En su discurso del jueves 5, luego de los bloqueos
carreteros en casi todo el país debido al descontento generalizado por el
aumento a la gasolina, el presidente Enrique Peña Nieto intentó justificarse.
Aseguró que entendía “el enojo y malestar” de la población, y comentó que el
gobierno federal también se ha apretado el cinturón en casi 19 mil millones de
pesos.
Los dueños de los vehículos automotores deberán pagar más
por la gasolina que consuman –la Magna subió 14.2%, la Premium 20.1% y el
diésel 16%–, mientras que la alta
burocracia –secretarios de Estado y directores de organismos descentralizados,
entre otros– no pagará un solo peso, pues goza de “prestaciones inherentes al
puesto”.
El secretario de
Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, encargado de recaudar el impuesto
indirecto a las gasolinas, por ejemplo, puede acabarse seis tanques de gasolina
a la quincena, si el tanque de su vehículo tiene una capacidad de 60 litros.
En su apartado de materiales y suministros, el Presupuesto de Egresos de la Federación
menciona una partida llamada “combustibles, lubricantes y aditivos” que, en la
parte correspondiente al “secretario”, consigna un presupuesto de 156 mil 951
pesos al año para él. En otras palabras, Meade recibe 6 mil 539 pesos a la
quincena para abastecerse de combustible.
En el otro extremo están los 7 millones de ciudadanos que
ganan un salario mínimo general; algunos tienen incluso dos empleos para
sobrevivir. Digamos que ganan 2 mil 401
pesos. Si alguno de ellos invirtiera todo su dinero para comprar la gasolina
Premium, le alcanzaría para adquirir 134.9 litros que servirían para llenar
2.24 veces el tanque al mes, pero se quedaría sin comer.
Lo cierto es que los
trabajadores viajan en transporte público y algunos ya no tendrán fondos para
comprar la canasta básica, que en 2016 se cotizó en 3 mil 139 pesos.
Esos privilegios
también incluyen a los órganos autónomos, pues sus directivos reciben gasolina
gratis mientras estén en funciones.
Las prestaciones para
los integrantes de la Suprema Corte, según el presupuesto, es de 4 millones 717
mil 686 pesos al año, mientras que el Consejo de la Judicatura tiene asignados,
para ese rubro, 98 millones 231 mil 11 pesos.
A su vez, el
presidente del Instituto Nacional Electoral, según el presupuesto de egresos,
cuenta con 358 mil 201 pesos al año; es decir, 29 mil 850 pesos al mes, que le
sirven para comprar mil 677 litros de gasolina Premium.
Lo que destina el
Poder Legislativo para la compra de combustible es igual de escandaloso que el
de los secretarios de Estado. Según el presupuesto, los diputados federales tienen una partida de 8 millones 193 mil 619
pesos; el Senado, 3 millones 723. 32, y la Auditoría Superior de la Federación,
1 millón 156 mil 715.
La Presidencia de la República, según el presupuesto, tiene asignados 9 millones 424 mil 607
pesos para gasolina al año; la secretaría particular, 1 millón 430 mil 802
pesos, y la Jefatura de la Oficina de la Presidencia, 180 mil 477 pesos.
Todo lo anterior sin
contar que cada uno de los secretarios de Estado, los integrantes del INE, la
Corte, los legisladores y directivos de organismos descentralizados tienen una
partida adicional de “servicios de traslado y viáticos”, que incluyen boletos
de avión. Las aeronaves utilizan turbosina.
Para justificar el alza y atemperar el malestar de la
población, Peña Nieto dijo que el gobierno federal también se ha apretado el
cinturón recortando “casi 190 mil millones de pesos y ha eliminado alrededor de
20 mil plazas laborales, lo que representa una reducción en sueldos y
prestaciones de más de 7 mil 700 millones de pesos y, a partir del primer
trimestre de este año, se reducirá en 10% la partida de sueldos y salarios de
servidores públicos de mando superior de dependencias federales”.
Lo que no dijo es que
la gasolina gratis NO se ha eliminado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.