Ricardo
Monreal dio a conocer que rechazó la invitación para ser el abanderado del PRI
en la elección del gobierno de la Ciudad de México.
“No sería políticamente correcto ni
éticamente aceptable”, afirmó en entrevista.
Aunque agradeció la invitación que le
hizo Eruviel Ávila, presidente del Comité Directivo del PRI en la capital del
país, señaló que no sería congruente pues desde hace 20 años no milita en el
partido.
Sobre si
renunciará a Morena, luego de que la candidatura fue dada a la delegada en
Tlalpan, Claudia Sheinbaum, Monreal señaló que “estoy en el proceso de decidir si me voy o no”.
Además,
consideró que, en Morena, Sheinbaum está
muy definida como aspirante, y en caso de que no, él no sería la segunda
opción.
Agregó que
antes del sismo del pasado 19 de septiembre tenía su calendario establecido,
“pero ahora eso es irrelevante frente a la tragedia”.
El jefe
delegacional en la Cuauhtémoc abrió la
posibilidad de competir por el Frente Ciudadano, integrado por el PAN, PRD y
MC. “El calendario electoral no se detiene, todavía no sé si participaré con el
Frente (Ciudadano) o con otros partidos, o simplemente no participaré”.
Dijo que las
próximas dos o tres semanas estará reflexionando sobre lo que hará, pues en
noviembre los partidos y frentes estarían definiendo sus procesos, aunque
reconoció que algunos ya están avanzados, como la posible candidatura de
Alejandra Barrales, respecto a lo que sentenció: “no voy a una aventura ni
pretendo ser manzana de la discordia”.
Pese a ello, aclaró que tiene avances
con el Frente, “ellos están resolviendo su proceso, pero tengo invitación
concreta a formar parte”. Mencionó que tiene también invitación del PES y del
PVEM.
Ayer, en un
video difundido a través de redes sociales, Monreal agradeció las invitaciones
que ha recibido de varios partidos que lo consideran “una opción para gobernar
nuestra ciudad”.
Consideró que el sismo del 19 de
septiembre movió el tablero político, por lo que “el gobernador que surja del 2018
tendrá que ser el mandatario de la reconstrucción, pero también de la
reconciliación”.
“La Ciudad
de México fue sacudida en sus motivaciones políticas, su futuro ya no es asunto
de colores, es un asunto de valores. No es un asunto de facciones, es un asunto
de unidad y de congruencia, de integración, y de poner por encima el interés
general”.
Reconoció
que en el ánimo de la ciudad y su población aún no aparece el tema de la
política electoral, y “estamos actuando de manera congruente”.
No obstante,
“mantener abierta y firme nuestra aspiración es lo normal y por eso lo reitero:
mantengo firme y abierta mi aspiración de gobernar la ciudad; aunque estoy
consciente de que el 2018 será difícil, de que el proceso previo de definición
política de los partidos será complejo y que sin duda la contienda será
polarizada”.
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