Pedro Matías.
El presidente Enrique Peña Nieto
regresa de visita a esta entidad en medio de marchas, bloqueos carreteros y
cuestionamientos a los programas de reconstrucción por los sismos, debido a que
las tarjetas bancarias que entregó Sedatu no tienen dinero, y las de materiales
son retenidas por Bansefi, esto sin contar que existen políticos que cobraron
sin ser damnificados.
A la par, trabajadores de la Secretaría de Salud
denunciaron las pésimas condiciones en la que están laborando desde el jueves 7
septiembre, fecha en que el Hospital Regional de Juchitán “Macedonio Benítez
Fuentes” quedó totalmente destruido.
En su quinta
visita al Istmo de Tehuantepec tras los sismos de septiembre, y ninguna a la Sierra Juárez, Mixe o
Mixteca, zonas que también resultaron afectadas, Peña Nieto ahora acudirá al
municipio de Santo Domingo Ingenio, donde revisará la entrega de tarjetas y
apoyos para la reparación y construcción de viviendas.
Un grupo de damnificados de ciudad
Ixtepec realizó una marcha para exigir al gobierno federal y estatal recursos
del Fondo Nacional de Desastres (Fonden) para reconstruir sus viviendas.
En tanto que
integrantes de comunidades indígenas del
Istmo realizaron dos bloqueos carreteros, uno en inmediaciones de El Ajal y el
crucero a Boca del Monte para exigir una mesa de diálogo con la Sedatu, con el
fin de “resolver cientos de irregularidades en torno a los apoyos para la
reparación de viviendas dañadas por los sismos de septiembre.
Además, demandaron la entrega del programa de
empleo temporal a los afectados, programas de recuperación económica a las
productoras de totopo y pequeños comerciantes, asimismo, exigieron la
transparencia en el ejercicio del recurso público.
Antes, los trabajadores de del Hospital General
“Macedonio Benítez Fuentes” cuestionaron duramente al secretario de Salud
federal, José Narro Robles, y al estatal, Celestino Alonso Álvarez, por
mantenerlos en un lugar inadecuado, primero expuestos al sol, luego a las
lluvias, el lodazal y ahora al viento y polvo.
Y es que las autoridades federales y
estatales tomaron la decisión de instalarlos en el campo deportivo del Canal 33
por el simple hecho de ser más visible a los ojos de la población y tendría mayor
impacto político.
A pesar de que los trabajadores
argumentaron que no era el lugar adecuado, debido a que no se cuenta con
drenaje, luz eléctrica especial para equipos, pavimentación, ni sanitarios para
trabajadores y pacientes, ahí los instalaron y ahora padecen los vientos que en
esta temporada alcanzan los 130 y 150 kilómetros por hora.
De igual
forma, cuestionaron a la presidenta
municipal perredista Gloria Sánchez López, quien “jamás ha volteado a ver las
condiciones en que laboran”.
La delegada sindical
del hospital, Yolanda Sánchez Ulloa, manifestó
que “el tiempo nos ha dado la razón a los trabajadores de que no era el lugar
adecuado. Primero el sol candente; después llegaron las lluvias que inundaron
las carpas donde se hospitalizan los pacientes, el terreno se convierte en
lodazal y charcos de agua, y ahora el viento”.
Hizo hincapié en que se han mantenido
trabajado gracias a la sociedad civil que ha donado casas de campaña para
protegerlos de las lluvias.
A pesar de
esas malas condiciones, dijo, las
unidades móviles han otorgado más de 3 mil consultas y 300 atenciones de
traumatología, donde a diario nacen de 8 a 10 niños.
También han realizado más de 20
cirugías no obstétricas, atendido a baleados porque la violencia no para en la
ciudad, entonces, “seguimos trabajando igual o más que antes del terremoto”.
Finalmente,
lanzaron varias preguntas al presidente Peña, al gobernador Alejandro Murat y a
las autoridades de Salud: “¿Acaso no
merecemos un mejor lugar a pesar de que el hospital de Juchitán tiene bajo su
responsabilidad a más de 130 mil habitantes?
“¿Acaso no importa al secretario de
salud y a la presidenta de Juchitán la salud de los juchitecos?
“¿Acaso son más sensibles las
asociaciones sociales que, con sus donaciones de medicamentos, nos permiten
subsistir y quieren seguir donando cuartos prefabricados porque sienten suyo el
dolor de los trabajadores?”.
Y finalmente
remató: “¿En dónde quedaron las
donaciones millonarias hechas por los empresarios mexicanos y otros países como
para que no alcance para que nos habiliten consultorios, quirófanos, cuartos de
especialización y cocinas?”.
A estos
casos hay que agregarles los escándalos
de la expresidenta y exdiputada del PRI, Adelina Rasgado, quien cobró los
apoyos de tres viviendas sin ser damnificada; o del delegado de la Comisión
Nacional para los Pueblos Indígenas, Saulo Chávez, que favoreció a su mamá.
O el caso de la presidenta municipal
de Juchitán, Gloria Sánchez, que destinó más de un millón de pesos para apoyar
a parte de su cabildo como “damnificados”, o del presidente municipal de San
Miguel Chimalapas, Fernando Miguel Contreras, que embodegó las despensas.
El problema más reciente que han
denunciado en Juchitán, Ixtaltepec e Ixhuatán es que damnificados por los
sismos a los que entregaron tarjetas electrónicas para cobrar recursos del
Fonden para mano de obra y materiales carecen de saldos.
En otros
casos como en Ixhuatán, en los sobres
que está repartiendo el Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros
(Bansefi) deben venir dos tarjetas, una por mano de obra y otra por materiales.
Sin embargo,
al momento de entregar el sobre con el
contrato, los funcionarios están retirando la tarjeta de materiales sin dar
mayor explicación, aprovechándose de que la mayoría de la población no sabe
leer ni escribir.
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