El atentado contra el empresario
constructor Carlos Hernández Santos, hermano de un operador financiero del
gobernador Héctor Astudillo Flores, exhibe una red de complicidades y negocios
al amparo del poder que involucra a políticos, contratistas y presuntos
operadores del narco en Guerrero.
Informes oficiales indican que
Hernández Santos recibió un disparo en la cabeza durante una riña registrada
durante la madrugada del sábado 15 en la zona de bares ubicada al sur de
Chilpancingo.
La víctima es propietario del grupo
constructor RKM y contratista del gobierno federal y estatal, quien ha sido
beneficiado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), y el
gobierno de Astudillo con obra pública en el sector carretero, refiere un parte oficial.
Al respecto,
funcionarios estatales ordenaron a
directivos de medios de comunicación y reporteros censurar el hecho y no
difundir públicamente el crimen debido a que el empresario constructor es
hermano de Luis Hernández Santos, conocido como Macara, quien se desempeña como
operador financiero y de obra pública de Astudillo.
El Macara es considerado como “enlace
directo” del gobierno astudillista con el sector empresarial y contratistas que
aspiran ser beneficiados para ejecutar obra pública en la entidad, informaron fuentes oficiales.
En redes
sociales, el Macara convocó a una cadena de oración por la salud de su hermano,
quien se encuentra grave por el impacto de bala que recibió en la cabeza.
En
respuesta, funcionarios estatales expresaron su solidaridad con el operador
financiero y de obra pública del gobernador Astudillo.
Negro
historial.
Los hermanos Hernández Santos son
amigos de infancia de los hijos del mandatario estatal, Héctor Javier y Ricardo
Astudillo Calvo, quienes han sido señalados públicamente de realizar negocios
al amparo del poder.
Apenas este
viernes 14, Apro dio a conocer que el
gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, benefició al hijo mayor de su
homólogo de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, con la Notaría Pública 193 en el
municipio de Atizapán, Estado de México.
El único mérito del hijo del
mandatario guerrerense fue participar activamente, junto a un grupo de
funcionarios del gobierno de Astudillo, en la campaña del gobernador electo
mexiquense Alfredo del Mazo.
En junio pasado, Proceso dio a
conocer que la zona conurbada del puerto de Acapulco fue tapizada con mantas en
las cuales se acusó a los hijos del gobernador Astudillo de realizar negocios
al amparo del poder junto al diputado federal priista Ricardo Taja Ramírez.
El mandatario calificó las
acusaciones contra sus hijos como un chantaje de un empresario, pero nunca
identificó al responsable y se desconoce si procedió legalmente.
No obstante,
un mes después, en julio de 2016, fue
detenido el empresario porteño Joaquín Alonso Piedra, acusado por el gobierno
federal de ser operador financiero del cártel de los Beltrán Leyva en Acapulco.
Alonso
Piedra ha sido señalado públicamente de
ser uno de los principales financiadores de la campaña de Astudillo, así como
de otros políticos priistas y perredistas en el principal destino turístico de
la entidad.
Previamente,
el hijo del presunto lavador de los
Beltrán en el puerto, Iván David Alonso Bustamante, había sido designado como
coordinador de vinculación empresarial de la fundación priista Colosio en
Guerrero, por el notario porteño y expresidente del Tribunal Superior de
Justicia (TSJ), Robespierre Robles Hurtado.
En abril
pasado, Robles Hurtado fue removido del Poder Judicial, luego de que Apro dio a
conocer que, pese a su anunciado plan de austeridad, se había dado el lujo de
pasar sus vacaciones de Semana Santa en Las Vegas y exhibir sus fotos en
Facebook.
El hijo mayor del gobernador
Astudillo trabajó en la notaría de Robles Hurtado en el puerto de Acapulco y
ahora fue premiado como notario público en el Estado de México.
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