En su última participación en la
reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) para decidir la
política monetaria, Agustín Carstens dejó claro que no es conveniente “un
aumento desproporcional” del salario mínimo para el 2018.
“Por el momento, no se perciben
presiones salariales significativas que pudieran afectar al proceso
inflacionario, aunque un aumento en el salario mínimo para 2018
desproporcionado con relación a la variación de la productividad podría cambiar
lo anterior”, dijo.
Con una tasa de interés ubicada en 7%
y con una inflación superior a 6%, el gobernador del Banxico presidió la última
reunión con motivo de la política monetaria, antes de partir a Basilea, Suiza,
donde se hará cargo del Banco de Pagos Internacional (BIS, por sus siglas en inglés).
El banco
central señaló que ante el complejo
entorno que la economía mexicana está enfrentando, continúa siendo
especialmente relevante que las autoridades perseveren en mantener la solidez
de los fundamentos macroeconómicos del país.
En este
contexto, detalló, tanto las acciones de política monetaria que se han venido
implementando para mantener ancladas las expectativas de inflación de mediano y
largo plazo y lograr la convergencia de la inflación a su meta, como el
compromiso del gobierno federal en relación al cumplimiento de las metas
fiscales para 2017 y 2018, han contribuido a fortalecer nuestros fundamentos
macroeconómicos.
También
consideró pertinente enfatizar la importancia que reviste para la evolución del
PIB potencial la implementación eficaz de las reformas estructurales.
Por el lado de la inflación, el Banco
de México anticipó que en lo que resta de 2017, la inflación general anual
continúe exhibiendo una tendencia a la baja; sin embargo, será hasta finales
del 2018 cuando la inflación logre alcanzar la meta de 3%.
No obstante,
existen riesgos como una depreciación de la moneda nacional en respuesta, entre
otros factores, a una evolución desfavorable del proceso de negociación del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) o a una reacción adversa
de los mercados al proceso de normalización de la política monetaria en Estados
Unidos.
Adicionalmente, los precios de
algunos bienes que inciden principalmente sobre la inflación no subyacente,
como el gas L.P. o productos agropecuarios podrían aumentar, si bien su impacto
sobre la inflación sería transitorio.
El Banxico
recordó que ha implementado desde finales de 2015 las medidas conducentes para
contribuir a que los ajustes en precios relativos derivados de la secuencia de
choques que han afectado a la inflación se den de manera ordenada, evitando la
aparición de efectos de segundo orden en el proceso de formación de precios.
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