Enrique
Quintana.
Pocos
imaginaban que llegaríamos a los 100 mil casos oficiales y reconocidos de
Covid-19, pero ayer sucedió cuando alcanzamos los 101 mil 238 … y los que
faltan.
Sobre la
base de esta estadística, podemos observar que el crecimiento promedio diario
desde el pasado 15 de mayo fue de 4.3 por ciento.
Esa tasa va
desacelerándose, pues fue de 5.3 por ciento al día durante los primeros 15 días
de mayo; de 7.8 por ciento en la segunda quincena de abril y de 10.5 por ciento
en los primeros 15 días de abril.
Si esta
tendencia a la desaceleración prosiguiera, y durante los primeros 15 días de
junio el crecimiento fuera de 3 por ciento diario, llegaríamos a la mitad de
este mes con 156 mil casos oficiales. Si bajara la tasa a 2 por ciento en la
segunda quincena, terminaríamos junio con casi 210 mil casos reconocidos y
seguramente muchos más reales.
La
preocupación mayor no es tanto el número de contagios como el número de
fallecidos y la demanda de atención hospitalaria.
Ayer se
estableció una marca inesperada con mil 92 fallecidos.
México
aparece en la posición número 14 por el número de contagios, pero respecto al
número de fallecidos reconocidos oficialmente, nuestro país está en el séptimo
lugar.
Y si vemos
el promedio diario de muertos en los últimos siete días, nuestro país se ubica
en el lugar número tres a nivel mundial, con 447, sólo por debajo de Estados
Unidos y Brasil.
El ritmo de
crecimiento del número de fallecidos preocupa más. Del 15 de mayo a la fecha,
la tasa fue de 5.1 por ciento al día. En la primera quincena de mayo fue de 6.3
por ciento; en la segunda de abril de 9.5 por ciento y en la primera de abril
de 17.8 por ciento.
Va
desacelerándose, pero el ritmo sigue muy elevado.
Si la tasa
de crecimiento de los fallecidos fuera de 4.0 por ciento en la primera quincena
del mes y de 3.0 por ciento en la segunda, terminaríamos junio con un número de
alrededor de 24 mil 100 fallecidos, es decir, más del doble de los que se
tienen registrados hasta el día de hoy.
En la
primera quincena de julio se llegaría a los 30 mil muertos de los que habló
López-Gatell, en caso de que la tendencia no cambiara.
Hay menos
claridad respecto a la perspectiva de la demanda de atención hospitalaria, pero
un indicador relevante puede ser el número de los llamados ‘casos activos’ (es
decir, los registrados en los últimos 14 días) más los fallecidos, comparado
con las altas o personas recuperadas. Considerando esos datos, se detecta que
hay una presión hospitalaria de poco más de 130 personas adicionales cada día.
Mientras
esta cifra no sea negativa, seguirá existiendo una demanda adicional de
servicios hospitalarios por Covid-19 a escala nacional de más de 900 personas
más por semana.
El
presidente de la República frecuentemente refiere que hemos logrado controlar
la pandemia. La realidad es que no es así.
El doctor
López-Gatell habla ahora recurrentemente de escenarios más y más complicados,
pues sabe que ya no puede sustentar el triunfalismo de semanas anteriores.
Tarde o
temprano, va a reconocerse que México será de los países más afectados en el
mundo por la pandemia.
Estaremos
seguramente en los primeros cinco del mundo por el número de fallecidos y
quizás también por el número de casos totales, salvo que, en algún arranque, el
gobierno decida que ha llegado el tiempo de ya no producir más estadísticas que
lo hacen ver mal.
El
presidente está muy feliz, dando banderazos en su gira, viviendo en su realidad
alterna.
Lo malo es
que el país está muy triste, en uno de sus momentos más sombríos de nuestra
historia reciente.
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