Unión Europea, junto con otras
empresas, invirtiendo mil millones de euros, de acuerdo al Observatorio Europeo
de Corporaciones, es muy similar a lo que está haciendo en México para oponerse
al etiquetado frontal de advertencia que entra en vigor en octubre de este año.
Aparte de
su oposición al etiquetado aprobado en México, en alianza estratégica con
Kellog`s, Pepsico, Femsa-Coca Cola, Danone, Bimbo y demás corporaciones, Nestlé
encabeza la oposición a la prohibición de usar personajes, caricaturas,
deportistas, figuras públicas para publicitar a niños y niñas, en empaques y
medios de comunicación, alimentos y bebidas no saludables. El nuevo etiquetado
y la reforma a la regulación de la publicidad, establece que en abril del 2021,
estas estrategias de enganche a los niños deben desaparecer de los productos
que no sean saludables.
Nestlé,
justamente, cuenta con el mayor ejército de personajes dirigidos a la infancia,
casi un personaje por cada producto, una de las estrategias más efectivas para
enganchar a niños y niñas en la demanda y consumo de sus productos altos en
azúcares y grasas. En un evento que organizamos sobre las estrategias de
publicidad dirigida a la infancia, Nestlé obtuvo el “Gran Premio al Cartel de
los Abusadores”, frente a empresas como Jumex, Coca Cola, Sabritas, Kellog´s,
Bimbo, Danone, Holanda, Yoplait, Ricolino y Mars, entre otras. El premio se
otorgó porque es la empresa que más recurre a estas estrategias para publicitar
sus productos a niños y niñas.
Esta
publicidad, como lo señala la OMS desde 2004, se aprovecha de la “credulidad e
inexperiencia” de los niños, convirtiéndose en una violación fragante a sus
derechos, lo cual ha sido reconocido por diversas naciones que han prohibido
todo tipo de publicidad dirigida a la infancia. Sin embargo, la industria ha
argumentado que este tipo de publicidad no tiene impacto sobre las elecciones
de los menores.
Recientemente,
el director de la Asociación Americana de Marketing en México, César Enrique
Morán, señaló: “Vas a matar al Osito Bimbo, al Tigre Toño y al Pancho Pantera,
en estos productos de consumo la influencia del empaque es hasta un 30 por
ciento la decisión de compra, si se caen las ventas ese mismo porcentaje se
incrementará de precio al consumidor, porque las empresas no están dispuestas a
tirar dinero”. ¿Y que si estas empresas utilizaran esos personajes para
promover productos saludables? No habría problema, no existe prohibición alguna
para hacerlo cuando se trata de alimentos saludables. Esta prohibición para
proteger los derechos de la infancia ya ha ocurrido en otros países y no han
subido los precios de sus productos y las empresas no han perdido, han buscado
reformular para poner en el mercado productos más saludables.
A fines del
año pasado, se filtró una carta de Nestlé a sus proveedores en México
pidiéndoles que se manifestaran en contra del entonces proyecto de modificación
del etiquetado frontal cuando éste se encontraba en consulta pública. Los
argumentos fueron que se violaban principios internacionales de comercio y los
derechos de propiedad intelectual, poniendo énfasis al daño que enfrentarían si
ya no podían seguir utilizando sus personajes. Es decir, les pedían que se
sumaran para seguirse aprovechando de los niños y niñas.
En una
carta de Nestlé al Presidente López Obrados, tratando de subsanar lo que se
había revelado – una carta de la empresa a sus proveedores en contra de una
iniciativa apoyada por el gobierno, los organismos de Naciones Unidas, la
academia y la sociedad civil-. la empresa le señaló al mandatario que el
etiquetado proyectado “viola tratados internacionales “en materia de propiedad
intelectual porque “implican la modificación de los empaques de los propios
productos protegidos por estos acuerdos”. Nestlé volvía a cometer un error,
mentir al presidente. Nestlé sabe perfectamente como ese argumento lo presentó
la industria contra una disposición similar en Chile y lo perdió, ya que en los
tratados comerciales se reconoce que las medidas de salud pública están por
encima de los derechos comerciales. Además, no es cierto que se limita la
marca, sólo a estos personajes y estrategias en los productos que contengan
advertencias de exceso de azúcares, sodio, calorías, grasas saturadas y
edulcorantes no recomendables para niños. Se reitera, en los alimentos que no
se hagan acreedores a estas advertencias, se podrán usar personajes y otras
estrategias.
Nestlé,
junto con las demás grandes corporaciones de alimentos y bebidas
ultraprocesadas, buscaran esta semana bloquear el etiquetado frontal de
advertencia en el Senado de la República a través de la Comisión Especial de
Seguimiento a la Implementación del T-MEC. En los próximos días se espera que
se aprueben las leyes reglamentarias necesarias para la entrada en vigor del
tratado. Esta Comisión especial se reunió hace unos días con Carlos Lomelí,
presidente del Consejo Coordinador Empresarial, fuerte opositor de este
etiquetado y de cualquier otro tipo de política que afecte los intereses de sus
agremiados. Al parecer, Lomelí, exdirectivo de FEMSA Coca Cola, otra empresa
destacada por bloquear políticas de salud pública, pidió a los senadores
detener la entrada en vigor del nuevo etiquetado.
¿Se
sumarán senadores del PRI y PAN, que votaron en contra del nuevo etiquetado, a
las estrategias de estas corporaciones?, ¿darán sus servicios, como el horrible
Bolton, a Nestlé y demás corporaciones, en un país con uno de los mayores
consumos de ultraprocesados en el mundo, con emergencias epidemiológicas de
obesidad y diabetes que ya habrían comprometido los servicios de salud del país
y que se han vuelto la principal causa de comorbilidad en la pandemia?
El
horrible Bolton, Nestlé y algunos de nuestros senadores, pueden llegar a tener
algo en común: actuar contra la salud pública. En nuestro caso, esta acción se
daría en medio de una pandemia que ha llegado a un país sumido en las
emergencias epidemiológicas de obesidad y diabetes, una mezcla catastrófica que
se retroalimenta.
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