jueves, 20 de julio de 2017

Difícil que se anule elección en Coahuila.

Georgina Morett.

La elección de Coahuila se convirtió en el epicentro del enfrentamiento político y ha tenido fuertes repercusiones, como la parálisis del Poder Legislativo, que impidió el nombramiento del fiscal anticorrupción y la Ley de Seguridad Interior, entre otros.

Y a pesar de que el INE probó que se rebasaron los topes de campaña por 7.8 en el PRI y 4.56 en el caso del PAN, especialistas en el tema electoral consideran muy difícil que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) anule la elección, debido a todas las irregularidades que se presentaron en el proceso.


De acuerdo con la ley, entre otras consideraciones, la elección se puede anular si se rebasa en más del 5 por ciento el tope de campaña y quien lo haga, ya no puede ser candidato, que sería el caso de Miguel Riquelme.

Y si el TEPJF no anula el proceso se viene una situación aún más difícil porque deja a un INE sin credibilidad un año antes de la elección, situación aún más adversa que la que se vivió en 2006 con el mismo candidato, Andrés Manuel López Obrador, quien criticó severamente la actitud del árbitro, pero después de la elección, y ahora lo hace con un año de anticipación.

Es cierto que, sobre todo la elección de Coahuila presentó terribles errores por parte del árbitro, como un conteo rápido que dio ganador al panista, Guillermo Anaya, o un PREP que apenas llegó al 70 por ciento.

Y, sobre todo la falta de certeza en la fiscalización que provocó que se incluyera a los representantes de los partidos en las casillas, que primero se pidió no contabilizarlo y posteriormente se contabilizó con criterios del Instituto, para después posponer esta revisión.

Es por ello, que aseguran que el INE no le dio certezas al TEPJF para que anule la elección y simplemente le aventó la papa caliente de un conflicto que deja muy mal parada a la autoridad electoral, como un árbitro que se deja presionar y mangonear.

Incluso la agrupación Ahora exigió la renuncia de todos los consejeros y que se celebren nuevas elecciones en el Estado de México y Coahuila, además de la atracción de las 30 elecciones que se realizarán el próximo año.

Una de las grandes críticas al INE es el hecho de que los consejeros están partidizados y por ello, están acotados para cumplir con su papel, por lo que existe una añoranza por el IFE de José Woldenberg.

Aunque es terrible quitar el velo de la armonía, transparencia y credibilidad, debemos recordar que después de ese consejo general muchos de sus integrantes ocuparon cargos por parte de los partidos políticos.

Es el caso de los panistas Alonso Lujambio y Juan Molinar Horcasitas, el ahora petista, Jaime Cárdenas y quien fue candidato del Panal al gobierno de Chiapas, Emilio Zebadúa.

Pero como siempre pensamos que todo tiempo pasado fue mejor, lo que sí es cierto es que los ciudadanos creíamos más en ese IFE que en el actual INE.

MUY DIFÍCIL ENCUESTAR A LOS RICOS.

A pesar de la ola de violencia que se vive en el país, es más fácil para los encuestadores del INEGI entrar en las zonas peligrosas, claro, siguiendo los protocolos de seguridad, que, en las colonias residenciales de clase alta, donde ni siquiera les permiten pasar, aseguró el presidente del INEGI, Julio Alfonso Santaella, al señalar que a las personas obscenamente millonarias no es fácil encuestarlas.

Es por lo que se diseñan las encuestas para que el 15 por ciento no responda.


Asimismo, reconoció que los estados más difíciles para los encuestadores son Tamaulipas, Chihuahua y Michoacán y que los incidentes más comunes son robo de equipo, vehículos y algunos entrevistadores desaparecidos.

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