A pesar de
que en julio de 2015 once municipios del Estado de México emitieron la Alerta
de Violencia de Género, los feminicidios
se han incrementado en la entidad. La alerta no ha servido de nada, de acuerdo
con las estadísticas. En 2016, el número de casos subió un 30 por ciento y en
lo que va de 2017 diversas organizaciones ya suman más de 200 casos, informó la
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
De acuerdo
con una investigación realizada por la profesora Sofía Angélica Silva Gracia,
maestrante del Posgrado en Psicología Social de Grupos e Instituciones de la
Unidad Xochimilco, en 2012 el Estado de México concentró el índice más alto de
violencia económica, emocional y física registrado en el país.
En ese
contexto la entonces Procuraduría General de Justicia estatal (PGJEM) reconoció
281 asesinatos de mujeres, aunque únicamente 62 fueron investigados como
feminicidios.
Silva Gracia apuntó que, si bien el
feminicidio en el Estado de México ha estado presente desde hace muchos años,
fue a partir de 2005 que empezó a contabilizarse. Hasta el año 2010 se habían
registrado 922 casos, 85 por ciento de los cuales no fueron resueltos y
quedaron impunes.
La investigadora reveló que entre
2012 y 2014 la PGJEM abrió 30 carpetas de investigación, por feminicidio, los
cuales 43.2 por ciento de las víctimas haba sufrido algún tipo de agresión
tales como corrupción institucional, desplazamiento y migración forzadas, discriminación,
violencia intrafamiliar, escolar y de género, secuestros y tráfico de personas.
Oficialmente, el Estado de México es
el segundo por detrás de la capital de la nación con 346 asesinatos calificados
como feminicidios desde 2011, según estadísticas gubernamentales. Dilcya García Espinoza
de los Monteros, fiscal estatal adjunta para violencia de género, señaló que
este tipo de muertes cayeron alrededor de un tercio entre enero y julio de este
año, frente al mismo periodo de 2016, aunque esto no puede considerarse un
indicador de mejora.
La clasificación oficial de
“feminicidio” deja bastante espacio a la interpretación, y los críticos señalan
que la cifra oficial está incompleta. Muchos delitos violentos como las
desapariciones no se suelen reportar ni castigar, y se considera que el estado
de México es, hoy, la zona cero en cuanto a asesinatos de mujeres en el país.
El Observatorio Ciudadano Contra la Violencia de Género, Desaparición y
Feminicidios (Ocmexfem), una asociación sin ánimo de lucro contó 263
feminicidios solo en 2016.
Antes del Estado de México, las
miradas se centraban en Ciudad Juárez, al otro lado de la frontera con El Paso, Texas, que era
conocida por los asesinatos de mujeres, con casi 400 desde 1993, de los que
apenas un puñado resultaron en condenadas. Los dos lugares son zonas
marginales, comunidades periféricas con elevados niveles de crímenes violentos,
corrupción e impunidad.
Enrique Peña
Nieto, que fue Gobernador del Estado de México antes de asumir la presidencia
del país en 2012, dijo en su discurso sobre el estado de la nación este año que
el aumento de estos asesinatos tiene más que ver con la delincuencia común que
con el crimen organizado.
De 2011, año en que el actual presidente
Enrique Peña Nieto aún fungía como Gobernador del Estado de México, a 2017 –con
el priista Eruviel Ávila al frente de esa entidad– se han registrado más casos
de mujeres desaparecidas que feminicidios en cinco municipios rojos del Edomex,
revela una investigación de la organización I(dh)eas basada en cifras
oficiales.
En Ecatepec de Morelos, Cuautitlán
Izcalli, Chimalhuacán, Nezahualcóyotl y Toluca de Lerdo existe una tendencia
creciente, pese a que en esos municipios opera una Alerta de Género.
En los últimos diez años, el 45 por
ciento [mil 068 niñas y mujeres desaparecidas] del total de los casos de la
entidad se concentra en esos municipios.

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