Por Linaloe R. Flores.
El “box lunch”,
esa cajita con una torta y un refresco, base de la dieta en el “acarreo” de
masas y símbolo de la política mexicana, consolidó dos empresas con ganancias
millonarias en el sexenio pasado.
Como ocurrió con la venta de medicamentos, en torno a este producto se conformó un
duopolio que no pudo ser derribado por otras competidoras y mantuvo cautivos a
quienes acudieron a los eventos organizados por el Gobierno o funcionarios
públicos en los comedores de las oficinas de la burocracia.
De 2012 a 2018, Procesadora
y Distribuidora Los Chaneques y Productos Serel vendieron el 54.2 por ciento de
“box lunch” a la Administración Pública Federal, mientras que el resto del
suministro se dividió entre chefs particulares y pequeñas empresas.
El Gobierno mexicano compró 10 millones 173 mil 303 pesos; es decir, cada año destinó en promedio un millón 695
mil 550 pesos para la compra de tortas y refrescos que repartió en eventos o en
los comedores de los funcionarios públicos. La cantidad habría alcanzado para
30 mil 368 apoyos alimentarios del programa estelar de combate a la pobreza,
Prospera, cuyo monto de ayuda en 2014 era de 335 pesos por persona.
Hundida -casi
oculta- en la profundidad del mar de los grandes gastos del gobierno federal,
emerge la discreta serie de compras frecuentes de “box lunch” que da cuenta de
la imprescindible presencia de este producto en los eventos de la
Administración Pública Federal con pedidos únicos que alcanzaban hasta poco más
de 10 millones de pesos.
SinEmbargo realizó
un buceo en la densa base de contratos del Gobierno para conocer cuánto se
gastó y qué empresas estuvieron detrás.
Fue posible ver que empleados de la Comisión Nacional del Deporte -dirigida por Alfredo
Castillo-, la Comisión Federal de Electricidad -bajo el cargo de Enrique Ochoa
Reza y Jaime Francisco Hernández Martínez -, la Secretaría de Cultura -con la
titularidad de María Cristina García Cepeda-, o la Secretaría de Relaciones
Exteriores – cuando el Canciller era José Antonio Meade- compraron grandes
volúmenes de estas cajas de tortas entre 2012 y 2018.
Si los tiempos eran de
austeridad, los conceptos que justificaron el gasto en “box lunch” y otras
comidas pueden resultar difíciles de entender.
Nueve contratos fueron
por más de un millón de pesos cuando el 63 por ciento de los mexicanos, según
el Consejo Nacional de Evaluación de Políticas Públicas (Coneval) no lograba
completar la canasta básica alimentaria en esos años.
KOSMOS, DETRÁS DEL “BOX LUNCH”
Productos Serel
pertenece a Corporativo Kosmos, que adueñan los hermanos Jorge y Elías
Landsmanas Dymensztejn. El consorcio, a través de su filial La Cosmopolitana,
fue responsable de la distribución de comida contaminada con salmonela en el
penal de Puente Grande, Jalisco, en 2014. Fue uno de los cuadros de
intoxicación más grandes de la historia de los penales en México con 450
víctimas. Por el caso, el gobierno de Jalisco sancionó a La Cosmopolitana con
331 mil 217 pesos.
Pero no era el primer escándalo. En 2011, el corporativo fue sancionado por la Secretaría de la
Función Pública porque el entonces Director de Adquisiciones de Bienes del
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), César Mora Eguiarte, filtró
información a los directivos de Productos Serel sobre las condiciones de los
concursos, como consta en el expediente DE/903/10, ahora archivado en la
dependencia.
Estos antecedentes no
pararon las ventas de Productos Serel en el Gobierno federal. Ese mismo 2014,
en febrero, signó con la Conade un contrato que duró de febrero a abril, por un
servicio para desayunos, comidas y cenas, barras frías y “box lunch”.
En total, Productos
Serel firmó 70 contratos en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa por mil 224
millones 115 mil 771 pesos. En el de Enrique Peña Nieto consiguió 140 por dos
mil 412 millones 600 mil 909 pesos, según Compranet. Es decir, el doble.
LA DISCRETA EMPRESA QUE HIZO MILLONES.
Procesadora y
Distribuidora Los Chaneques es un proveedor que se resiste a publicar los
nombres de sus dueños y directores. Tampoco respondió a la solicitud de información
de SinEmbargo para exponer sobre cómo alcanzó su expansión, sus estrategias y
su historia empresarial en general. Al teléfono, varias veces la explicación
fue que la empresa desea mantener un perfil bajo.
Pero su
crecimiento no es nada discreto. Según su página web, en 2001 era una tienda de
abarrotes. Diez años después fue fundada tal como es ahora. Un año después, el
Partido Revolucionario Institucional triunfó en las elecciones presidenciales y
para esta empresa llegaron los buenos tiempos. No sólo concursó con “box lunch”
-su producto estelar-; sino con banquetes y otro tipo de bocadillos. Así, en
sólo cinco años vendió 737 millones 103 mil 64 pesos.
En 2012, signó
con las dependencias gubernamentales 236,987 pesos. Para 2016 se catapultó
tanto que logró por un solo contrato con el Instituto de Seguridad y Servicios
Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), 129 millones 810 mil pesos.
Entre sus clientes,
según su propia página, están el Estado Mayor Presidencial, la SEP, la SRE, la
SHCP, Liconsa, el Archivo General de la Nación, el IMSS, el SAT, el Tribunal
Electoral, entre otras entidades del Gobierno.
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