Por Daniela
Barragán.
El Plan
Nacional de Desarrollo publicado el día de hoy, reitera lo dicho por el
Presidente Andrés Manuel López Obrador desde que resultó ganador de las
elecciones del pasado 1 de julio.
Con mucha similitud de lo que el
Presidente dice en sus conferencias matutinas, eventos y mítines, detalló los
objetivos de su administración, en el documento se señala que en seis años se logrará
tener en México una tasa de crecimiento de 6 por ciento, con un promedio
sexenal de 4 por ciento.
“La economía deberá haber crecido
para entonces más del doble que el crecimiento demográfico. De tal manera, en
2024 el país habrá alcanzado el objetivo de crear empleos suficientes para
absorber la demanda de los jóvenes que se estén incorporando al mercado
laboral. Los programas de creación de empleos y de becas para los jóvenes
habrán surtido su efecto y el desempleo será mínimo; la nación contará con una
fuerza laboral mejor capacitada y con un mayor grado de especialización. Ningún
joven que desee cursar estudios de licenciatura se quedará fuera de la
educación superior por falta de plazas en las universidades y ninguno estará
condenado al desempleo, al subempleo o a la informalidad”, puede leerse en el documento.
En el mismo periodo de tiempo, agrega
el documento, y luego de un periodo de 36 años de deterioro sostenido, los
salarios habrán logrado en un sexenio una recuperación de cuando menos el 20
por ciento de su poder adquisitivo, el mercado interno se habrá fortalecido y
habrá en el país una mejor distribución de la riqueza y del ingreso.
También que nadie padecerá hambre, la
pobreza extrema habrá sido erradicada, no habrá individuos sin acceso a los
servicios médicos o de medicinas y los adultos mayores recibirán pensiones
justas.
En el PND se establece, no para final de sexenio sino
para el 2021 que habrá autosuficiencia en maíz y frijol y tres años más tarde,
en arroz, carne de res, cerdo, aves y huevos.
En conjunto, se logrará terminar con
la migración de mexicanos al exterior, porque ya no habrá necesidades
laborales, de inseguridad y de perspectivas.
En la sección de Economía, se plantea
que se buscará detonar el crecimiento de la zona sur y sureste del país, que
relegada en años anteriores porque los gobernantes no la consideraban
importante, lo que generó que la riqueza fluyera de abajo hacia arriba.
Y el
documento añade:
“El ejemplo más claro de lo anterior
es el atraco que se cometió en el sexenio de Ernesto Zedillo con el Fondo
Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), que encubrió los desvíos y los
desfalcos perpetrados por un grupo de banqueros, financieros y empresarios y
transfirió la deuda resultante –que originalmente ascendía a 552 mil millones
de pesos de 1997– al conjunto de la población. Por añadidura, muchos de los
defraudadores iniciales, más otros, hicieron pingües negocios al comprar a
precios irrisorios los activos adquiridos por el Estado. De esa manera, un
puñado de integrantes del grupo político-empresarial multiplicaron sus fortunas
de manera exponencial, en tanto que la gran mayoría de los mexicanos siguen
pagando, año con año, una deuda que no deja de crecer: desde aquel
impresentable rescate, el país ha pagado cerca de 700 mil millones de pesos y
aún adeuda más de 900 mil millones. Mientras tanto, los bancos rescatados y
adquiridos en su mayor parte por empresas financieras extranjeras han ganado
decenas de miles de millones de dólares, buena parte de los cuales ha sido
enviada a los países de origen de los poseedores”.
Se reiteró que no se no se recurrirá
a endeudamiento para financiar los gastos del Estado ni para ningún otro
propósito, tampoco se gastará más dinero del que ingrese a la hacienda pública
y los recursos destinados a financiar los programas sociales provendrán de lo
que se ahorre con el combate a la corrupción.
En cuanto a
Petróleos Mexicanos (Pemex) y la
Comisión Federal de Electricidad (CFE), se establece que volverán a operar como
palancas del desarrollo nacional y que será prioritario rehabilitar las
refinerías existentes, la construcción de una nueva refinería y la
modernización de las instalaciones generadoras de electricidad propiedad del
Estado, particularmente las hidroeléctricas.
Ambas empresas recibirán recursos
extraordinarios para la modernización de sus respectivas infraestructuras y se
revisará sus cargas fiscales.
Finalmente se mencionan las obras de infraestructura,
que buscarán detonar la creación de empleo y la inversión: Construcción de
caminos rurales, Cobertura de Internet para todo el país, Tren Maya, Programa
para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec y su Corredor Multimodal
Interoceánico y el Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles” en Santa Lucía.
Entre otros de los programas que
menciona como ejes del crecimiento económico está la creación del Banco del
Bienestar, el Programa Zona Libre de la Frontera Norte, la autosuficiencia
alimentaria y rescate del campo, el Programa Producción para el Bienestar, el
de apoyo a cafetaleros y cañeros del país, los créditos ganadero a la palabra,
la distribución de fertilizantes químicos y biológicos y la creación del
organismo Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex).
En ninguno
de los puntos se menciona algún tipo de lineamiento para seguir la ruta de
avance o la manera en cómo se medirá el cumplimiento o no de los objetivos.
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