Por
Redacción / Sin Embargo.
El doctor Gustavo Cruz, investigador del
Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de
la UNAM, estimó mediante un modelo matemático que en dos semanas se
intensificará el brote infeccioso del COVID-19 en la Ciudad de México.
“La
propagación de la enfermedad es algo inevitable y —según las estimaciones— el
brote infeccioso se daría entre el 20 y el 30 de marzo”, apuntó el académico.
De acuerdo
con el académico, el modelo matemático se basa en un modelo clásico de 1927
ideado por los médicos escoceses W. O. Kermack y A. G. McKendrick, por medio
del cual se emplea un sistema de ecuaciones diferenciales a fin de conocer la
manera en que surge un brote infeccioso, su expansión, el momento en que
alcanza su punto máximo y en el que decae.
Lo
anterior puede conocerse mediante dos parámetros, uno biológico y otro humano,
explicó el doctor Cruz. “En este caso, hemos complementado estas ecuaciones
diferenciales con difusión clásica para formar lo que se conoce como un sistema
de reacción-difusión”, agregó.
Con el
objetivo de ejemplificar estos parámetros, el académico del IIMAS se refirió
a la película Contagio (2011), dirigida por Steven Soderbergh, donde la
epidemióloga Erin Mears (interpretada por Kate Winslet) explica que “por cada
persona que cae enferma ¿cuántas podrían infectarse? Para una gripe estacional
casi siempre es una; con la viruela, más de tres; antes de la vacuna, la polio
se propagaba a una tasa de entre cuatro y seis. A ese número lo llamamos número
reproductivo básico o R0”.
A este
respecto, el doctor Cruz señaló que este filme no solo popularizó el
concepto de número básico, sino que ejemplificó de una manera muy simple la
rapidez con que una infección se extiende en una población cuando recién
aparece.
“En
términos epidemiológicos se dice que hay un brote infeccioso cuando, a una
población sin la enfermedad, llega un infectado y contagia a más de una
persona. Hay quienes calculan que el R0 de este nuevo coronavirus podría ir de
1.5 a cuatro, lo cual nos plantea un intervalo muy grande, aunque a partir de
lo observado en Wuhan estimamos que esta cifra es de 2.5. Tan sólo para
contrastar, diremos que el número reproductivo básico del virus H1N1 era de
1.7, lo que nos da un atisbo de lo que podría venírsenos en breve”, explicó el doctor Cruz.
Con
relación a las medidas que ha tomado el Gobierno chino para contener el nuevo
coronavirus -específicamente la cuarentena impuesta en gran parte de su
territorio-, el académico de la UNAM asegura que es de las más efectivas, pues
este mismo modelo fue utilizado en la crisis infecciosa que desató el brote de
influenza A(H1N1) (2009), por la que las autoridades metropolitanas cerraron la
CdMx y suspendieron diferentes actividades académicas, y se logró contener el
virus.
““En ese
entonces tomamos los datos de la Secretaría de Salud del DF para analizar lo
ocurrido desde aquel 23 de abril de 2009 y, a partir de ahí, modelamos lo
observado durante la cuarentena, la cual demostró ser una estrategia de
contención bastante efectiva. Por ello creemos que China, al mantener a sus
ciudadanos en reclusión domiciliaria, se ha vuelto el único lugar del mundo
donde se ha podido controlar el brote infeccioso con éxito”, observó Cruz.
En este
sentido, el doctor Gustavo Cruz advirtió que es importante considerar que
por el mundo en que vivimos, donde podemos viajar de un continente a otro en
cuestión de horas, la Ciudad de México es un destino económico importante al
que llegan y se van miles de personas, por lo que no es descartable que se
eleven los contagios.
“Vivimos
en un planeta muy interconectado; antes las epidemias se extendían menos porque
la capacidad de movimiento era menor. El evento de México en 2009 sentó un
precedente y nos permitió entender mejor el escenario actual, por lo que, en
esta ocasión, en vez de caer en pánico, debemos ver aquí una oportunidad para
comprender estos fenómenos que, de seguro, se repetirán. Si aprendimos la
lección, la siguiente vez estaremos mejor preparados”, concluyó.
Cuando
detonó la crisis de la influenza tipo A(H1N1) en 2009 en la Ciudad de México,
el doctor Gustavo Cruz colaboró en el diseño de un modelo matemático capaz de
determinar la velocidad de los contagios, la fecha en que se registrarían los
casos y la efectividad de las medidas de contención aplicadas en ese entonces,
consiguiendo índices muy altos de predicción.
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