Escudado
detrás de la Doctrina Estrada, el
gobierno mexicano expresó hoy su “preocupación” ante las violaciones a los
derechos humanos y las detenciones de opositores políticos en Venezuela y, en
paralelo, otorgó su beneplácito al nombramiento de Francisco Arias Cárdenas
como nuevo embajador del gobierno de Nicolás Maduro en México.
Siguiendo su decisión de no elegir
bando en la crisis política que afecta el país sudamericano –y que se agudizó el pasado 30 de
abril durante el fracasado intento de Golpe de Estado del opositor Juan
Guaidó–, la Cancillería mexicana
justificó ambas decisiones con el principio de no injerencia en los asuntos
internos de Venezuela.
Por la
mañana, dicha dependencia rechazó
“cualquier propuesta o actividad que pretenda hacer uso de violencia” –en
referencia a las pretensiones de la oposición de derrocar a Maduro por la
fuerza–, y a la vez expresó su preocupación “por la situación de los derechos
humanos, el derecho al debido proceso del pueblo venezolano y la inviolabilidad
de la inmunidad parlamentaria de ese país, en especial de los integrantes de la
Asamblea Nacional de Venezuela, como es el caso de Édgar Zambrano”.
Reinaldo
Díaz Ohep, el representante de la Asamblea Nacional venezolana y de Guaidó en
México, expresó desde su cuenta de Twitter su agradecimiento ante el hecho de
que “los Estados Unidos Mexicano (sic) se pronuncie en contra de la violación a
los derechos humanos, a las detenciones arbitrarias y a la violación de la
inmunidad parlamentaria en Venezuela”.
Horas más tarde, la Cancillería
justificó el beneplácito al nombramiento de Arias: reafirmó su apego a la
Convención de Viena y su adhesión a la Doctrina Estrada, y planteó que “el
beneplácito o plácet se otorga con respecto a la persona por acreditar y no
sobre el procedimiento que en el Estado acreditante se lleva a cabo para
nombrarlo”.
Al otorgar
este beneplácito, la Cancillería ignoró la carta que la Asamblea Nacional
venezolana envió a Andrés Manuel López Obrador el pasado 22 de abril, para
pedirle al mandatario mexicano que no reconozca el nombramiento “ilegal e
inconstitucional” de Arias.
En esta carta, la oposición reconoció
la tradición de la política exterior mexicana de no inmiscuirse en asuntos
internos de otros países, pero planteó que “estamos obligados en elevar la voz
en defensa sus (sic) derechos y esperar la solidaridad de un país hermano”.
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