Por José Gil
Olmos.
Las elecciones en este año mostrarán
que el Partido Acción Nacional sigue en una crisis electoral y de dirigencia
que probablemente lo llevara a la derrota en dos de sus enclaves más fuertes:
Puebla y Baja California, donde ha gobernado por años, principalmente en el
último estado.
Esta derrota comprobaría otro
elemento que ha afectado a todos los partidos: la fata de confianza y
credibilidad ciudadana.
Si tomamos en cuenta las encuestas
que se han venido publicando, lo más seguro es que ganen los candidatos a
gobernador de Morena en estas dos entidades, mientras que en los otros cuatro
estados donde se elegirán diputados y presidentes municipales es probable que
los panistas únicamente ganen en Aguascalientes y Tamaulipas, mientras que en
Quintana Roo y Durango tiene más probabilidad de avanzar Morena.
En casi ninguno de los estudios
demoscópicos se ve que el PRI vaya a ganar alguna elección, sino todo lo
contrario, perderá la mayoría.
El PAN ha ido perdiendo gradualmente esa
credibilidad y confianza social que durante años mantuvo por el perfil moral de
muchos de sus fundadores e integrantes. El alejamiento de sus principios lo fue
llevando a borrar esa imagen impoluta de honestidad y probidad que se refleja
de manera casi automática en el número de militantes y de votos obtenidos en
las dos últimas elecciones, sobre todo en la del año pasado.
Los responsables de esta crisis en el
PAN tienen nombre y apellido y se pueden ir identificando con el paso del tiempo. Quizá podría empezar mencionando a Diego
Fernández de Cevallos y su alianza con Carlos Salinas de Gortari, la fortuna
que hizo como abogado usando el tráfico de influencias para su beneficio
personal.
Le sigue Antonio Lozano, también
abogado quien al frente de la Procuraduría General de la República encabezó
aquella farsa de la Paca, una supuesta vidente a la que le pagó para encontrar
los restos del diputado de Tamaulipas, Manuel Muñoz Rocha, acusado de
asociación delictuosa y señalado como uno de los autores intelectuales del
asesinato de José Francisco Ruiz Massieu.
Otro abogado
más: Fernando Gómez Mont quien, con sus
asesorías a los presidentes Ernesto Zedillo y Carlos Salinas de Gortari, le dio
otro golpe a la credibilidad del PAN al que renunció sin haber sido militante
registrado. Las acusaciones por vínculos con el narcotráfico contra los
exgobernadores de Morelos, Sergio Estrada Cajigal y Marco Antonio Adame,
también minaron la probidad de Acción Nacional.
El fracaso de la transición a la
democracia de Vicente Fox envuelto en los escándalos de corrupción de los hijos
de su esposa, Marta Sahagún, a quienes protegió con el manto presidencial, así
como el saldo de miles de muertes, desapariciones y desplazados a raíz de la declaración
de guerra contra el narcotráfico que hizo Felipe Calderón selló la docena
trágica de años en el poder presidencial del PAN y la debacle que hoy sufre.
Por cierto….
Hay muchos actores responsables que podrían agregarse a la crisis que hoy vive
el PAN y que se refleja en la derrota de Ricardo Anaya Cortes en la elección
del 2018 en la que obtuvo el 22.2% de la votación nacional, el peor resultado
desde 1994.
En la Cámara
de Diputados el PAN no obtenía un resultado tan bajo desde 1986; en la Cámara de
Senadores, obtuvo su resultado más bajo en 24 años. En las elecciones locales
ganó Yucatán, perdió Veracruz y mantuvo Guanajuato, perdió el municipio de San
Pedro Garza García (NL) por primera vez en 30 años. También, por primera vez en
su historia, perdió el registro como
partido político en el estado de Tabasco, al no obtener la mínima votación
requerida por la ley.
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