La Reforma Energética
es un “fracaso” y la crisis financiera ya asoma de nuevo la cabeza sobre las
finanzas públicas y privadas de los grandes corporativos, por ello, el Gobierno
adelantó la liberalización del precio de la gasolina, la cual sólo beneficia a
grandes grupos monopólicos privados nacionales y extranjeros, coincidieron
académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Para los especialistas del CIDE, ITAM e IMCO entre las
causas por las que el llamado
“gasolinazo” está impactando al bolsillo de los mexicanos es que la Reforma
Energética no consideró el gasto social.
Bloomberg, un medio especializado en negocios, destacó que la semana pasada Estados Unidos
procesó más crudo que nunca debido a la demanda en México. “El país vecino
del norte suministró alrededor de 70 por ciento de la gasolina utilizada por
los consumidores mexicanos en diciembre”, dijo el martes José Ángel García,
presidente de la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo), en
un evento en la Ciudad de México.
Alejandro Álvarez, académico de la Facultad de Economía
(FE), recordó que cuando se aprobó la Reforma Energética el gobierno argumentó
que ya no habría más aumentos en la gasolina. Ahora sube en promedio entre 15 y
más de 20 por ciento.
“Y si estimamos que
un tercio del precio de la gasolina va al impuesto especial a producción de
servicios y al IVA, eso significa que con la liberalización en realidad el
gobierno recaudará en impuestos alrededor de 300 mil millones de pesos, y poco
más que eso se van a echar a la bolsa los grandes grupos privados que, además,
no pagan impuestos”, resaltó durante la conferencia El gasolinazo y las
reformas estructurales, efectuada en el aula magna Jesús Silva Herzog de la
UNAM.
Fabio Barbosa, del Instituto de Investigaciones Económicas,
junto con Alejandro Álvarez y María de la Luz Arriaga, también de la FE de la
UNAM, urgieron a disminuir el consumo de hidrocarburos, pues el progreso de un
país se calcula en la medida en que se transite a nuevas fuentes de energía, y
con la dependencia cada vez menor del modelo fósil.
Para mejorar la
oferta de combustibles en el país, propusieron rehabilitar las seis refinerías
existentes, a fin de aumentar la producción y el abasto nacional de
hidrocarburos. “Sólo esta medida permitiría incrementar el abasto en un volumen
equivalente a una nueva refinería de 250 mil barriles diarios”, afirmó
Barbosa.
Los especialistas
señalaron la necesidad de construir nuevas “plantas de refinación pequeñas” y
abandonar los proyectos “faraónicos”; además, en un programa de emergencia,
intentar incluir a pequeñas industrias. “La
generación de combustibles sólo es positiva cuando se permite participar en el
abasto y proveeduría a pequeñas y medianas empresas”.
De igual manera,
alertaron sobre la extrema vulnerabilidad de nuestra economía y la dependencia
indignante frente a la estadounidense. “No podemos decir que ha sido
aleatorio, son políticas deliberadas”, destacó Barbosa.
El desmantelamiento
de la industria petrolera y la no inversión en refinerías, llevando al uso de
su capacidad instalada a sólo un 40 por ciento, han sido políticas
intencionales para entregar el petróleo nacional a las empresas
transnacionales, acotó.
Álvarez comentó que
el aumento al precio de las gasolinas de hasta 24 por ciento a partir del
primero de enero, es una muestra contundente del fracaso de las reformas
energética y hacendaria. Asimismo, destacó la contradicción flagrante del
discurso oficial. “Todo esto explica la protesta social por todos los rincones
del país”.
Las refinerías estadounidenses alcanzaron la semana pasada un
récord al transformar 17.1 millones de barriles diarios de crudo en gasolina y
otros combustibles, según los últimos datos de la Administración de Información
Energética citados por el medio. “Las
exportaciones de gasolina casi se duplicaron en diciembre respecto al año
anterior”, expuso.
“Estados Unidos
suministró alrededor de 70 por ciento de la gasolina utilizada por los
consumidores mexicanos en diciembre”, dijo el martes José Ángel García,
presidente de la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo), en
un evento en la Ciudad de México.
“La demanda en México es muy fuerte”, dijo a Bloomberg
Robert Campbell, responsable de análisis de productos petroleros de Energy
Aspects Ltd. en Nueva York, en una entrevista telefónica. Las refinerías “que
no están haciendo mantenimiento están funcionando con dificultades”.
La entrada de crudo en las refinerías estadounidenses
repuntó más del 11 por ciento desde octubre, debido a que las exportaciones de
gasolina han tocado tres récords desde principios de noviembre. Las refinerías
de la Costa del Golfo lideraron la producción del país, con entradas de crudo
que escalaron desde los 261 mil barriles diarios la semana pasada a un récord
de 9.26 millones.
Las ventas de combustible en México alcanzaron un máximo de
cinco meses en noviembre, subiendo más de 5.0 por ciento respecto al mismo
período del año anterior, según los últimos datos de la Agencia de Seguridad,
Energía y Medio Ambiente de México.
Mientras que las
refinerías estadounidenses funcionan a pleno rendimiento, los datos de
procesamiento en México han caído. Las seis refinerías operadas por Petróleos
Mexicanos (Pemex) funcionaron al 53 por ciento de capacidad en los primeros 11
meses de 2016, según los datos del gobierno.
“La producción estuvo por debajo de 800 mil barriles diarios
o posiblemente menos en diciembre”, dijo Campbell a Bloomberg. Sería el sexto
mes por debajo de un millón de barriles, según los datos gubernamentales.
Ese nivel es “increíblemente bajo”, dijo, mientras
cuestionaba durante cuánto tiempo serán capaces las refinerías estadounidenses
de compensar la diferencia. “Presumiblemente, habrá algún tipo de
desaceleración en la producción. No creo que podamos mantener este tipo de
nivel”.
Actualmente, México
está ubicado dentro de los 10 productores de petróleo más importantes del mundo
y es el tercero más grande del continente americano. Pero, contrario a la
dirección del viento, este país petrolero está próximo a iniciar un nuevo
negocio –uno más– con quien hoy le cierra las puertas: Estados Unidos. A
nueve días de ser el nuevo Presidente de aquel país, Donald Trump no ha
modificado sus objetivos que van en contra de México. Y aquí, a pesar de los
marcados niveles de pobreza, el Gobierno
decidió adelantar un año la liberalización del mercado de las gasolinas, lo que
generó un descontento generalizado por tratarse de un golpe certero a la
economía de las familias mexicanas.
México apostó por una
política comercial y descuidó su planta interna. Hasta el petróleo, que en 1938
fue expropiado al ser considerado un bien estratégico para el desarrollo de la
nación. Pero frente a lo que se viene, México no podrá contar con su petróleo a
pesar de estar dentro de los 10 productores más importantes del mundo y ser el tercero
más grande a nivel continente, luego de Estados Unidos y Canadá.
De acuerdo al
académico, el impuesto óptimo para la gasolina debe ser de 71 centavos de dólar
por litro.
También consideró que las medidas que tomó el Gobierno
federal sobre la liberalización de las gasolinas fueron una medida desesperada
“hasta que nos llegó el agua al cuello”, sin embargo, dijo, necesaria, “quizá
el problema es no haberlo introducido como parte de un paquete cuando se dieron
las reformas estructurales”.
Igualmente, dijo,
otra de las causas de adelantarlo y no aplicarlo en 2018 como estaba estipulado
podría tener motivos electorales, ya que el efecto se diluye después de 18
meses y a que era necesario adelantar los beneficios de inversión de la reforma
energética en el área de las gasolinas.
En el tema del Impuesto Especial IEPS indicó que desde su
perspectiva no sería viable quitarlo “lo que si haría es tomar acciones para
subsidio a transporte urbano pero el Gobierno o federal no lo tomo en cuenta”.
Finalmente señaló que Estados Unidos no debe ser un país de
referencia o punto de comparación, ya que es uno de los que más contribuye al
cambio climático porque no incluye a los precios de la gasolina el costo
social.
Por su parte, Eric
Neguelouart, especialista del ITAM, señaló que la inflación será inevitable y
que existen dos elementos que pueden poner más presión sobre los niveles de los
precios actuales: la liberalización completa de la gasolina y el tipo de
cambio.
En ese último rubro,
señaló que habrá que tomar los primeros 100 días del mandato del republicano
Donald Trump serán relevantes para la cotización del dólar y que la FED ha
mantenido una tasa de referencia baja, por lo que este año se esperan entre 2 o
3 alzas de la tasa, lo cual podría poner mayor presión sobre el tipo de cambio.
Otro factor que consideró es la salida de Agustín Carstens
del Banco de México a partir de la segunda mitad del año.
“Tras el panorama el
gobierno se encuentra entre la espada y la pared y no va a poder recaudar los
impuestos que pensaba recaudar y a la falta de inversión las refinerías no han
tenido la inversión necesaria”, señaló Neguelouart.
Finalmente consideró que, a pesar de la falta de
comunicación del gobierno respecto a los cambios anunciados, al cambiar la
liberalización de los precios de 2018 a este año, el gobierno está adelantando
una posible alza a los precios del petróleo. Bajo el nuevo esquema, señaló, ya no habrá posibilidad de que el IEPS se
convierta en subsidio de nuevo.
Por otro lado, dijo, si los precios llegaran a bajar de
nuevo, los consumidores se verían beneficiados por la competencia entre los
diferentes jugadores gasolineros nacionales.
En su turno, el director general del Instituto Mexicano de
la Competitividad (IMCO) Manuel Molano, destacó que México es uno de los países
en donde la mayor parte del gasto familiar se destina a transporte.
Indicó que el alza a las gasolinas impactará sobre el gasto
familiar, por lo que impulsar programas de vivienda para que los trabajadores
no se trasladen hasta sus centros de trabajo en auto o usando medios de
transporte, podría ser de mucha ayuda.
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