miércoles, 17 de junio de 2020

La nueva normalidad energética.


Atzayaelh Torres.

Ya no hay marcha atrás. La confrontación entre el gobierno de la #4T y las empresas del sector eléctrico que operan en el país es palpable, preocupante.

En la última semana, productores de energía en el país se han acercado a este espacio para informar de sus intenciones de dejar México. Afirman que no hay condiciones para hacer negocios a raíz de la cirugía mayor que ha realizado la Secretaría de Energía (Sener) al sector eléctrico. Ofrecen diálogo, pero ya no hay interlocutores.

Del otro lado el mensaje es claro: los transformadores pelearán con todo el aparato, la implementación del modelo energético estatista que el lunes quedó delineado en el Programa Sectorial de Energía 2020-2024, que la Sener entregó a la Comener, y donde precisa que se fortalecerá, a cualquier precio, la dominancia de Pemex y CFE. Defenderán el monopolio.

De manera paralela, se prepara el uso de cuanta forma tengan de presionar a las empresas del sector, e incluso a propias instituciones de gobierno, para que desistan de las estrategias legales que entorpezcan el avance de la “nueva realidad energética”. Me explico.

La advertencia pasó casi de noche, pero el muy atípico convenio que firmó la Secretaría de Energía (Sener) con la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda la semana pasada trae jiribilla, y ya puso nerviosos a varios de los generadores ‘limpios’ que lograron frenar la política de confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional. “Los que sabemos leer mensajes, lo leímos”, me dijo un representante de ellos, en referencia a la intención del Gobierno de México de presionar a los detractores del último clavo del ataúd de la reforma eléctrica.

Otro mensaje fue la “iniciativa Monreal” para fusionar a los reguladores económicos, que casualmente fue presentada un día antes de que el pleno de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) votara un acuerdo para presentar una controversia constitucional en contra de la política de confiabilidad de la Sener, mismo que fue desechado para no enrarecer, aún más, el ambiente. Los privados están solos en México, pero la ayuda ya empieza a llegar desde afuera, la primera fue la carta del Instituto Americano del Petróleo (API) al gabinete de Trump, pidiendo intercesión y sentando un referente que usa como escudo al T-MEC.

Hacia adelante se anticipa una lucha descarnada en tribunales. La nueva normalidad energética se será un juego de resistencia y poder. Atentos.

En la cuerda floja.

Pemex no está contento con varios de sus proveedores por problemas reportados en sus contratos de perforación, especialmente con Marinsa, la empresa mexicana que dio la sorpresa cuando a principios de 2019 ganó los primeros contratos pesados con el Pemex de AMLO para desenterrar dos de sus prometedoras joyas del plan de producción para el sexenio: los campos Esah y Xikin.

Me cuentan que la firma está ‘en la cuerda floja’, no dio el ancho, pues los resultados no han dejado satisfechos a los directivos de la petrolera nacional, quienes al parecer no les dan más allá de agosto. Incluso el caso llegó a la Dirección Jurídica de Pemex, donde de acuerdo con un oficio del que tengo copia, se les negó la posibilidad de modificar los contratos para que los pudieran emplearse en Cantarell y Ku-Maloob-Zaap.

Y para colmo, nada les ayudó el embargo que les hizo la Secretaría de Marina de la embarcación Go Canopus el pasado 26 de mayo, por presuntamente llevar combustible robado.

El trasfondo, me cuentan también, tiene que ver con que la #4T no los respalda, pues Marinsa no ha querido cortar sus lazos, forjados por años desde el Grupo Cemza, al que pertenecen, con líderes “prianistas”. Así.

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