Atzayaelh
Torres.
En el
Segundo Informe de Gobierno, el Presidente Andrés Manuel López Obrador
reiteró su estrategia de rescate al sector energético, así como el
fortalecimiento de las Empresas Productivas del Estado (a cualquier precio).
Destaca
además que de los 111 contratos petroleros vigentes, y emanados de rondas
petroleras de la CNH, sólo 33 contratos de empresas privadas aportan crudo.
En este
sentido, el Gobierno reconoce que ha tenido que replantear la política de
producción y autoabasto de hidrocarburos y combustibles, trazando una meta de
procesamiento de 1.7 millones de barriles de crudo en las siete refinerías de
Pemex (incluyendo Dos Bocas), sólo 100 mil barriles menos respecto a la meta al
inicio de la administración.
Así, presume
un magro crecimiento de 0.5 por ciento en la producción de crudo entre
septiembre de 2019 y junio de este año, con un promedio de 1.690 millones de
barriles diarios.
Todo ello,
dice, pese a un recorte presupuestal de 40 mil 500 millones de pesos en
Pemex para este año, como consecuencia de la pandemia en las proyecciones de la
mezcla mexicana de exportación. El Informe no menciona las estrepitosas
pérdidas registradas en los reportes financieros de Pemex, y por el contrario,
afirma que se han conseguido ahorros por 24 mil millones de pesos, o 26 por
ciento, en las contrataciones para el desarrollo de sus veintena de campos
consentidos.
Así, llama
la atención que en el Informe se afirma que Pemex tiene trabajando 19 de los 20
nuevos campos del Plan Nacional para la Producción de Hidrocarburos, mismos que
apuntalaron 82 mil 900 barriles de crudo al día y 65 millones de pies cúbicos
de gas (¿en dónde están?), y presume que ha detenido la caída de crudo, aunque
a julio haya tocado niveles de 1979.
Afirma
que durante 2019 se lograron documentar mil 310 millones de barriles de
petróleo crudo equivalentes, que se verán reflejados en el reporte de reservas
de 2021.
Reportó
además un avance de 76 por ciento (por debajo del 78 por ciento programado) en
la rehabilitación de las seis refinerías del país, donde ha llevado a cabo,
hasta junio pasado, 90 reparaciones de un total de 119 programadas.
Presumió
además los cambios de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) en el mercado de
combustibles que le permiten ahora a Pemex ser un participante más; además de
los cambios que se publicaron a la política pública de almacenamiento que de
cualquier forma no se iba a cumplir porque detuvieron los proyectos de
almacenamiento privados que querían anclarse a la infraestructura de Pemex.
En
electricidad, afirma que de las tres subastas de largo plazo se ha cumplido a
junio de este año, el 71, 87 y 49 por ciento de la capacidad de generación
comprometidas por las empresas privadas, en la primera, segunda y tercera puja,
respectivamente; y afirma, condescendientemente, que durante septiembre de 2019
y junio de este año se permitió la entrada de 17 nuevos jugadores al mercado
eléctrico nacional, que junto con CFE, suman 116.
En este
sentido, afirma el gobierno que como parte de la política para promover la
transición energética, de enero a junio de 2020 se iniciaron los trabajos para
la elaboración de las agendas tecnológicas con los institutos de investigación
del sector energético con el objetivo de contribuir a la optimización de los
activos de producción de Pemex y de la CFE, así como para el desarrollo de
tecnologías como redes inteligentes, sistemas de almacenamiento y para usos
finales de la energía, tales como la electromovilidad, equipos inteligentes,
equipos domésticos e industriales.
Enlista
también como logro la política de confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional
que tiene detenidos los proyectos de energía renovable de los privados, pero no
mencionó nada de los amparos que la tienen detenida. Así la nueva realidad
energética. Los retos son muchos y las metas aún lejanas. El reloj avanza.
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