Por Arturo
Rodríguez García.
A casi
cuatro décadas desde su creación, la
Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) fue recibida por
un presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para dialogar sobre sus
inconformidades por la reforma educativa.
Una comisión integrada por 50
personas (representantes de la organización magisterial de 24 entidades
federativas) arribó esta tarde a Palacio Nacional para el encuentro en el que
planteó la conservación del “escalafón” como instrumento para medir promociones
docentes, así como la participación sindical en la asignación de plazas y
comisiones.
La CNTE, organización disidente del
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), ha mantenido su
inconformidad desde que la reforma educativa de 2013, surgida del Pacto por
México, canceló el control sobre las plazas laborales al gremio, una medida que
se mantuvo con la reforma aprobada en días pasados tras la iniciativa planteada
por el presidente López Obrador.
Entrevistados
antes de su ingreso a Palacio Nacional, algunos
de los dirigentes aceptaron responder cuál sería el objeto de la reunión. Eloy
López, dirigente de la Sección 22, expuso que debía afinarse la propuesta de
las leyes secundarias, con la intención de que se precise la participación del
magisterio y no sólo se entienda que desean el control político y
administrativo para vender plazas.
Además, la CNTE pidió hoy que los comisionados
sindicales tengan garantizado su salario.
La comisión permaneció en el interior
de Palacio Nacional durante tres horas, tiempo en el que entregaron un
documento que establece sus inconformidades, así como los pendientes respecto
de la reinstalación de los cesados, la libertad de presos políticos y la
abrogación definitiva de la reforma de Peña.
Dicha
reforma motivó movilizaciones en la Ciudad de México y los estados de Chiapas,
Guerrero, Michoacán y principalmente Oaxaca, sumando numerosos actos de
represión, entre desalojos y otras acciones disuasivas en las que se
registraron muertos, heridos y detenidos. El caso más emblemático fue el
desalojo violento de la carretera México-Oaxaca, que culminó en la razzia de
Nochixtlán en junio de 2016.
Aunque el dirigente de la Sección 9,
Enrique Enríquez, consideró que la reunión fue exitosa, dirigentes como Pedro
Bahamaca, de la Sección 7, advirtieron que de no aceptarse su posicionamiento
mantendrán las protestas callejeras.
La CNTE regresará a Palacio Nacional
el próximo lunes 27 para tener una respuesta por escrito del presidente López
Obrador.
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