Como hace seis años, cuando el PRI esperó la definición de
PAN y PRD, que entonces no lograron una alianza para el gobierno estatal, de
nuevo, en el Edomex, el tricolor no
ungirá a su aspirante a la gubernatura hasta que panistas y perredistas sellen
o no una posible unión y anuncien quién será su candidato.
Hace seis años, la
mesa estaba puesta para que Alfredo del Mazo fuera el candidato priista, pero
el acercamiento de Eruviel Ávila con PAN-PRD, para que fuera su abanderado,
hizo que el entonces gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, se inclinará
por el ex alcalde de Ecatepec. Hoy la historia es distinta, pero hay puntos
coincidentes.
Hoy, no hay ningún priista coqueteando con panistas y
perredistas para encabezar la unión, y aunque una alianza entre ambos partidos
aún no se descarta, no hay quien la encabece: Alejandro Encinas y Josefina
Vázquez Mota ya han dicho que no irán, lo que ha metido en un aprieto a las
dirigencias nacionales, que no saben de quién echar mano.
Hoy, como hace seis
años, parece que la alianza PAN-PRD, hace agua. A diferencia de 2011, no es
la dinámica de la elección presidencial la que se impone, pues hay voluntad de sobra tanto de Alejandra
Barrales como de Ricardo Anaya, sino la falta de candidato.
Por eso, será hasta que venza el plazo para sellar la
posible unión, el próximo 23 de enero, cuando el PRI se decante y apuntale a su
candidata o candidato. Apenas hace unos días todos quienes han levantado la
mano en público o en privado, se reunieron en Toluca, con el gobernador. El acuerdo entre ellos fue de unidad. Solo
así, saben, el PRI puede retener la gubernatura.
PAN y PRD nada más
pueden ser competitivos juntos. Separados, serán marginales. Ambos partidos,
a nivel estatal, han sido incapaces de construir cuadros y, más bien, se han
acomodado en una zona de confort como oposición dócil. Así que la unidad priista, más por conveniencia que por convicción,
parece ser la tabla de salvación para buscar mantener el estado que más votos
aporta. Sin alianza, el
enfrentamiento electoral que se vislumbra, podría ser entre el tricolor y
Morena.
Por eso los priistas van con pies de plomo. Hay no pocos
suspirantes: el diputado Alfredo del Mazo, la secretaria general del PRI
Carolina Monroy, la ex senadora y actual secretaria de Educación mexiquense Ana
Lilia Herrera, el secretario del Trabajo Alfonso Navarrete Prida y, el
subsecretario de Agricultura Ricardo Aguilar, el titular de Profeco Ernesto
Nemer, el secretario de Gobierno del Edomex José Manzur y el presidente del PRI
mexiquense Carlos Iriarte. Más los que se acumulen…
Nada para nadie, aún, pero Herrera trae la inercia consigo,
pues sigue una ruta trazada –por la que habría brincado del Senado al gabinete
mexiquense- y es quien transita entre todos los grupos representados en los
nombres anteriores. Tres son los principales factores de poder que pesarán en
la definición: Peña Nieto, Eruviel y Arturo Montiel.
¿Qué esperan los priistas? Solo la definición del PAN y PRD.
Hoy estará en la mesa de la dirigencia del PRD la encuesta
que levantaron el fin de semana, para elegir candidato. Menuda bronca si
Alejandro Encinas –quien ya los bateó- es puntero. Tendrán que ir por su plan B
o C, o tratar de convencer al ex perredista.
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