…Un gabinete frágil, débil y gris para enfrentar el momento
más sombrío del México moderno.
Las amenazas de Donald Trump durante la campaña fueron
muchas, pero tres le conciernen de manera drástica a México. El punto final que
el nuevo Presidente desea ponerle al TLCAN, la presión a la industria para que
abandone México y la deportación de tres millones de connacionales. ¿Qué va a
hacer el Gobierno de Enrique Peña Nieto si esas palabras son cumplidas al pie
de la letra? ¿Con qué equipo se enfrenta a lo que hoy se anuncia?
Esta Unidad de Datos revisó los datos públicos de quienes
llenan doce posiciones estratégicas en el Gabinete para hacerle frente al nuevo
escenario nacional e internacional por la llegada de Trump a la casa oval de
Washington. En la lista están Carlos Pérez Verdía Canales (el asesor de Peña
Nieto), Aurelio Nuño Mayer [Educación], Miguel Ángel Osorio Chong
(Gobernación), Raúl Cervantes Andrade [PGR], Rosario Robles Berlanga (SEDATU),
José Antonio Meade (Hacienda), Ildefonso Guajardo Villarreal (Economía), Luis
Videgaray Caso, (Cancillería), Arely
Gómez González (Función Pública), Luis Enrique Miranda Nava (Desarrollo
Social), Ardelio Vargas Fosado [Migración] y Patricia Chemor Ruiz (Conapo).
Así, se encontró que
el hombre en el Instituto Nacional de Migración, el órgano que se encargará de
velar por los derechos de los connacionales deportados si Trump cumple con su
contundente advertencia, es un policía de carrera con antecedentes de
participar en la tragedia de Atenco cuando Enrique Peña Nieto era Gobernador
del Estado de México; que la mujer en el Consejo Nacional de Población
(Conapo), el organismo a cargo de las proyecciones poblacionales y que deberá
dar cuenta del nuevo flujo migratorio, es sobrina del ex Secretario de
Educación, Emilio Chuayffet Chemor, y permitió que la llamaran “licenciada” en
documentos oficiales sin serlo; que el Secretario de Hacienda quien justifica
el alza del precio en las gasolinas con fenómenos en los mercados
internacionales percibe al día seis mil pesos mensuales; y el hombre que
debe erradicar la pobreza en la
Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) está señalado de haber operado
padrones a favor del Partido Revolucionario Institucional en el pasado. Son las
piezas de un tablero en el que está el alfil más táctico, Luis Videgaray Caso,
quien según sus propias palabras es “aprendiz” de canciller.
Los observadores políticos temen. Responden que como nunca
antes, el Gabinete del Presidente
mexicano se encuentra tan frágil que está a punto de sufrir daños y quebrarse. Ven
que en el equipo que rodea al Jefe del Ejecutivo para trabajar en el Gobierno
los próximos dos años – predomina la
ineficacia, el desconocimiento de la responsabilidad conferida y hasta el
desdén.
El politólogo Eduardo Huchim May hace un apunte: “Es una alineación con el poder, el de
Estados Unidos. Un equipo supeditado a los deseos de Donald Trump. El Gabinete
peñanietista es un grupo listo para que Trump ejerza poder y no para defender
la soberanía nacional”.
En ello no hay coherencia. Un Presidente es elegido para
trabajar a favor de su país. Entonces, ¿por qué la conducta de Enrique Peña
Nieto? Eduardo Murueta, director de la Asociación Mexicana de Alternativas en
Psicología (Amapsi) y especialista en Psicología del poder, analiza la psique
del Presidente respecto a la selección de su equipo: “La psicología priista es así. Hay que alinearse a la mentalidad del
poderoso. En este caso ya va más allá de las fronteras. Ahora estamos
entrando a una especie de sobre-gobierno estadounidense al cual el gobierno
provinciano de México le rinde culto y
le rinde pleitesía, y espera las decisiones que tome. No toma la iniciativa
nuestro gobierno, nuestro país. No tiene una política, no tiene valores. Peña Nieto es una persona sin criterio, sin
valores porque no tiene puntos de referencia. Él fue fabricado por el grupo
Atlacomulco en una carrera política superficial, de apariencia, de manejo de un
discurso fácil, de un discurso que aparentemente dice cosas y no dice.
Mientras, los funcionarios
peñanietistas continúan en sus despachos con sueldos brutos que llegan a los
205 mil pesos mensuales. Ninguno declara su fortuna con precisión ante la
Secretaría de la Función Pública, la dependencia que se encarga de vigilar
la conducta ética y legal de los funcionarios. El Secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribeña es el funcionario
que ante los ciudadanos se ha encargado de justificar el alza en el precio de
las gasolinas. “No deben asustarse” le dijo a la población en varias entrevistas
radiofónicas en enero. Él gana seis mil 837 pesos diarios y tras cuatro meses y
10 días en el cargo ha acumulado una ganancia bruta de 888 mil 858 pesos. Meade
declara no estar de acuerdo en hacer público sus posibles conflictos de
interés. Como patrimonio dice que tiene un terreno de 254 metros cuadrados y
dos vehículos Honda FIT (2007 y 2017), de los cuales no especifica su valor.
Aurelio Nuño Mayer,
el Secretario de Educación Pública, el encargado de la Reforma Educativa y a
quien una menor de ocho años le corrigió la pronunciación del verbo “leer”,
dice que no tiene casa, ni vehículos. Lo único que tiene son muebles y
accesorios de casa que han sido adquiridos desde 2011 y hoy tienen un valor en
conjunto de un millón de pesos. Sostiene además que tiene una deuda por un
préstamo de 138 mil 888 pesos cuyo origen data de 2006.
Miguel Ángel Osorio
Chong, Secretario de Gobernación, agregó a su sueldo bruto de 205 mil pesos al
mes, los honorarios de un trabajo extra por “servicios profesionales” por el que
ganó 355 mil 148 pesos en 2013. Respecto a sus casas, hay inconsistencia.
Declara tener un departamento de 12 metros cuadrados que adquirió en 20011.
Son los hombres y mujeres puestos en posiciones estratégicas
en el Gabinete de Enrique Peña Nieto frente a uno de los destinos que se
anuncia más funesto, frente a Donald Trump que hoy tomó posesión. Él mismo está
frágil. Aquel Mexican Moment previsto por la revista The Economist en 2012 fue
un espejismo que se hizo sombras. No hay politólogo que no vea que este es el
tramo más crítico de su Gobierno y lo inicia con una aprobación a su gestión de
12 por ciento, de acuerdo con una encuesta publicada por Reforma, el diario que
en 1994 empezó a medir la aceptación de los Presidentes. La encuesta, el diario
la hizo del 11 al 15 de enero entre mil mexicanos adultos; es decir, después
del aumento del 20 por ciento en el precio de las gasolinas y el diésel.
Pero el nombramiento
más emblemático es Luis Videgaray Caso, un hombre que a pesar de haberle
propiciado problemas políticos como el traspié al recibir al mismo Trump en Los
Pinos o no haber sido eficaz en Hacienda respecto al crecimiento económico del
país, regresa.
“Videgaray funciona
como la materia gris a la que recurre el Presidente. En esta relación, al
primero lo avala su preparación académica cuyo máximo grado es el Doctorado,
mientras que Peña Nieto no es capaz de listar los libros que ha leído [se
refiere al dislate que tuvo en la FIL en 2012 en plena campaña]”, describe el
observador de la psique del poder.
En ello coincide Carlos Bravo Regidor, politólogo del Centro
de Investigación y Docencia Económica [CIDE]. “Ciertamente Videgaray ha sido un
leal a Peña Nieto desde hace muchos años. Está muy preparado. Y es la eminencia
gris a la que recurre Peña Nieto”.
Luis Videgaray regresó al Gabinete el 4 de enero, pero ahora
como Canciller, un campo deconocido para el ex Secretario de Hacienda. Foto:
Cuartoscuro
No Hay Gabinete, Ni Asesor Que Valga; Sólo Existe Videgaray.
Para Carlos Bravo Regidor, politólogo del Centro de
Investigaciones y Docencia Económicas [CIDE], no hay Gabinete que observar. “Todo quedará en manos de un solo hombre:
Luis Videgaray Caso. El hecho de que haya regresado es un espaldarazo. Y más
que la preocupación del país, la visión es electoral”.
“El hombre vuelve a ser una especie de segundo al mando. Es
la primera vez en la historia de México que el Canciller es el segundo o es el
hombre más importante del Gabinete, la mano derecha de Enrique Peña Nieto.
Históricamente, la mano derecha ha sido el Secretario de Gobernación. Así, lo
que hace el Presidente con el retorno de Luis Videgaray es aceptar que el
proyecto de cara al futuro está en manos de él”.
– Si se abre la caja de Pandora del tratado, México va a tener dos opciones: elegir un
tratado que lastima los intereses de México o salirse. Esas van a ser las
únicas dos opciones que tendrán sobre la mesa, porque es imposible que México
se siente a renegociar el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y
que tenga ventajas comparativas importantes.
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