Más
de 71 millones de pesos fueron pagados por parte de Gobierno de Coahuila a la
empresa fantasma relacionada con la ex Secretaría estatal de Infraestructura,
María Esther Monsiváis, principal operadora del gobernador, Rubén Moreira,
señala hoy Reforma.
Como parte del seguimiento e
investigación que ha realizado el periódico capitalino a las licitaciones y
contratos en el gobierno de Rubén Moreira, hoy informa sobre los contratos de dicho gobierno con la empresa denominada
“Rivera Álamo”, la cual, está vinculada a Monsiváis, quien renunció a su cargo
como Secretaria de Infraestructura cuando Reforma reveló la creación de la
empresa por medio de presuntos prestanombres.
“Todos
los contratos para esta firma `tocóloga´ se dieron por asignación directa, pese
a que no aparece en el Padrón de Proveedores y Contratistas coahuilense.
Fuentes oficiales señalaron que a la fecha no hay comprobantes ni actas de la
entrega-recepción de los productos”.
La
constitución de la firma fue bajo el giro de construcción de obras civiles
especializada en maniobras portuarias y aeroportuarias, e incluso, como
productora de forrajes; sin embargo, las facturas de Riviera Álamo son de
cobijas, bicicletas, baterías de cocina, balones, impermeabilizantes y tinacos
hasta electrodomésticos, colchones, mochilas, bolos infantiles, muñecas Barbie
y pulseras, entre otros. “de todo, menos por su supuesto giro” señala la
nota periodística.
A su vez, abunda que los dos
principales “socios” de Riviera Álamo son Javier Garza Lizcano, un chofer de
ruta de Monterrey, y Valentín Moreno, un empleado de la empresa Concordia,
propiedad de Monsiváis y su esposo Fernando Martínez.
“A
la fecha, tanto Garza como Moreno siguen sin aparecer”.
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