Por Dulce
Olvera.
Ante el
riesgo al derecho a la salud y la vida, un
grupo de organizaciones ha llamado a identificar los casos y responsables del
desabasto de medicamentos en el país mediante denuncias en la plataforma
huachicoldemedicinas.org por parte de pacientes, familiares y personal médico
para reportarlo “en voz alta” a las autoridades.
La ciudadanía puede compartir su
historia en un video diciendo su nombre (puede ser de manera anónima para
evitar represalias), edad y padecimiento; hospital, la medicina negada, fecha y
el argumento dado; y un mensaje de exigencia.
Luis
Fernández, director de Nosotrxs, explicó
que el desabasto –un problema que venía desde antes de la administración pública
actual– se genera por corrupción e ineficiencia administrativa en procesos de
compra del sistema de salud pública, la utilización temporal de fondos de
programas sociales y fallas en la base de datos.
Actualmente, en el país hay desabasto
de Losartan (presión arterial), Metropolol (hipertensión e infarto agudo de
miocardio) o Imatinib (tumores gastrointestinales).
LA
CORRUPCIÓN.
El “huachicol” de medicinas, cuando
intermediarios o funcionarios se roban medicinas para beneficios propios, puede
ser por robo hormiga de farmacias públicas para vender en privadas, en la
cadena de suministro y en las licitaciones públicas o adjudicaciones directas
en monopolio.
“Detrás de esas cadenas de corrupción
se está jugando la vida de muchas personas”, dijo Mauricio Merino, coordinador de Nosotrxs.
El mercado de medicinas y fármacos
está valuado en 185 mil millones de pesos anuales, de acuerdo con la Unión
Nacional de Empresarios de Farmacias, y el robo para el mercado negro asciende
a entre 13 mil y 30 mil millones de pesos anuales.
La
Organización Mundial de la Salud (OMS) estima
que el 10 por ciento de medicinas derivan del mercado ilegal a nivel global, y
en México 8 millones llegan a consumirlos.
Luis Adrián
Quiroz de DVVIMSS expuso que le preocupa
que los servidores públicos del sector salud que se roban el medicamento no
dimensionan que son parte del problema y son directa o indirectamente usuarios
del servicio de salud.
“Ellos mismos se están metiendo el
pie y son los primeros afectados porque repercute en su práctica profesional, y
tendrán algún familiar o ellos que padecerán la misma problemática”, dijo.
LA
INEFICIENCIA.
Además de la
corrupción, Luis Adrián Quiroz de DVVIMSS, acusó
que “en un hecho histórico”, después de 15 años los pacientes de VIH-SIDA
debieron salir a las calles a exigir medicinas disponibles para su tratamiento
por la mala estrategia de licitación del Gobierno federal. Hay 97 mil personas
en riesgo.
Lamentó que ocurrió lo mismo que en
la lucha contra el robo de gasolinas: se cortó de tajo en vez de garantizar
compras previas sin corrupción, mejores precios y de calidad.
Quiroz aseguró que si continúa el desabasto en
medicinas para pacientes con VIH, recurrirán al amparo.
Si no se aprende del error y la
Secretaría de Hacienda no logra la compra consolidada, puede haber una crisis
de desabasto en 2020,
alertó.
Brenda
Ponce, de la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer (AMLCC), y Elvira
Melo de la Asociación Mexicana de Fibrosis Quística, advirtieron que al ser enfermedades crónicas, recibir o no los
medicamentos a tiempo hacen la diferencia entre la vida y la muerte.
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