miércoles, 25 de enero de 2017

¿Los boicots son el camino a seguir?

De sentirnos agraviados durante la precampaña y campaña presidencial de Donald Trump, por las ofensas y amenazas a México y los mexicanos, hoy pasamos ya a una situación verdaderamente tensa entre ambos países, una vez que el estadounidense juró como presidente de Estados Unidos y del dicho de inmediato pasó a la acción.

La tirantez crece aceleradamente, al grado de que ayer tanto el canciller Luis Videgaray como el secretario de Economía Ildefonso Guajardo hablaron ya de que nuestro país podría salirse del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá.

Pero este conflicto, que pareciera ser un mero asunto entre gobiernos, tiene en medio a la sociedad mexicana que se siente doblemente agraviada: tanto por la posición de Trump como por el presidente Enrique Peña Nieto que, con un bajísimo nivel de popularidad, no transmite la certeza de ser el líder que el país necesita para enfrentar con éxito esta crisis que se está gestando a grandes pasos.

Por lo tanto, y ante la percepción de indefensión generalizada, surge la impresión de que es la propia sociedad civil la que ha decidido tomar acciones por sí misma y está en la búsqueda de cómo hacerlo y parece ser que uno de esos caminos son los boicots.

Personalmente, me parece que en un mundo globalizado como el actual, un boicot y una convocatoria de esta naturaleza difícilmente dañarán a quien se quiere perjudicar y, por el contrario, en primera instancia afectarán la economía de los mexicanos que trabajan para Ford, ya sea vendiendo los autos o construyéndolos o formando parte de una empresa que fabrica insumos. Ellos no tomaron la decisión de cancelar inversión alguna.

Para lo que sí puede servir es para ser punto de encuentro de una sociedad que se siente doblemente agraviada y está buscando asirse de algo, de un motivo, un movimiento, para enfrentar de alguna manera lo que está por venir y hacerse sentir.

Pero para que eso funcione, hace falta más que lanzarse de la azotea envuelto en la bandera. Se necesita una estrategia y, por supuesto, quien la diseñe y dirija. Veremos en las próximas semanas si esto es posible.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.