Diego Petersen Farah.
Si alguien
puede derrotar a Andrés Manuel López Obrador es “El Peje”, esa especie de otro
yo autoritario, intolerante e imprudente que vive dentro del propio Andrés. Lo
traicionó en 2006 cuando lo llevó a cometer errores que le costaron la
elección, pifias que AMLO nunca reconoció públicamente pero que quedaron en la
historia y en su propia memoria. A él le gusta mucho más, por supuesto, hablar
de “las puercadas de la mafia en el poder”, pero todas esas maniobras, legales
y no tanto, que sí hicieron los que buscaron derrotarlo, dieron resultado
gracias a los errores de López Obrador.
Toda la
precampaña Dr. AMLO ha estado sonriente y feliz, contestando con buen humor a
los ataques que, por lo demás, son más predecibles que una luna llena, pero de
repente apareció Mr. Peje para traicionar a Andrés Manuel. Mr. Peje decidió
pelearse a lo tonto con los columnistas serios de este país. No con aquellos
que se les ven las cuerdas del titiritero, que no son pocos, sino con los que
son reconocidos como independientes y críticos. Eso no lo soportó, quizá porque
frente a los señalamientos que le hicieron simplemente Andrés no tiene
argumentos.
López
Obrador está haciendo todo lo necesario ganar y eso incluye traicionar su
propio discurso admitiendo toda clase se sátrapas en sus filas. Le dolió en el
alma que Jesús Silva Herzog Márquez le llamara oportunista, pero lo que está
haciendo no tiene otro nombre. Es cierto, no es distinto a lo que hacen otros
partidos, pero justamente por eso es relevante: no puedes ir por la vida
predicando que eres distinto y al final hacer lo mismo
Los
señalamientos sobre el entorno familiar que hizo Raymundo Riva Palacio también
hicieron brincar a Mr. Peje. Andrés Manuel se había caracterizado y
diferenciado del resto de los políticos por lo discreto de su vida privada. Por
supuesto que tiene derecho a involucrar a quien quiera en su campaña, incluidos
los hijos, pero eso tiene un costo. Hay que dejar muy claro que no es que el
periodista se haya metido con los hijos de López Obrador, es él quien subió a
los hijos a la vitrina. Los orgullos de su nepotismo serán, porque tienen que
ser, escrutados.
¿Afectará el
pleito las preferencias electorales? En el corto plazo no. Es, ciertamente, un
tema de círculo rojo. Pero éste es el primer autogol de la campaña 2018 y si no
lo arregla pronto, el error, que hoy parece menor, puede convertirse en una
bola de nieve.
El fantasma
de 2006 está ahí, como una referencia del extraño saco de Dr. AMLO y Mr Peje.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.